CAPÍTULO LXVI: Decisión

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Yong Hwa quedó sin aliento ante las palabras de su exnovia. La vió posar el vaso de café a su costado, mientras ella ordenaba su cabellera para que el viento no la desordenara aún más. Las palabras frías aún retumbaban en su mente, --Un preciado recuerdo...--musito aún aturdido por los dichos de Maichiru que perdía su mirada en el horizonte. Despabiló, remeció su cabeza por unos segundos intentando enfocarse, pero los recuerdos de aquellos años juntos parecieron atropellarlo en cosa de segundos. Alzo su mirada una vez más, parecía tan serena y convencida de sus dichos, pero él, no estaba seguro de lo que estaba sintiendo.

--¿Por qué?

--¿Por qué?—lo mira confundida--¿Por qué deberíamos volver?

--Yo pregunté primero—dijo en tono serio.

Maichiru lo observó, tal vez no fue delicada en cómo lo dijo, pero tampoco quería caer en rodeos innecesarios.

--Vivimos en países distintos...

--¡No!—la interrumpe--¿Por qué no eres capaz de contarme cómo lo pasaste esos años?

--¿Qué?—emite confundida.

--¡Sí!, ¡O sea tomas una decisión así de la nada basada en mi versión!, ¿Y yo qué?, ¿Me quedo con las ganas de saber qué fue de ti?, no seas cobarde—espetó.

--¡¿Pero qué estás diciendo?!

--Maichiru—se puso de pie --¿Crees que yo no sufrí todo este tiempo? ¿Crees que no te extrañe cada bendito día que pasé? ¿Tienes idea cuánto dolió mi estúpida decisión?—alzó la voz--¡Mínimo necesito saber qué fue de ti! ¿Cómo terminaste aquí en Japón? Y lo principal—quedó a centímetros de su rostro—Si existe la posibilidad que pudieras perdonarme.

La joven retrocedió unos pasos ante la cercanía inesperada de Yong Hwa, se sentía agobiada y sin escapatoria ante la intimidante mirada masculina, ¿Y lo peor?, no podía desviar sus ojos del penetrante mirar. Retrocedió otros pasos más, pero esta vez la toma del brazo y la acerca a su cuerpo, sin ésta oponer resistencia, sintió rosar los dedos masculinos sobre su mejilla y un escalofríos recorrió su espina dorsal, --No hagas eso—cerró sus ojos con fuerza, no iba a declinar en su decisión, no lo haría a pesar de lo cerca que lo tenía, un cambio de actitud que no esperaba.

--Sé, que de alguna manera me perdonaste—acarició la mejilla femenina—Las letras de tus canciones hablan de nosotros.

--Por favor aléjate—balbuceo al tiempo que fue atracada al cuerpo masculino.

--¿De verdad piensas que voy a quedarme a brazos cruzados con ser tu preciado recuerdo?—dijo con voz grave, ante el agitado corazón femenino—No lo haré, eres realmente tonta si piensas que te haré caso.—sonrío.

--¿Por qué haces esto?—dijo entre dientes.

--Porque sé—esbozó una dulce sonrisa—que sientes algo por mí, porque tu mirada ahora me lo está confirmando y porque cada vez que acarició tu mejilla, tiemblas al más mínimo roce.

Maichiru sintió escapar el aire de sus pulmones, y en un impulso desesperado intenta zafarse de los brazos de Yong Hwa, pero éste se había encargado de enredarla entre los suyos, atesorando el mentón femenino en una de sus manos para acercarla a sus labios --¿De verdad crees que me daré el lujo de desaprovechar esta oportunidad?--, la joven trago doble ante la decidida faceta del líder, no tenía escapatoria, toda la rudeza de su explosivo carácter se había derretido entre los brazos masculinos, había olvidado el poder que podía ejercer en ella y la necesidad de volver a sentir sus labios... se estaba volviendo loca, loca, ya no estaba segura ni siquiera de lo que estaba pensando. Cerros sus ojos con presión y sintió al fin pasar el aire en sus pulmones al tiempo que su cuerpo fue liberado, abrió sus ojos y observo que Yong Hwa se alejaba unos pasos, acomodando su cabellera.

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