Aún parada frente en la puerta inmóvil, su mente en blanco y sus lágrimas rodaban sin cesar por el entristecido rostro con el corazón más agitado que nunca. Aquella pelea dolía mucho más que la anterior, porque ahora era conocedora de sus verdaderos sentimientos – Yo…- cayendo de rodillas al suelo siéndole imposible contener el llanto agudo. Su corazón se desgarraba una vez más, ni siquiera sabía porqué dolía tanto, si nunca hubo una doble intención en el lazo de amistad, ¿o sí?, poco a poco iba entendiendo muchas de las actitudes del joven oriental, de las veces en que la protegía y de la forma en que la miraba - ¿Por qué tan ciega? – extrañaba más que nunca ser la única en el mirar del joven, pero jamás pensó que aquella amistad se transformaría en algo tan doloroso. -¿Debo creer lo que dijo?- algo en su corazón insistía en que no creyera en esas palabras, por primera vez en la vida quiere creer algo que no es a simple vista, - ¿Tengo que aceptar este sentimiento y asumir las consecuencias?-, sollozaba confundida, lo único que quería era desaparecer.
Un día más, un día menos, las horas avanzan y el mundo sigue girando, aunque para los dos protagonistas de nuestra historia estaba muy lejos de poder avanzar. Yong Hwa cambió radicalmente, logrando que desapareciera la tensión en el grupo para que todo estuviera como siempre. Las pocas veces que cruzaba mirada con la joven, la saludaba cortésmente como si fueran un total desconocido, lo que siempre la desgarraba, atinando a una pequeña reverencia. Hong Ki observaba de lejos, mantenía al detalle a su primo pero aún así, no lograban levantar a la pobre Mai que hacia las cosas por inercia.
- ¿Qué estás inventando? – irrumpía Hong Ki en la sala de ensayos.
- Solo mantengo la práctica, no tengo ganas de entonar algo – desviando su mirada.
- ¿Me contarás qué ocurrió? – sentándose a piernas cruzada - ¿Tenía razón? – sonriendo.
- Sí, ya me di cuenta de mis sentimientos – emitía con un hilo de voz.
- ¿Te declaraste? –
- Ni en sueños, es algo que nunca ocurrirá – emitía decidida.
- ¿Por qué? – preguntaba inocentemente.
- ¿No es obvio?, hay cosas que son imposibles – guardando su guitarra.
Era evidente el estado deprimente de la joven, ¿Qué podía hacer por ella?, no lo sabía, pero si de algo estaba seguro, es que no permitiría que continuará así.
- Hey! ¿Pero qué hiciste eso? – lo miraba exaltada.
- Un pequeño beso en la mejilla, ¿Tiene algo de malo? –
- Claro, cualquiera lo puede mal interpretar –
- ¿Estás preocupada por lo que piense Yong Hwa? –
- No es eso… -
- Ya te dije, que si te ponías más seria aún, podría pedirte algo que te avergonzaría – soltando una pequeña carcajada.
- ¿Por qué haces esto?-
- Porque no quiero dejarte sola en un momento como este – decía acariciando la mejilla femenina – Ven niña tonta – estrechándola en sus brazos.
Un abrazo confortable, un aroma desconocido, una sensación diferente, pensaba la joven que correspondía el abrazo. No tenía idea porqué, pero sentía que ambos se estaban consolando, aunque las razones de Hong Ki, las desconociera completamente. Aquel abrazo era tan fraterno, tan reparador, que sin querer se queda dormida en aquellos gentiles brazos, días en que el insomnio era su mejor compañía, ahora literalmente caía en los brazos de Morfeo.
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HEY YOU
Fanfiction¿Qué harían ustedes al tener una compañera terca, uraña y poco amistosa?, me harían un gran favor en darme alguna pista porque yo no sé qué hacer con la compañera que tengo. ¡Lo siento! He sido un descortés no me he presentando, soy Yong Hwa y tengo...
