CAPÍTULO LII: Pesadilla

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                Dejó caer sus cosas sobre la mesa, su celular se desparramó junto a sus llaves quedando prendada su mirada en aquel objeto. Escucha los pequeños pasos de los peludos de la casa que bajaban apresurados por la escalera, agitando su cola el encantador Bobby junto a su hermano felino le dan la bienvenida, hincándose para hacerles el cariño que piden –El Papá llegará pronto, así que no hagan travesuras –emite con desgano la joven, percatándose las mascotas que se acurrucan a su lado como adivinando aquel sentimiento de tristeza.

Sin más qué decirles, abre la puerta de la cocina, no recordaba la última vez que había comido, pero no podía dejar a su novio sin comer, que amablemente ingresaba a la casa después de guardar su automóvil en la casa. 

—¿Quieres comer?—pregunta el joven.

—No tengo hambre, pero tú debes comer –

—Pero, podemos pedir algo, no creo que tengas ánimo de cocinar–

—Sí... eso es verdad...— dejando correr sus lágrimas.

No pudo quedarse junto a su papá, las enfermeras no lo permitieron y su padre tampoco, no sabía si iba a poder dormir aquella noche, aquel día ya se le había hecho interminable y no quería pensar en la hora que tendría que ir a la cama —¿Cómo podría ir a dormir tan tranquila?—frota su mano contra su frente confundida, solamente quería a su papá de vuelta, sano y salvo, sería la única forma en que podría conciliar el sueño. 

—Listo, pedí pizza, es lo más rápido – se acerca Yong Hwa – Tranquila, tu papá estará muy pronto en casa, así que piensa positivo, necesita él verte bien, sabes muy bien que no le gusta que te preocupes por él – abrazándola desde la espalda.

—Gracias, no era necesario que te quedarás...—

—¡Shinen Maichiru!—girándola hacia él —¿Por qué tan testaruda? Llevamos tiempo junto y me dices estas cosas... ¿Cuándo aprenderás?—

—¡Tienes mucho qué hacer! Mañana tienes importantes reuniones, ¿Cómo quieres que no me preocupe?—

—Ya las cancelé todas, así que basta de berrinches sin sentido—

—¿Qué? ¡¿Cómo se te ocurre?! –

—No te dejaré sola en un momento tan complicado—

—¡Pero...!—

—Vamos a comer, que parece que ya llegó la pizza—sonríe mientras la toma de la mano para llevarla hasta la sala principal.

—Gracias...—musita.

—De nada, siempre estaré contigo—


Estar con él, calmaba un poco su dolor, ver su sonrisa y su iluminada mirada hacían vibrar su entristecido corazón. Los dos sentados frente al televisor, comiendo pizza y acompañados por las mascotas, confortaban su corazón, solamente faltaba su padre en casa y todo sería como siempre. Le encantaba observar la cara de desconcierto de su novio cuando algo en la televisión aparecía y que no había visto, se notaba que con su agenda poco podía prestar atención a la radio o a la televisión, en un futuro ella estaría en la misma situación, tal vez desconectarse de aquellos medios no sería tan malo. Tomando esta vez el control remoto Yong Hwa, lo detiene en un canal de música, para acompañar el ambiente silencioso de la casa, pero una canción provoca que abra ampliamente sus ojos, desaflojándose su mandíbula ante la inesperada aparición.  

—¿Acepta bailar esta canción conmigo?—

—Yong Hwa... es tu canción... ¿Es bailable?— emite la joven aceptando la mano varonil.

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