Agnes
El día de hoy asistiría el gobernador. No solía molestarme su presencia, pero a veces sentía que lo hacía para presionarme sobre algo o porque no confiaba en mi capacidad para manejar alguna cosa, lo cual sí me fastidiaba en magnitudes elevadas.
El gobernador, o Andrew como yo solía llamarlo pues lo conocía hace bastante tiempo, era un hombre de 40 años aproximadamente con preocupación auténtica en las personas, pero atado de manos por el pacto de confidencialidad que firmó justamente con el fin de protegerlas. Nadie lo sabía, y nadie lo sabría hasta terminar la guerra y conseguir ese valioso "pedazo de tierra".
—Agnes, no esperaba verte hasta la tarde —dijo al verme entrar a mi oficina. Estaba sentado en el sillón apartado del lugar y ojeaba un libro que tenía en las manos antes de posar sus ojos en mí.
—¿No esperabas verme en mi oficina? —respondí irónicamente. Quizá debido a que intuía por qué venía a hablar personalmente conmigo me sentía a la defensiva.
—Cierto —carraspeó. A pesar de que pusiera en dudas mis métodos y mis decisiones, sentía cómo respetaba mi posición y mis méritos, lo cual a veces lo intimidaba, se podía notar en la forma en la que sus dedos jugueteaban entre sí antes de pedirme algo, como lo estaba haciendo en ese momento. Tomé asiento frente a él mientras mi paciencia se diluía.
—Dime, Andrew, ¿a qué se debe que hayas venido desde tan lejos? —pregunté yendo al quid del asunto sin rodeos. Él frunció el ceño moviendo sus ojos de un lado a otro boquiabierto, buscando las palabras adecuadas para explicar su presencia, sin siquiera molestarse en ocultar su sorpresa.
—Wow, no pierdes tu toque —respondió finalmente sonriendo y relajándose, a lo que respondí sonriendo también. Ya habíamos pasado por esto infinidad de veces con el mismo ritual: le pedía que hablara, él se ponía nervioso, admitía su nerviosismo y me decía lo que quería.
—Solo... —me di un tiempo para buscar las palabras adecuadas— prefiero abordar las cosas directamente.
—Lo sé —suspiró pesadamente—, sé que hoy vuelve Miller...
—Sí —afirmé poniéndome seria nuevamente. Julián Miller era mi amigo más cercano, nos conocimos en nuestra formación militar. Él, Cara y yo éramos inseparables... hasta que solo quedamos nosotros dos. En cuanto me ascendieron lo llamé a mi unidad y desde entonces era mi brazo derecho. El sexo se dio eventualmente entre nosotros, nos teníamos confianza, nos conocíamos y estábamos juntos en este espacio todo el tiempo, así que ¿por qué no? Pero también era el tipo que había decidido hacer una expedición llevándose a diez de los nuestros para conseguir información de una unidad enemiga sin mi autorización. Su desacato a mi orden había quedado como asunto confidencial entre nosotros debido a lo frágil que aún era la posición de una mujer en un alto mando, bastaba con que se supiera que alguien desacató una orden para que su autoridad se esfumara.
—¿Qué pasará si consiguió las coordenadas? —preguntó directamente, conociendo el objetivo de la expedición encabezada por Julián.
—No atacaremos —respondí tajantemente. El afirmó con la cabeza y me alivió no ver duda ni reproche en su mirada.
—Esperaba que dijeras algo como eso, ¿entonces planeas hacer algo con la información?
—Podemos usarla para negociar. Mi intención es poder hacer un enfrentamiento uno contra uno, ya sabes, como en la antigüedad. La única forma de que lo acepten es si se sienten acorralados, incluso si nosotros sabemos que no mataríamos a sus soldados a sangre fría.
—Bien, bien —afirmó continuamente con la cabeza—. Agnes... —oh, aquí venía—, ¿estás segura de que te gustaría poner tu vida así en riesgo?

ESTÁS LEYENDO
Entre el fuego y la guerra ▪︎ T. Chalamet
FanficEn un mundo que vive en una guerra constante, ella comanda una de las más grandes fuerzas y busca encaminar a su Nación a la victoria absoluta. Él, por su parte, solo busca detener el innecesario derramamiento de sangre y encontrar paz para toda la...