Cuando recuperó la conciencia no sabía dónde estaba, no conseguía enfocar la vista, aúnque después de unos parpadeos todo se aclaró un poco. A Derily le sonaba ese techo negro de algún lado, después de unos momentos de observar la piedra que había sobre ella se sentó como pudo sobre la cama donde estaba y se apoyó sobre la pared. El lugar parecía familiar pero no lograba encontrarlo en sus recuerdos. Observó el entorno a la altura de sus ojos pero no vió nada salvo una silla y una mesa. Bajó la mirada al suelo y allí, sentada y apoyada en el borde de la cama estaba una figura con rulos y pelo cortó, durmiendo en una posición extraña.
— Ey — la sacudió con cuidado — te vas a contracturar — pronunció con una voz apagada.
La muchacha levantó rápido la cabeza y las dos quedaron mirándose, ojos blancos contra ojos grises, ambos llorosos, ambos con cariño. Sin decir palabra ni romper el contacto visual la chica se levantó del suelo y la golpeó repetidas veces en el hombro, pero despacio y después la abrazo.
— ¿Cuantas veces más vamos a repetir esto? — preguntó llorando — no se cuanto pueda resistirlo.
— Ni yo — admitió Derily mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas — ni yo.
Ambas se quedaron allí, abrazándose y llorando, liberando todas las lágrimas que habían reprimido durante el último mes, al fin estaban otra vez en casa.
— ¿Lo logramos? — preguntó ella después de unos minutos de silencio sentada al lado de su amiga.
— Lo logramos — asintió la muchacha a su lado.
— ¿Qué ocurrió? — Tiri la miró ante la pregunta y le contó todo lo que había pasado desde que la encontraron.
Ante los gritos y sonidos de metal chocando la ignus no había podido resistir más y también trepó por la cuerda para ayudar. Llegó justo a tiempo para ver como su amiga reducía todo a cenizas, incluyendo algunas plantas en los balcones, Tiri se disculpó por no alcanzarla antes de que golpeara el suelo, no había corrido lo suficientemente rápido.
Luego de eso con ayuda de Gorm y la capitana habían llevado a los tres estando inconscientes hasta la fuente. No sabían cómo volver con ellos a rastras, pero entonces aparecieron los dos hermanos naturas y, seguidos por al menos quinientas personas, salieron de la zona por lo túneles.
—¿Qué fue lo que hiciste? — le preguntó su amiga en medio de la historia.
— No sé — admitió Derily — sentía que debía quemarlos, pero no esperaba que pasara eso... — hizo una pequeña pausa — no... No sé sintió bien — Tiri asintió y siguió narrando.
Cuándo volvieron al edificio de aduana se encontraron con los demás grupos y cerca de cinco mil personas allí, repartidas por toda la plaza, todos habían logrado cumplir su misión.
Dejando al cuidado de Gorm a los tres inconscientes Tiri se fue con la capitana Bancer y el grupo de Tryona al puente que unía las torres con la ciudad, según le conto su amiga había sido una carnicería.
— Había cientos de cuerpos completamente calcinados — dijo con un poco de asco — y un gran dragón… o lagarto rojo custodiaba el paso. Estaba enroscado en el piso — se notaba que le había sorprendido — haciendo caso a nadie la máscara se acercó caminando como si esa cosa no la superara en tamaño veinte a uno.
— ¿Y qué ocurrió? — la ignus había hecho una pausa excesivamente grande.
—El animal se esfumo en chispas al simple toque de la mujer — bueno eso no había pasado como lo hubiese pensado — y en el suelo yacía una mujer.
Toda la multitud se había acercado al ver que Tryona se arrodillaba frente al cuerpo y le sostenía la mano, era el cuerpo de la máscara elemental, Madira Giot, estaba allí, tendida en el suelo con más hoyos de bala de los que se podían contar.
— ¿Giot? — pregunto sorprendida.
— Si — asintió Tiri — era la hija de Fotnor — se pasó la mano por la mejilla — frenó a todos los soldados controlados, protegió a todos en las torres, al parecer murió después de hablar con Tryona — los ojos de su amiga se llenaron de lágrimas — el señor Giot está destruido.
Luego de terminar de asegurar toda la ciudad los habían llevado a los tres hasta la enfermería de la torre. Habían pasado tres días, eso la sorprendió un poco, otra vez había estado inconsciente durante mucho tiempo.
— El pueblo minero quedo desolado — terminó de contar — pero allí no solo hubo controlados, según escuche las cosas que les habían hecho a los cadáveres eran indescriptibles — un fragmento de la historia que le habían contado apareció en su cabeza.
— Vanira — dijo apretando la mandíbula.
— Seguramente — Tiri se levantó de la cama después de unos instantes — bueno, vamos, que los hermanos pidieron verte en cuanto te despertaras.
Se vistió con la ayuda de su amiga, el cuerpo le dolía así que Tiri tuvo que llevarla hasta la habitación de al lado. Cuando entraron allí estaban Sansoro y Danira, todos vendados pero discutiendo… o contando muy efusivamente algo, se emocionaron más de la cuenta cuando la vieron.
— Nuestra salvadora — dijo Danira con tono cansado.
Tiri la ayudó a sentarse en la silla que había allí y le dijo que estaría fuera, sin esperar respuesta salió cerrando la puerta tras de sí.
—Creo que eso es exagerado — reconoció ella.
— Nunca — secundó Sansoro — es la segunda vez que nos salvas.
— Exacto — asintió su hermana — y pensar que la primera vez que te vi te veías toda escuálida — la miró de arriba abajo — aun te ves así, pero tienes fuerza chica — se volvió a recostar en su cama.
— Eh… gracias — no sabía bien si eso había sido un cumplido.
— Discúlpala no es muy buena para hablar — Sansoro lanzó un almohadón de su cama hasta el otro lado de la habitación hasta la cama de su hermana — lo que quiere decir es que si ti no estaríamos aquí — él también se recostó sobre la cama — te dije que la fuerza venia de la convicción.
Toda la habitación se quedó en silencio, ella se quedó esperando que siguieran hablando pero no lo hicieron, los segundos pasaban y nada parecía diferente, hasta que un fuerte ronquido rompió el silencio y ella rió silenciosamente. Se levantó con mucho esfuerzo y salió la fuerza con mucho cuidado de no hacer ruido.
— ¿Qué ocurrió? — preguntó extrañada Tiri.
— Se durmieron — no pudo evitar soltar una carcajada.
— Vamos — dijo Tiri cuando terminó de reírse — hay alguien más que quiere verte.
La ignus la cargó a través de las escaleras hasta la cima del torreón negro, hasta la doble puerta de madera por la que hace casi dos meses había salido por primera vez como aparición.
— Esta vez debes entrar sola — la alentó Tiri y se fue escaleras abajo.
Derily abrió la puerta y el calor del recinto la golpeó, añoraba el calor que hacía en la ciudad pero no se había detenido a sentirlo.
— Te estaba esperando — la recibió la mujer sentada tras el escritorio y pasó ella cerró la puerta detrás de sí.
Cuando salió de la oficina, cuarenta minutos mas tarde no se encontraba de todo bien, las cosas que Tryona le había dicho eran… rozaban lo bestial, preferiría nunca haberlas escuchado.
Movió la cabeza para tratar de despejar esos pensamientos y de reojo vió una figura familiar parada en el descanso frente a la puerta. Miró otra vez para verificar que no era una alucinación y allí estaba, ataviada dentro de un hermoso vestido y ya recuperada. Su pelo estaba recién rapado, pero se veía igual de linda que siempre. Sus miradas se cruzaron y ambas sonrieron, Derily haciendo uso de la fuerza que le quedaba corrió y las dos se fundieron en un abrazo.
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Blackcrown - Sangre y Sombras
FantasíaSu curiosidad la ha llevado al limite, ahora debe partir hacia su castigo, se enfrentara a desafíos que pondrían de rodillas a cualquiera y terminara destapando algo peor de lo que se podría imaginar. ¿tienes la fuerza para conocerla? ¿tendrá ella l...
