8. DÍAS DIFÍCILES

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Estaba en su casa pensando en todo lo que había pasado en estos últimos días, tres semanas y era innegable que le gustaba demasiado ese doncel, no era sano tenerlo cerca con la promesa que hizo en la tumba de Zee. Varías veces se tuvo que contener para no besarlo, Krist actuando como un ser inocente y celestial, cuando él podía observar como mensajeaba con Mike, y salía a citas con Good, habían sido dos esta semana.

Se estaba volviendo loco, lo mejor que podía hacer era llamar para que su madre fuera preparando a un omega para su apareamiento, esta era la última semana que trabajaba con Krist, pues casi habían terminado y Nin le avisó que llegaría en dos semanas más.

Lo estaba esperando, llegaba tarde, lo cual era sumamente raro, Krist era un chico demasiado puntual, lo había aprendido en estas semanas. Cuando llegaron a su casa comieron como siempre primero y luego se dirigieron a la última habitación que faltaba por ordenar, su sala de juegos.

Tenía más videojuegos de los que alguna vez podría usar, ya que no tenía tiempo ni compañía para jugar, de un momento a otro Krist había salido a contestar una llamada, Good que le insistió en tener otra cita, Krist le dijo que no podía y Good le recrimino que de seguro era por Mike, al parecer esos tres chicos tenían juntos una historia, pero él no pensaba involucrarse, así que juntando toda su fuerza de voluntad regreso a la sala y continuó ordenando. Krist había tardado, así que salió y jamás espero ver esa escena.

Krist estaba hecho bolita en el piso de la sala, donde había estado hablando, pero estaba llorando, apretando sus manos tan fuerte una alrededor de la otra y de inmediato corrió a abrazarlo. 

Todo su ser, pedía a gritos tranquilizar a su joven ayudante. Ni siquiera era consciente de su cuerpo moviéndose y acomodando al chico a su lado.

– Todo esta bien amor, tranquilo, tranquilo – susurraba para el menor, quien ahora estaba en su regazo y no dejaba de llorar, mientras él acariciaba su espalda para tratar de reconfortarlo, su subconsciente exigía calmar al chico y destruir cualquier dolor que tuviera.

– Vamos amor, respira, calma – seguía intentando, pero Krist se aferró incluso más a él. Le partía el corazón ver al chico llorar y en ese momento deseó no haber dormido a su lobo, quizá hubiera podido soltar algunas feromonas para calmarlo.

No supo cuánto tiempo había pasado y la verdad poco le importaba, el joven se había quedado dormido, exhausto después de horas quizá llorando. El chico seguía en su regazo, en algún momento había hundido su cara contra su cuello, mientras él le susurraba palabras de aliento. Quizá al día siguiente se arrepentiría, pero en este preciso momento cargó a su menor hasta su habitación, que era la única con sábanas acomodadas y lista para dormir, cuando lo intento recostar separándose de él, el chico entre sueños aferró aún más sus manos a su espalda, no queriendo liberarlo.

De alguna forma había logrado acomodarlos en la cama, intentó separarse nuevamente y aunque el chico se siguió aferrando a él, esta vez logró zafarse del agarre, regreso a la sala donde había encontrado a Krist, su teléfono se encendió y aunque sabía muy bien que no debería, lo tomo, para su sorpresa estaba desbloqueado, tenía ocho mensajes sin contestar, el primero era de su madre, quien al parecer le decía que ni siquiera llegara ya, que era tarde y no quería que despertara a su padre. Un mensaje bastante duro para ser una madre amorosa que aparentaba.

Un segundo y tercer mensaje era de Good, avisando que su cita sería el siguiente lunes y que no tenía derecho a faltar después de dejarlo plantado en la última cita. Este chico era bastante autoritario para solo ser un pretendiente de Krist, por alguna razón sentía una molestia enorme ante ello.

Un cuarto mensaje era de Mike, un dulce Mike pidiendo salir. De ninguna manera debería seguir leyendo. Pero la curiosidad pudo más. Leyendo atentamente los mensajes de New, quién según Krist era su mejor amigo.

“Sea lo que sea, puedo ir por ti”. “Dame la dirección, y voy enseguida”. “Krist, ¿Estás bien?”. “Si no me contestas en los siguientes cinco minutos te buscaré con el rastreador de tu teléfono”.

El último mensaje había sido enviado hace diez minutos, por lo que sería muy probable que viniera en camino. En ese momento el timbre de su casa sonó y al salir, encontró a quien esperaba con un plus.

– Buen día, venimos a recoger a Krist – dijo el hombre que aparentaba tener treinta años a lo mucho. Mientras New discutía en voz baja con un joven desconocido de edad similar.

– Claro, pero no se los puedo dar así, ni siquiera sé qué relación tienen con él, y él está indispuesto – su instinto protector salió a flote, la mano del hombre tenía un anillo de casado, pero eso no lo tranquilizaba en nada.

– Somos sus amigos, usted me reconoce de la universidad profesor, Gun y Off también son sus amigos; por favor quisiéramos llevarnos lo – explico New, quién al parecer dejó la discusión con el otro chico.

– Me gustaría New, pero Krist esta durmiendo, no sé qué ocurrió con él, pero estuvo llorando cerca de tres horas hasta que se durmió, y me gustaría que descansara – intento, pues de verdad quería que su querido alumno descansara.

Los tres se miraron, tratando de tomar una decisión, pero después de un asentimiento New cedió un poco. – Está bien, no hay que molestarlo, pero aun así me quedaré por si necesita algo –.

Claramente esa no era una pregunta, pero accedió como si lo fuera. – Está bien, ¿Quieren subir a verlo? –

Los tres asintieron, él los guió en silencio hasta su habitación y les mostró a Krist aún suspirando entre sueños. Después de verlo, la pareja se dirigió a New.

– Tenemos que irnos, por Chimon, pero estaremos atentos por cualquier cosa que necesiten. Me puedes marcar a mi o a Off y vendremos enseguida – indicaron mientras se dirigían a la salida.

– Muchas gracias por su ayuda, lamentamos las molestias pero usted entenderá – dijeron mientras se retiraban.

Por otro lado estaba New esperándolo en las escaleras.
– ¿Tiene leche? – soltó el joven –. Cuando está en ese estado, solo duerme dos o tres horas y necesita un vaso de leche para poder volver a conciliar el sueño.

– Si, en el refrigerador– se limitó a decir, esa era una situación incómoda, pero el chico no parecía intimidado, se veía que tenía un espíritu fuerte, mismo que si iba por un  buen camino lo llevaría a ser un gran abogado. Pensó en la timidez de Krist, cediendo ante los demás casi en entera sumisión, lo que lo llevó a pensar seriamente si él había escogido su carrera. Tantas cosas que no sabía de él, y que no sabía si quería saberlas.

– Le agradezco que cuidara de Krist profesor, sé que no es su obligación, pero está teniendo algunos días difíciles, no sé si pueda darle menos trabajo, también sé que no me corresponde, pero piense en ello como en un favor para Krist – New estaba verdaderamente preocupado por Krist, había pocos jóvenes que llevaban su amistad hasta ese grado. Se alegraba por Krist.

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