Capitulo 7

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Habían pasado dos horas, la caravana había recorrido aproximadamente unos diez kilómetros y en un pequeño alto en el camino tocaba cambio de turno. El lanzamiento de moneda se hizo otra vez y salieron sorteadas ella y Makiara, la muchacha que no hablaba. Bajó del carro seguida de la chica de pelo blanco y sus acompañantes subieron, Sansoro se veía tan fresco como una lechuga, les deseo suerte y se subió al carro de madera oscura, por otro lado el niño parecía estar a punto de morir, se trepó en el con mucha dificultad y se tiró en el asiento, ella supuso que a dormir.

Ambas se posicionaron detrás del palo que hacía de agarre y comenzaron a moverse, enseguida notó el peso de los ocupantes del carro, era bastante difícil moverlos. Karum les dijo que cerca del mediodía pararían y almorzarían, después harían el cambio de turno, dicho eso se volteo y comenzó a hablar con los demás.

—¿Traes tu hoja? — preguntó Makiara sin mediar otra palabra primero y en un tono algo inquietante después de la primera hora, a ella le costó un poco concentrarse porque ya le dolía el cuerpo, ahora menos que antes lograba entender el buen estado de Sansoro.

—No... bueno, si — lo pensó un poco — es difícil explicarlo — su compañera la miró extrañada, tenía los ojos de un blanco muy parecido al de los suyos — digamos que si — aclaró — ¿Por qué lo preguntas?

— Este viaje... se ve diferente — volvió a mirar al frente — somos veintisiete entre nigromantes, ignus y creadores — esa exactitud le llamo la atención — ¿por qué enviar una tropa de setenta soldados a un viaje normal de castigo? — ella sinceramente no sabía a qué se refería — fíjate bien, detrás nuestro hay cuatro carros que no estaban en la plaza, son carros de transporte.

— ¿Suministros tal vez? — trató de aligerar algo el ambiente.

— Esos están hasta el frente, detrás de los ignus y son dos — oficialmente todo lo que decía su compañera la inquieto y apretó su agarre, esto daba miedo, otra cosa que le inquietaba era la frialdad y el conocimiento de la muchacha que estaba a su lado — solo estate atenta — tras su breve interacción apretaron un poco el paso y Makiara no volvió a hablar.

Cuando el sol estaba en su zenit se detuvieron, era un lugar bastante amplio y pudo ver como las invocaciones de los ignus evaporaban nieve antes de que los carros se pudieran asentar. Había muchos tipos de animales, por ahí pudo ver a Tirfon corriendo entre los montículos de nieve encendido completamente, algunas cosas que parecían lagartos lanzando llamaradas, algunas aves con alas de fuego, sintió un escalofrió después de verlas revoloteando por ahí, y hasta había una cabra que lanzaba fuego desde lugares altos.

La zona era algo más ancha que el resto del camino entonces pudieron echar a un lado todos lo carros y armar fogatas, todos se separaron en grupos, los ignus, los soldados, todos estaban con sus compañeros de viaje, incluyéndolos a ellos, aunque lo suyo estaba justificado, estaban castigados y bueno, según les explico Karum, debían estar permanentemente en vista de su supervisora. Eso no hizo mucho para frenar a Tiri de venir, la abrazó desde atrás cuando estaba sentada en un banco de madera armable a lado del carro.

— ¿Tu viaje fue tan bueno como el mío? — le preguntó ates que nada.

— Bueno — pensó en mover el carro y se estremeció — se podría decir.

— ¿Así de bueno? — dijo con sarcasmo y se sentó en un tronco — soy Tiriel — se presentó ante todos.

— Un gusto concerté — sonrio la señorita Monfequi — ¿en qué grado de ignus estas?

— Por ahora en el tercero — suspiró frustrada — pero este hablando con los más experimentados durante el viaje y voy a solicitar una ascensión cuando volvamos.

Todos le desearon suerte, incluyendo Derily, estaba realmente feliz por su amiga y estaba feliz porque los demás reconocieran lo habilidosa que era.

Tiri se despidió diciendo que sería un gusto seguir hablando pero que se había escapado y debía presentarse ante su jefe de grupo, dicho eso salió corriendo y desapareció entre la multitud.

— Y... — le habló Sansoro después de unos segundos — ¿tu amiga esta soltera? — eso la sorprendió un poco pero antes de que le pudiera decir algo su hermana le pegó y le dijo insensible, a saber a qué se refería, aunque no volvió a tocar el tema.

No comieron algo muy cuantioso, eran muchas personas y muchos días de viaje como para desperdiciar comida, su plato básicamente constaba de medio trozo de pan, un pescado pequeño en sal y algo de agua. Karum les explicó que la comida durante el viaje nunca era mucha ni muy apetitosa, pero no podían cargar mucha comida en los carros, cuando llegaran a Crown Cross sería mejor, ya que estaban cerca del puerto, la ciudad costera de Esmadi, el hogar de Derily, o al menos donde había nacido.

— No se disculpe profesora — dijo el muchacho musculoso mientras se comía el pequeño pez de un bocado — no hay mejor comida que un buen pez en sal — bueno, eso era raro pero no era lo que le interesaba.

— ¿Usted enseña? — preguntó Derily con genuina curiosidad.

— Lo hacía — la señorita se ruborizó — enseñaba esgrima hasta hace unos años, ahora solo cuido de ustedes en cada viaje, aunque — miro hacia todos lados y susurró — les enseño un poco durante el invierno.

Decidió no seguir preguntando, algo en ese asunto le incomodaba a Karum, cualquier persona que viera un poco lo podría notar.

Al terminar de comer todo el campamento se disolvió, las fogatas se apagaron y los carros se pusieron otra vez en movimiento, en el sorteo le toco a Danira y a Droperk juntos para tirar, o el niño muere aquí o va a llegar con un estado físico impresionante a Crown Cross, pensó. Ella aprovechó para poder dormir un poco.

Despertó sintiendo que alguien la movía, estaba desorientada y tenía frio, hasta que recordó que estaba atravesando las montañas y cayó en cuenta de porque el frio.

— Es tu turno — la que la estaba sacudiendo era Makiara.

— Vamos De — o no, se lamentó internamente, le tocaba con Sansoro, el carro había ido muchísimo más rápido que con ella y Makiara cuando lo tiró el - ¡fuerza! ¡fuerza!

—A veces das miedo San — le dijo su hermana y era cierto.

Estaba algo atontada en ese momento todavía, efectos de recién despertarse supuso, bostezo y bajo del carro, el sol ya estaba casi en sus últimos momentos y no se veía demasiado.

— Pisa con cuidado — le dijo Makiara desde arriba y ella asintió.

La nieve seguía cayendo, los ignus seguían derritiéndola, ahora se notaba más porque su fuego alumbraba más al atardecer, pasó por debajo del agarre de madera y se situó detrás de él, le parecía curioso que ese carro estuviese directamente hecho para que lo movieran personas, seguro formaba parte del castigo. Puso las manos sobre la madera y asintió, empujando ambos el carro comenzó a moverse.

Llegada la noche pararon a descansar otra vez, ninguno tenía ánimos para hablar, todos tenían frio y sueño, comieron lo mismo, pan y pescado, y se fueron a dormir. Para sorpresa de ella y de Droperk que también era la primera vez que venía, debajo de las tablas que hacían de asiento en el carro había unas carpas de tela, armadas no eran muy grandes pero les permitían tener refugio del frio y del viento y lo agradecía, además también había sacos de dormir, al menos dormiría bien.

Blackcrown - Sangre y SombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora