CAPÍTULO LXIII: Remordimientos

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Amaneció en el dormitorio del hotel, miró el blanquecino techo y un agudo dolor partió su cabeza en dos –Odio las resacas—musitó intentando reincorporarse al nuevo día que comenzaba. Se sentó a la orilla de la cama, observó el alfombrado piso y una mirada se ancló en su mente. Agitó su cabeza por unos segundos, una sensación no lo abandonó, desde que lo volvió a tener en frente con ese rostro y esa mirada que la perturbaba –No has cambiado—balbuceo con una media sonrisa, había pasado demasiado tiempo sin verlo.

Camino descalza hasta el amplio ventanal sin antes cubrirse con un abrigo. Posó su mirada en la amplia ciudad, recuerdos vagos invadieron su mente. Alborotó su cabellera castaña que caía sobre sus hombros, aún no podía olvidar esa mirada masculina, en todos estos años jamás la había olvidado. Se devolvió hasta la pequeña cocina y calentó el agua para preparar su desayuno, su cabeza seguía trabajando, por más que intentaba ponerla en blanco, no lo lograba, --¿Por qué tiene que ser así?—pensó en voz alta, ante la sorpresa de Takeshi que ingresaba al cuarto de hotel.

--¿Tan temprano y peleando Mai-san?—dijo el guitarrista dibujando una amplia sonrisa en su cansado rostro.

--Buenos días—cerró su abrigo ante la inesperada visita.

--¿Qué tal esa resaca?

--Como todas, gracias por traerme, estoy segura que sola no hubiese llegado—sonrío.

--Es que no aprendes, siempre te digo que no te alejes cuando bebas, y es lo primero que haces—aceptando una taza de café.

--Lo siento.

Mai giró sobre sus tobillos para terminar de arreglar la mesa para desayunar, quería distraer su mente, tenía que lograrlo de alguna forma.

--El hombre de ayer—interrumpió Takeshi--¿Son amigos?

--¿Por qué lo preguntas?—haciéndose la desentendida.

--Te miraba... como si... hubiera algo pendiente entre ustedes.

--Fuimos bastante cercanos.

--¿No fue el novio del cual me comentaste?

Maichiru lo miró directo a los ojos, suspiró al haber sido descubierta, no tenía sentido desmentirlo.

--Sí—dijo cortante.

--Entonces es gracias a él todas las canciones que tenemos en nuestros discos—sonrió.

La joven lo miró confundida, esperaba cualquier otra respuesta menos aquella –Eres un tonto—meneó su cabeza, siempre le sacaba una sonrisa hasta en momentos tan delicados como es el tratar su corazón.

--¿Qué tal fue el reencuentro?

--¿Cómo? ¿Normal?—se sentó sobre una silla.

--Pero Mai, o sea—tragó primero lo que estaba comiendo—Es un reencuentro, debe haber más emoción en él, pero tu cara... no reflejo eso ayer.

--No sabía cómo... saludarlo, no esperaba verlo ahí.

--Realmente eres una infante, y dices que yo soy el infantil—dio un mordisco a su tostada.

--Pero Take, no es tan fácil...

--¿Por qué no lo es?, en todas tus canciones dejas muy en claro que lo has perdonado, y que continua la vida para ambos, independiente si están juntos.

--Las has analizado muy bien—refutó.

--Claro, si es de nuestro dúo, tengo que saber qué estamos interpretando, aunque sea yo tocando la guitarra—balbuceó ofendido.

HEY YOUHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora