Agnes
(El siguiente capítulo contiene escenas +18)
Las primeras luces del día se escabullían por el ventanal opaco de mi habitación y, a mi lado, el hijo de un antiguo amigo yacía dormido ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor. Me tomó unos segundos entender qué hacía él en mi habitación hasta que el recuerdo llegó: al llegar la noche, apareció frente a mi puerta con una sonrisa inocente mostrándome la foto de su padre que guardaba en su billetera, lo dejé pasar y nos pasamos la madrugada compartiendo recuerdos suyos hasta caer en la inconsciencia. Le eché un vistazo más detenidamente, un mechón de su cabello desordenado y ondulado caía sobre su frente y parecía estar en paz, al ver su cuerpo observé que se había cubierto con una manta que supongo que encontró en el armario y había intentado mantenerse al margen máximo de la cama, lo cual valoré en silencio. Había disfrutado pasar ese tiempo con él, pero no dejaba de parecerme raro el compartir cama con alguien, e incluso el haber dejado pasar a alguien. ¿Qué diría si alguien me cuestionara? Patrañas, no le debía respuestas a nadie.
Me levanté, despegándome de esos pensamientos y dudas y me adentré al baño a tomar una ducha. Aún eran las 5:00 am, extrañaba poder dormir hasta tarde, pero siempre había cosas que hacer. Desde que cumplí los 15, el deber me obligaba a salir de la cama, ya sea por responsabilidades o por preocupaciones. Mientras me duchaba iba pensando en los pendientes del día, tenía que dejar todo en orden antes de partir, más aún si es que corría el riesgo de nunca volver.
Asumir que moriría en cualquier momento no era nuevo, me empecé a acostumbrar a la idea con la muerte de Cara y, posteriormente, con la muerte de mis compañeros incluyendo al padre de Timothée la idea ya se había adentrado lo suficiente en mí como para tomarla como algo que podría pasar en cualquier momento como tropezarse.
Al salir del baño me encontré con un Timothée somnoliento abriendo los ojos poco a poco y, como lo hice yo en su momento, intentando entender dónde estaba mientras observaba su alrededor.
—Buenos días —saludó irguiéndose, mientras sacudía sus ondas con una de sus manos y bostezaba. Se veía muy bien para recién despertar y no parecía nada incómodo por despertar en mi habitación, a veces podía parecer tan fresco y otras... tan avergonzado que me confundía.
—Buenos días —susurré sin saber bien qué hacer o decir caminando hacia el armario. Cuando por fin me observó de frente, noté que sus ojos se abrían de par en par y, de forma casi imperceptible, tragó saliva.
Al volver la mirada a mí noté el porqué: únicamente estaba vestida con ropa interior, como lo hago siempre. Había olvidado que esta vez había alguien más conmigo y lo había pasado totalmente por alto. Una sensación similar a la vergüenza intentó hacerse paso en mí; sin embargo, la deseché inmediatamente.
—¿Es un intento de seducción? —preguntó con una sonrisa de lado mientras me apuntaba con la mirada y arqueaba una de sus cejas sentándose en el borde de la cama, recuperándose rápidamente del asombro.
—Depende —respondí acercándome a él sin dudar y sin saber exactamente qué hacer.
—¿De qué? —susurró con voz ronca mirándome hacia arriba mientras me sentaba a horcajadas sobre su regazo. Observé cómo sus manos apretaban la sábana bajo su cuerpo al lado de cada una de sus piernas, como si necesitara un gesto como ese para resistir el impulso de posar sus manos en mi cuerpo.
—¿Te sientes... —me acerqué a su oído para culminar la frase—... seducido? —pregunté sintiendo cómo tragaba saliva nuevamente antes de contestar.
—Mucho —respondió con dificultad y honestidad.
—Pues no, no era mi intención —dije inocentemente, aguantando una risa con la intención de levantarme y seguir mi camino. Él sonrió maliciosamente y negó con la cabeza.
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Entre el fuego y la guerra ▪︎ T. Chalamet
FanfictionEn un mundo que vive en una guerra constante, ella comanda una de las más grandes fuerzas y busca encaminar a su Nación a la victoria absoluta. Él, por su parte, solo busca detener el innecesario derramamiento de sangre y encontrar paz para toda la...