CAPÍTULO XV: Confianza

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                -¿Qué tal estuvo tu siesta?- Emitía sonriente pero temeroso nuestro querido Yong Hwa que se acercaba cautelosamente hacia la joven que suelta el feroz grito espantando al pobre líder de CNBLUE que casi resbala de la silla. - ¿Qué le pasa? – pensaba arqueando una ceja mirando confundido al extraño comportar de la joven.

Pero Maichiru se mordía la lengua, sabía que si le reclamaba iba a delatarse pero también recordaba las palabras de su amiga de que Yong Hwa no tenía culpa alguna. - ¡Idiota!- murmuraba intentando contener la ira en sus pequeños puños. Inhalando profundamente aire, toma su cabellera en una cola de caballo, algo tenía que hacer para sacarse toda la rabia que embargaba su alborotada alma.

-          ¿Hice algo mal? – emitía Yong Hwa preocupado.

 -          ¿Tú qué crees? – bufaba Mai cruzándose de brazos.

 -          Mmmmm- mordiendo su labio inferior - ¿Será por el video? – protegiéndose inmediatamente con una silla.

 -          ¡PUES CLARO IDIOTA! – explotando al ver la sinceridad de su amigo.

 Yong Hwa era literalmente perseguido por Maichiru que era una fiera, faltaba poco y salía fuego de sus fosas nasales - ¡Te juro que te mataré Jung Yong Hwa! ¡De esta sala no sales vivo! – pero para desgracia de Mai el joven era demasiado escurridizo, esquivándola en el momento más oportuno y esbozando una sonrisa en su apacible rostro al ver en la situación que se había enredado con la testaruda joven.

 -          ¡QUÉDATE QUIETO! – chillaba Mai histérica.

 -          Tendré la cara, pero idiota no soy – sonreía pícaramente el líder.

 -          ¿A no? – dibujando una sonrisa victoriosa la joven.

 Y acto seguido, era acorralado en una esquina el ya cansado líder de CNBLUE; no había sido fácil esquivar a su “amiga”, pero tal vez… ¿Quería ser atrapado?.

No podía evitarlo, cada día amaba más las facetas impredecibles de aquella testaruda joven que tenía en frente mirándolo como una verdadera bestia, ¿Cómo podía ser posible?; pues definitivamente para él no habían imposibles, y sabía muy bien que Maichiru no se mostraría de esa forma con cualquiera, podría ser… -¿Seré especial para ella?-. Ni siquiera en ese minuto donde podría temer por su vida en las manos de Mai, dejaba de pensar en cada situación en la que se enredaba, cada segundo con ella hacían que sus esperanzas se fortificarán más y más.

 -          ¡¿Qué es lo gracioso Sr. Artista?! – bufaba rechinando sus dientes.

 -          Esto, simplemente esto… - acariciando la mejilla femenina.

 -          ¡Tú... Idio…! –

Pero antes que pudiera recibir la golpiza que le tenía prometida su amiga, la estrecha fuertemente en sus brazos; necesitaba tenerla cerca, sentir su aroma, las palpitaciones de aquel atolondrado corazón – Por favor… no me rechaces…- susurraba aquel improvisado domador controlando completamente a la desatada bestia que yacía tranquilamente en los fornidos brazos varoniles. Toda la ira que la había embargado desde la oficina de su madre había desaparecido completamente, ¿Magia? ¿Brujería?, pensaba Mai intentando comprender la tranquilidad que se alojaba en su pecho.

-          ¿Mejor? ¿Ya no me matarás? – sonreía Yong Hwa observando con detenimiento el rostro femenino.

 -          ¡Idiota! – intentando zafarse.

 -          Estás atrapada – sonreía dulcemente, era la oportunidad para tenerla en sus brazos.

Maichiru podía sentir latir perfectamente el corazón varonil, cada latido más acelerado que el anterior - ¿Lo perseguí mucho?- meditaba confundida al sentirlo tan precipitado, mientras que su corazón se embargaba en una calma que ni siquiera ella podía comprender. Un silencio los comenzó a sumergir, alejándolos de aquella amplia aula de clases. Solamente el sonido de sus respiraciones y de los corazones se podían oír – Quiero lo mejor para ti, y sé que esa grabación será para abrirte las puertas en la música – emitía con calma ante la rendida Mai.

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