Entrado el ocaso ya estaban en sus puestos y con todo organizado, sólo quedaba esperar el momento en el que tuvieran que luchar, ella tenía la esperanza de que no ocurriera nada. Los calderos estaban encendidos hace ya unas horas, entonces, a pesar del helado clima fuera, esa habitación estaba cálida.
Makiara estaba practicando con su espada y su movimiento era igual que el agua, parecía que la hoja de metal oscuro era parte de su cuerpo, ella y Tiri estaban sentadas en un banco hablando de como se había torcido el viaje y el otro ignus, que según le dijo su amiga se llamaba Torg Jinop, un muchacho que parecía un Sansoro venido a menos, de piel y ojos tan oscuros como la noche y sin pelo, estaba sentado en la ventana sosteniendo su arma envainada sobre su regazo y viendo el horizonte.
— Han pasado horas y se siguen oyendo disparos — su amiga tenía razón, durante todo el día habían retumbado por la montaña ruido de rifles y cañones, y seguían haciéndolo.
— Tengo miedo — reconoció Derily.
— Tranquila, el gran Tirfon nos salvara — se miraron y sonrieron.
— Gracias — realmente agradecía que a pesar de que Tiri también tuviese miedo tratara de darle apoyo.
Ella tenía la espada en su regazo, no la había desenvainado aun, pero era linda a su manera, tenía un pomo redondo en gris opaco, una empuñadura de una mano en una madera rojiza y una guarda no muy grande con forma de garras, la desenvaino. Era una espada algo vieja se podía ver en el desgaste del metal y el color opaco del mismo, tenía una acanaladura en el medio y era recta, volvió a envainarla.
— ¿De dónde salieron estas cosas? — le preguntó Tiri.
- No lo sé, estaban en el carro.
Su amiga iba a decir algo pero Droperk bajó corriendo la escalera, muy agitado y con su espada en la mano.
— Alguien viene — balbuceó e inmediatamente todos se pusieron alerta.
Makiara envaino la espada, se puso la correa en la cintura al mismo tiempo que bajaba a toda prisa la escalera, supuso que para avisar. Ella y Tiri salieron disparadas del asiento e hicieron lo mismo, aunque algo más lento, no habían usado una de esas en su vida, Torg seguía en la ventana y no veía a Droperk en ningún lado así que el niño debía haber subido de nuevo.
Se acercaron a la pequeña rendija que hacía de mirador y dónde, desde hace casi una hora o más, estába el otro ignus y dieron un vistazo, entre el viento blanco que había se podía vislumbrar al menos unas diez personas y lo que parecían unos animales muy grandes.
— ¿Esos son... — Tiri se asomó más — gatos?
— Si lo son no creo que sean amigables — nunca había escuchado hablar a Torg, tenía una voz muy rasposa.
Su compañera volvió a subir, espada en mano y les dijo que se prepararan. Derily estaba muy tensa, no iba a esconderlo, no podía dejar de temblar aunque quería y lo intentaba.
Las personas que subían la pendiente se pusieron alerta al notar los carros y sacaron sus armas, una mezcla entre lanzas, hachas y espadas, pudo ver más de cerca y noto que muchos llevaban mascaras de animales y que los dos gatos gigantes tenían jinetes.
— ¡Aquí! — escuchó gritar a Sansoro desde abajo, acto seguido todos empezaron a correr hacia la torre, cuándo pasaron los carros que estaban a unos diez metros de la entrada Danira y Karum salieron desde dentro de los de ellos y entre los tres los encerraron.
Los hermanos no luchaban mal, consiguieron acabar con uno o dos, pero Karum era una bailarina con la espada, daba giros, patadas, estocadas y golpes con la empuñadura, todo eso con una fluidez y naturalidad fuera de este mundo.
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Blackcrown - Sangre y Sombras
FantasíaSu curiosidad la ha llevado al limite, ahora debe partir hacia su castigo, se enfrentara a desafíos que pondrían de rodillas a cualquiera y terminara destapando algo peor de lo que se podría imaginar. ¿tienes la fuerza para conocerla? ¿tendrá ella l...
