Agnes
El rescate había salido perfecto. Apresurado por los tiempos que estableció la Lucha Blanca con la nación del Norte, pero perfecto después de todo. Había logrado llenar mis bolsillos y mangas de comida antes de que el tipo rudo de la Lucha Blanca bajara a intentar llevarme con él. El sonido del neutralizador nos tumbó a los dos, sentía que estaba muy cerca de quedar inconsciente y poner todo en manos del destino, cuando Julián entró y me puso unos audífonos que me trajeron a la realidad. Aunque la secuela del ataque sonoro aún me mantenía confundida, pude levantarme y salir caminando por mí misma.
En uno de los jets iban enmarrocados todos los de la Lucha Blanca. Me encontré a mí misma buscando con la mirada a Timothée, cuando Julián explicó muy cerca a mi oído:
—Aún está con ellos, es mejor así por su seguridad.
Acepté eso, y aunque la idea de que esté en manos de esos tipos me ponía los nervios de punta, sabía que era lo mejor. Subí al jet que me correspondía a mí y dejé que me llevaran. Cerré los ojos y no los abrí hasta que el jet descendió, al hacerlo vi cómo los retenidos eran escoltados a las celdas del búnker, mientras alguien apartaba a Timothée.
—Tú serás encerrado por traición —le gritaba el soldado que lo llevaba, fuerte y claro para que pudiera ser oído por todos, mientras lo empujaba adentro de la unidad tratándolo con fiereza.
Me contuve para no ir corriendo hacia él, entendí que probablemente era necesario para mantener las apariencias frente a sus antiguos compañeros y aunque racionalmente lo sabía, aún sentía el pecho apretado por la escena que se expandía ante mis ojos. Cuando estuvieron suficientemente lejos, dejé que me escoltaran al ala médica sin quejarme ni emitir palabra alguna, donde una Antonieta preocupada me encerró en sus brazos.
—Niña, no vuelvas a hacer algo así —señaló a modo de regaño—, ya me enteré cómo te ofreciste para ser señuelo. No más —añadió mientras gesticulaba una mirada seria y yo le sonreía.
—Yo también te extrañé, Anto —respondí mientras ella me dirigía a una camilla.
Frente a mí puso una fuente metálica, donde empecé a poner los restos de comida que traía conmigo.
—Directo a laboratorio —le indicó a su ayudante, antes de volver conmigo—. Hora de revisarte, cariño —anunció, solo asentí y me puse de pie, quitándome las prendas sucias del cuerpo y dejando al desnudo mis brazos, piernas y torso.
—Podría estar peor, eh —bromeé.
—Podrías estar mejor —afirmó soltando un suspiro pesado.
Empezó a revisar desde mi pierna lastimada en el incendio hasta mis muñecas y tobillos lastimados por la soga en el secuestro y mi mejilla hinchada por el puñete que había recibido. Se dedicó en silencio a limpiar las zonas afectadas para posteriormente aplicar analgésico, antibacteriano, antibiótico y cerrando con cicatrizante.
—¿Sucede algo, Anto? —pregunté en medio de su aplicación, extrañada por su silencio. Ella frunció el ceño en respuesta.
—Estoy pensando en Timmy.
—¿Qué pasa con él? —inquirí sintiendo una inquietud en mi pecho ante la idea de que algo pudiera no estar bien.
—Temo que tendrán que tomar una decisión sobre él —anunció con los ojos llenos de preocupación.
—Una decisión... —murmuré mientras las piezas iban encajando en mi cabeza. Actualmente Timothée tenía más información que cualquier otro soldado de rango bajo en toda la nación. Era, aún, una amenaza para nosotros. Así me salvara mil veces, nunca podría ser un soldado común en el que se pudiera confiar, tenía sentido que los generales pensaran en protegerse de él.
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Entre el fuego y la guerra ▪︎ T. Chalamet
FanfictionEn un mundo que vive en una guerra constante, ella comanda una de las más grandes fuerzas y busca encaminar a su Nación a la victoria absoluta. Él, por su parte, solo busca detener el innecesario derramamiento de sangre y encontrar paz para toda la...