Capitulo 23

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Se despertó de un salto y con un grito ahogado, la niebla mental ya se había disipado y no sabía dónde estaba, miró hacia los lados y vió los carros, lo de ver el cielo no había sido una alucinación entonces, si habían tenido que cargarla.

Salió con un poco de dificultad del saco de dormir y a su lado estaban las botas, y la rodillera, se la colocó más rápido que la primera vez y se puso de pie, estuvo un par de segundos para encontrar el equilibrio pero se sentía mejor, su ojo al menos se había desinflamado completamente y podía ver bien. Barrió el campamento con la vista y a unos veinte metros vio la fogata en la que estaban sus compañeros, se acercó lentamente pero por suerte sin caerse.

Sansoro, apenas la vió, se levantó y la ayudó a llegar, la dejó en un tronco que usaban de banco y ella le dió las gracias.

— ¿Estás bien? — Droperk fue el primero en hablar.

— Algo así — no sabía muy bien que decir — ¿dónde estamos? — Danira le tendió un plato con pescado y un pan, además de un vaso del cual salia vapor.

— Estamos a medio camino de Mot Bonaton — contestó la señorita Monfequi — quiero hablar contigo luego — le puso la mano en el hombro y se fue.

Derily suspiró e intentó levantarse pero le costó un poco. Su compañera de pelo blanco la sostuvo cuando se irguio y asintió.

Makiara la ayudó a llegar al carro, curiosamente grande hay que añadir, donde siempre estaban reunidos todos los guardianes y personas con cargo del ejército.

— Te esperare aquí — le dijo su compañera — para ayudarte a volver — Derily asintió a modo de gratitud y subió la pequeña escalera para llegar a la puerta.

Se frenó un instante antes de tocarla, pero de todos modos lo hizo, desde dentro se escuchó un “¡pasa!” y girando el pequeño picaporte de bronce entró al carro.

En el interior era cálido, mucho más cálido de lo que eran los últimos lugares donde había estado, no era muy grande, tenía una mesa en el medio y un par de sillas alrededor, una estantería también donde había rollos de papel y demás cosas, Karum estaba sentada en la cabecera de la mesa y a su lado estaba el mayor Torpsa fumando con una pipa, de ahí que todo estuviese lleno de humo y hubiese un olor fuerte en el aire.

— Siéntate allí — la mujer la miró — ya terminamos — el mayor le dedicó una mirada fugaz y volvió a discutir con su guardiana.

— Deberíamos llegar allí al mediodía pero eso no es lo que me preocupa — ella se sentó en un banquito que había cerca de una pequeña ventana, necesitaba respirar aire, no soportaba el humo.

— Lo sé, pero confiemos en Katde, es una de las mejores en la torre — le remarcó Karum y él le dió una calada a su pipa.

— Le daré tres días más — apagó y guardó la pipa — después movilizare a los muertos — ¿a que se refería con eso?

El mayor intercambió unas palabras más con la señorita Monfequi casi como un susurro y después salió por la puerta, caminaba agachado allí adentro, era una persona demasiado alta. El carro se sacudió un poco cuando se bajó del carro.

— Ven por favor — Karum tiró la cabeza hacia atrás y suspiró bastante fuerte, Derily se acercó y se sentó en el lugar que había dejado el hombre — creó que estas maldita — eso la descoloco, abrió la boca pero no estaba segura de como reaccionar a esa afirmación — perdón, me explique mal — el tono de su instructora cambió — no soy una experta en esa clase de magia, pero puedo sentir una… energía extraña en ti, es casi… se siente como… no, eso es imposible — la miró fijamente — probablemente sea mi imaginación.

Blackcrown - Sangre y SombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora