Para la noche todos, incluyendo los heridos, estaban ya asentados en el edificio de la aduana en la zona baja central. Se secaban junto a los calentadores y hacían lo mismo con su ropa, habían caminado más de un kilómetro bajo la lluvia, no había sido una demasiado fuerte pero igual estaban todos empapados. Derily no podía negar que estaba feliz de volver a la ciudad, pisar roca sólida, ambientes con calefacción, no mojarse en la intemperie o que intenten matarte en todo momento. Bueno eso último aún estaba en debate.
Los adultos como la señorita Monfequi, el señor Giot, Tryona y los demás habían desaparecido escalera arriba hacía ya bastante tiempo, no sabía exactamente a cuál de los siete pisos superiores habían ido pero se imaginó que al último, nunca había estado dentro de la aduana, pero era lo más obvio que la oficina principal estuviese en la cima.
Después de que toda su ropa, al menos todo menos su abrigo, se secara fue directamente al baño, necesitaba hacerlo. Se miró al espejo por largo rato y no vió más que manchas de sangre en toda su ropa y pelo, eso la enojaba y la entristecía a la vez, era sangre de personas con las que había convivido, aunque sin saberlo, desde hace ya años. Se enjuago la sangre de su piel y de su pelo, con cuidado de no volver a empaparse, el agua estaba tibia y era casi una caricia al alma, en este caso a su cara. Terminada la limpieza se secó con una toalla y al mirarse al espejo se vió a ella misma por primera vez en semanas, sonrio para sí.
- Pero miren quien se arregló - bromeó Tiri cuando Derily volvió del baño.
- No es para tanto, sólo me saqué la sangre - pronunciarlo siquiera le daba escalofríos - tu deberías hacer lo mismo - si bien la piel de su amiga era de un color gris oscuro el contraste con el negro se notaba.
- Yo esperare a hacerlo en mi habitación - se recostó sobre la silla que estaba - sí, me daré un largo baño - dijo satisfecha.
- Creo que todos lo haremos - habló Danira que aún estaba calentándose junto a la estufa.
- ¿Saben qué? - Tiri se levantó de golpe - deberíamos ir a comer, todos juntos.
- ¿Enserio están hablando de eso cuando aún no hemos recuperado la ciudad? - preguntó Gorm, que andaba por allí haciendo quien sabe qué.
- Hay que mantenerse positivo mi querido amigo calvo - Tiri le sonrió y el muchacho aparto la vista.
- Tiene razón - secundó Sansoro mientras se ponía al lado de su hermana junto al calentador - aunque el deber y la situación te digan lo contrario - empezó con su discurso motivacional y ella se sentó, realmente consideraba que su compañero era muy bueno para hacer eso - nunca hay que olvidarse de la relajación y el disfrute. Porque, déjame hacerte una pregunta ¿seriamos personas sin eso? - ya se había puesto filosofo - ¿seriamos acaso seres sintientes?, en mi opinión disfrutar y descansar son tan importantes como trabajar o luchar - se acercó al creador - porque si no peleas para poder ser feliz ¿para que lo haces? - eso los dejo a todos con dudas sobre su situación.
- Buen discurso joven - apareció la capitana Bancer desde el siguiente piso - estoy de acuerdo con su idea - se acercó al centro, un poco rengueando pero muy sutilmente, no la había visto nunca tan de cerca pero hasta con el parche era preciosa - los veo cansados - empezó - los veo deprimidos y con dudas - no estaba del todo equivocada - voy a serles sincera, no esperamos en ataque a la cueva y las bajas en la toma del peaje fueron catastróficas - se pasó la mano por su ya un poco crecido pelo blanco - no tenemos suficiente personal para retomar la ciudad.
- ¿A qué viene todo esto? - la increpó Danira.
- Necesitamos sumar una avanzadilla más - explicó Maiko - dado que ustedes tienen un extraña suerte en los combates y que son los únicos que aún están físicamente aptos, tengo que pedirles que sirvan como apoyo - ante ese pedido la habitación se tornó silenciosa.
Minutos después y no por un consenso general estaban llegando al último piso para que les explicaran el plan. Cuándo terminaron de subir por las escaleras de piedra se encontraron con lo que ella no habrá definido como la oficina central, era más bien un ático con una mesa. Tenía eso básicamente, una mesa con un mapa y muchas figuras de madera sobre él, un par de estanterías y una ventana redonda inmensa que daba directamente al puente.
Alrededor de la mesa se encontraban el señor Giot, Karum, Kimon, la madre de Makiara, el mayor Torpsa, Maiko, Tryona y un hombre que ella no había visto nunca. Todos los invitaron a acercarse para ver el mapa y supuso, explicarles la situación.
- Déjenme extenderles mi gratitud a todos - expresó Tryona - no siendo obligados, pero si queriendo cumplir con sus juramentos de defender Blackcrown han accedido a formar un grupo - se llevó las manos al pecho - y no puedo estarles más agradecida - Derily podía ver en sus ojos lo mucho que eso le molestaba.
- ¿Qué tenemos que hacer? - preguntó decidido Sansoro.
- Ustedes irán a la zona baja oeste - explicó señalando un mapa el hombre desconocido - para ser precisos el complejo dos, al sur de esa zona.
- ¿Qué hay allí? - habló Tiri.
- Creemos que en ese lugar - Karum respondió a la pregunta de su amiga - hay un grupo de sobrevivientes - todos asintieron.
- Desde el puesto de vigilancia del edificio se puede ver una especie de niebla verde y plantas en el sector norte de esa zona - explicó la capitana Bancer - creemos que un grupo bloqueó el paso con plantas para protegerse.
- Por el movimiento que pudimos ver allí suponemos que son somníferas - agregó el desconocido - los controlados que entran ahí no vuelven a salir.
- ¿Y cómo pretenden que entremos? - preguntó Gorm un poco nervioso.
- Usaran los túneles de mantenimiento - esta vez tomó la palabra la máscara - se extienden por toda la ciudad, saldrán justo ahí - señaló en el mapa - la fuente central.
- Yo los acompañare - los miró Maiko - estarán bajo mi mando.
Después de la reunión fueron a dormir, ella estaba destruida, no solo mentalmente, sino también físicamente. Después de que la emoción de la batalla pasara y su cuerpo se enfriara no podía caminar sin que sus piernas quemaran y se había quedado sin fuerza. Estaba recostada junto a todos los demás en la zona común de descanso para los oficiales aduaneros de guardia, ahora no había soldados allí, los pocos que aun podían luchar estaban limpiando la zona baja central y patrullándola, no querían otro ataque sorpresa como el de la cueva. Dormirse le costó menos de lo que le habría gustado admitir, pero sus sueños por otro lado fueron algo difícil de soportar, no paraba de repetir la batalla una y otra vez, no dejaba de matar a esos soldado una y otra vez.
ESTÁS LEYENDO
Blackcrown - Sangre y Sombras
FantasySu curiosidad la ha llevado al limite, ahora debe partir hacia su castigo, se enfrentara a desafíos que pondrían de rodillas a cualquiera y terminara destapando algo peor de lo que se podría imaginar. ¿tienes la fuerza para conocerla? ¿tendrá ella l...
