CAPÍTULO LVIII: Oscuridad

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Miró su reloj aún con la vista borrosa, marcaba las 8:20 de la mañana. Bostezo ampliamente y se sentó sobre la cama en un solo movimiento. Su reloj biológico no hacía tregua a pesar de acostarse de madrugada. Revisó su celular y leyó el mensaje de su novia, --"¿Cómo estás? ¿Aún enojado?"--, sí, aún estaba molesto y no lo podía disimular, por lo mismo evitaba verla. Las palabras y las conclusiones que sacó habían colado demasiado hondo en su corazón, y la verdad no quería seguir enredado las cosas entre ellos.

--¡Hyung!—exclama Min Hyuk desde el otro lado del teléfono—Te están esperando para una reunión, ¿Te quedaste dormido?

--¡Dios! Lo había olvidado, estaré en cinco minutos ahí, gracias por llamarme.

--Apúrate que están algo ansiosos—sonríe el oriental observándolos.

--¡Gracias!—colgó para vestirse rápidamente.

Maichiru tomó su mochila y se encamino a la parada del autobús. Hoy tendría clases, y ninguna posibilidad de ir al edificio de la FNC. Sus horarios tuvo que modificarlos para realizar ambas cosas, fue el requisito que le pidió su padre para este último año universitario. Diviso el autobús, acomodo su mochila y se subió al tenerlo al frente, buscó un asiento vacío y encontró uno que daba hacia la ventana, necesitaba pensar, necesitaba distraer la vista de alguna forma.

--Ryu Jin... ¿Qué haces aquí?—se sorprende la joven al verlo en la entrada del campus.

--Desapareciste, necesito saber cómo estás.

--¿Cómo crees tú?—tomando rumbo a la sala de clases.

--Mai... era necesario, tal vez no fue la mejor forma pero...

--Ya pasó... solo... es incómodo tenerla cerca.

--¿Sabes que te pareces mucho a ella?

--¿Pero qué idioteces estás diciendo?—emite con molestia.

--Sí, sabía que ese carácter testarudo no podía ser del Tío Shinen, es de tu madre, definitivamente.

--Estupideces, no me parezco a nadie.

--Los genes mandan.

--Idiota, hablas una palabra más y te juro que te desfiguro la cara linda que tienes.

--¡Pero qué agresiva!—estrechándola fuertemente.

--¡Suéltame!—intentando zafarse.

--Sé que necesitas más que nunca que te abracen—sin darle oportunidad a escaparse.

Sí, su amigo tenía más que razón, necesitaba un abrazo, pero de Yong Hwa. Cumpliría una semana sin verlo, sabía que estaba vivo pero más ocupado que nunca, ya que Juniel le comentaba que lo veía entre reunión y reunión, lo mismo le pasaría cuando estrenará uno de sus álbumes, es lo único malo de presentar la música al mundo.

La jornada universitaria había sido agotadora. Ingreso a su hogar arrastrando los pies, lo único que quería era comer algo e ir a dormir. Revisó su celular, pero no había señales de vida de su novio, molestándose –Está exagerando...--musitó. Dejó sus cosas sobre una de las sillas y unas voces llamaron su atención --¿Tíos?—ingreso a la pieza principal de la casa y se encontró con uno de los hermanos de su padre.

--¿Esta sorpresa?—se acerca a saludarlos.

--Lamentó que nos tengamos que ver en esta... situación—emitió el hermano menor del Señor Shinen.

--¿Qué ocurre papá?—dijo preocupada.

--Hija...--sopesó sus palabras—La abuela... está mal, los médicos indicaron que no le queda mucho con... nosotros.

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