19. INCORRECTO

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Khaofang era muy bonita, la recordaba como la pequeña y dulce niña que le llevaba un chocolate hasta la escuela, aun recordaba el día en que aquella criatura de ojos grandes se le había declarado. En aquellos años le tuvo que aclarar que no era posible, sin embargo, y aun contra todo lo imaginado se estaba haciendo posible, ahora en su dedo anular llevaba aquel anillo de compromiso que él mismo había escogido, y que al momento de enviarlo se sentía tan incorrecto.

No esperaba una visita tan pronta de su prometida, pero cuando su madre le avisó que la enviaría para que se conocieran un poco antes de la boda, no halló una excusa lo suficientemente válida, no cuando no podía decir que la única persona que estaría en su corazón jamás sería suyo.

Khaofang era perfecta para ocupar ese lugar pero su corazón seguía perteneciendo sólo a un bello chico, elegirlo a él sería un completo desastre para su manada, para su familia y para él mismo; sin embargo ahí estaba mirándolo de lejos, anhelando estar en el lugar de Mike. La mezcla de razas llevaría a la perdición a su manada, lo decía aquel pergamino, su cerebro lo entendía, pero su corazón no, después de todo, ¿Cómo le explicas al corazón lo que tu conciencia sabe a la perfección?, ¿Cómo dejas de amar a la persona indicada?

Cuando vio la mirada de Krist posarse en la mano de su ahora prometida y voltear al lado opuesto ante el pequeño beso lo sintió, como si existiera un lazo entre ellos, la bilis subió por su garganta, se sintió capaz de vomitar, pero de nuevo, ¿qué pensaría su prometida si vomitaba después de besarla?

Se contuvo todo el día, luchó contra el instinto que le pedía arrojar lo más lejos posible a la mujer que lo acompañaba tomada de su brazo, la misma que lucía tan radiante y que lo trataba de poner al corriente de lo sucedido en la manada en los últimos años.

El mundo parecía saber lo que ocurría, a pesar de que la temporada de lluvias había pasado hace meses, comenzó a llover, el cielo se nublo. De un momento a otro parecía haber anochecido; su corazón se oprimía y no podía parar de preguntarse cómo estaría Krist.

Después de lo que pareció una eternidad el día había terminado, aquella mujer que se convertiría en su esposa estaba descansando en la habitación de invitados, Nin había tratado de entablar una conversación cuando lo vio bajar por un vaso de agua; sin embargo él lo evitó a toda cosa, sabía que en cualquier momento la mujer podría descubrirlo, era mejor que nadie se enterara del sacrificio que haría por su manada.

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Estaba con New, no recordaba cómo había llegado a su casa, solo sabía que su amigo lo estaba consolando. No tenía recuerdos de todo el día, solo algunos fragmentos, algunos lastimaban su corazón y algunos otros simplemente le mostraban lo patético que era.

Khaofang, era hermosa, no solo en su físico, también en sus acciones, la sinceridad de sus ojos y la amabilidad que desprendía le hacían sentirse tan patético. No entendía cómo es que alguna vez pensó que podía competir contra alguien como ella. En su defensa podría decir que no sabía a qué se estaba enfrentando.

Mike, lo recordaba ahora, habían acordado verse por la noche, quizá era tarde para eso, intentó buscar su teléfono y no lo encontró. Siguió balbuceando mientras se levantaba a buscar, sin resultado alguno.

– Está cargandose – soltó New mientras se levantaba hacía la mesita y se lo entregaba. Amaba a New, la forma en la que parecía leer su mente y la forma en la que lo apoyaba, se sentía mal por solo ser una carga para su amigo – Se lo que estás pensando Krist, y déjalo de una vez, eres mi mejor amigo y jamás te dejaré solo, así que deja de auto atormentarte.

– New, enserio no sé qué haría sin ti, te amo – New era como un hermano y una vez más estaba ahí apoyándolo.

– ¿Qué pasó Kitt? – aquella mirada indulgente que le daba en ese momento solo le provocaba ganas de llorar nuevamente. – Es Prachaya ¿Verdad?

– ¿Cómo lo sabes? – No contestó directamente, pero no había necesidad, sabía que New lo entendería.

– Todos en la universidad lo saben – Krist se quedó en shock, en verdad todos ¿sabían lo que pasaba? – No lo malinterpretes, todos saben que la prometida de Prachaya llegó hoy a la ciudad, y ya que las cosas con Mike y tu padre parecían ir bien solo había esa posibilidad.

– ¿Soy tan obvio? – susurro Krist ante su amigo

– Solo digamos que no es tan fácil olvidar a alguien cuando lo quieres, quizá hasta ahora no me he aferrado a nadie de esa forma, pero lo sé Kitt, he visto tantas decepciones amorosas que lo sé, y sé que no es fácil para ti, y me duele, porque no puedo prometer que solucionare tus problemas y te meteré en una caja de cristal donde nadie te haga daño, pero siempre voy a estar ahí, recogere tus pedazos y te volveré a unir una y otra vez – Sintió las cálidas manos de su amigo tomar su rostro y levantarlo para cruzar miradas – No importa las veces que sea necesario, estaré ahí para ti, así que llora Krist, saca ese dolor de ti, no lo dejes que se quede en tu corazón, saca lo que ahí voy a estar para sanar la herida.

De alguna manera aquellas palabras lo mandaron al borde, lloró aún más, quizá fueron minutos o quizá horas, no lo sabía, solo que ahora había un sol resplandeciente en el lugar de la terrible lluvia del día anterior. Se levantó decidido por primera vez en años, no se dejaría vencer por las circunstancias ni por su depresión, tomó sus pastillas y se dirigió a su casa con toda la actitud posible. Aun con los ojos hinchados por las lágrimas derramadas entró a su casa, no tenía idea de lo que estaba por ocurrir. 

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