CAPÍTULO VII: Confusión

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 Las luces y el bullicio del lugar confundían a los dos guitarristas de CNBlue, sus miradas desconcertadas era más que evidentes para el bajista y el baterista que los miraban con una ceja arqueada.

 -          Y... ¿A estos dos qué les pasa? – emitía Jung Shin sobando su mentón.

 -          Mmmm… seguro tomaron cerveza de más, debes entender que cada día se ponen más viejos y tú sabes que los años pesan – decía travieso Ming Hyuk.

 -          ¡Ni que te escuche Jong Hyun que eres hombre muerto! – reía el bajista, pero observando con detalle al líder dirige su mirada hacia donde él observaba con atención.

  

Jung Shin observa el punto, - ¿Amor a primera vista? – pensaba intentando buscar alguna explicación al raro actuar de su amigo – Oye… Min Hyuk se me ha ocurrido una brillante idea – le susurraba en el oído con una mirada traviesa.

Apartándose del “cariñoso” saludo que se daban los amigos de la banda de Ryun Jin, guarda la guitarra roja en el bolso. Aún sus dedos temblaban después de la actuación, era la primera vez que usaba la guitarra eléctrica que su padre le había regalado lo que la tenía emocionada y con una enorme sonrisa en su rostro hasta que su paz interior se ve atormentada por un agudo grito. - ¡¡MAIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!! – abrazándola su extrovertido amigo. 

-          ¡¡Estuviste sensacional mujer!! ¡¡Yo sabía que mi Mai era la mejor!! – decía ahogando sus lagrimas en su brazo – ¡¡Mi pequeña Mai!! – estrechándola.

 -          ¡Dios! – intentando zafarse - ¡No aprendes! ¡Suéltame! – decía sonrojada por el abrazo de oso de su amigo mientras el resto de la banda los molestaban.

  

Por fin despojada del caluroso abrazo de su amigo, baja con cuidado las escaleras para tomar una bebida gaseosa. Con dificultad cruzaba entre medio del público, el humo del cigarro y los sudorosos cuerpos de algunos invitados tenían algo asfixiada a la pobre Mai que cubría su nariz hasta por fin llegar a la barra - ¡Una gaseosa por favor! – cubriendo su cabellera con la gorra de su chaqueta. Dando las gracias al recibirle da un enorme trago - ¡Estaba sedienta! – pensaba en voz alta secando la comisura de sus labios al no medirse bien. Por unos segundos su mirada queda perdida en las botellas de licor que tenía en frente, ya llevaba días sin saber de Yong Hwa y su corazón se desequilibraba al recordar el beso - ¡I D I O T A! – bufaba tomándose el último sorbo de su gaseosa.

 -          ¡Mai! – gritaba Ryun Jin – No te escapes de esa forma, no ves que debo llevarte completa a tu casa sino tu padre me estrellará la guitarra… -

 -          Ya sabes que no espero a nadie – girándose hacia el público - ¿A qué hora nos vamos? –

 -          En un rato más, los muchachos están terminando de cargar las cosas a la camioneta… Mai… gracias por ayudarme hoy… - emitía con una tierna sonrisa el extrovertido joven.

 -          No hay de qué, para eso están los amigos – emitía sonriente Mai.

  

Como nuestra protagonista es tan pequeña al lado de su amigo, éste amablemente la abraza por la espalda para que no se perdiera en la multitud – Si no soy una infante, no me perderé – emitía fastidiada Mai ante el sonriente rostro de Ryun Jin que no le presta atención y la guía hasta donde sus amigos. Pero en la odisea de cruzar nuevamente la multitud otro joven de casi la misma estatura de Ryun Jin le toca el hombro girándose éste automáticamente.

 -          ¿Eres el que cantó hace un rato verdad? ¿El que tenía una chica de guitarrista? – emitía Jung Shin.

 -          Sí… ¿Tú eres…? - decía desconfiado girándose con Mai quedando en medio de dos enormes y alargados hombres.

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