6. Amistad con derechos

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Un mal comienzo no era una condena, podía corroborarlo. Tal vez su reencuentro no fue como ninguno esperaba, quizás demasiado violento y desagradable, pero si cabía la posibilidad de saber entenderse, ¿qué importaba entonces? Se intentaba de nuevo y arreglado. A ellos les había funcionado muy bien, aunque debían admitir que el hecho de conocerse desde antes ayudó a que la situación se torciera a su favor.

Después de confirmarse entre ellos el nuevo comienzo, Eiji le relató la corta historia de cómo conoció a Kuta, su actual mejor amigo, y cómo con ayuda de su primo pudo cumplir su sueño de estar en un grupo de rock a pesar de las negativas opiniones de su padre al respecto, pues este deseaba que su hijo se centrara en heredar la empresa automovilística y estudiar lo máximo para ello, algo que Eiji rechazaba por completo; quería ser músico. Lamentablemente, no se acababa ahí... La custodia compartida de sus padres siempre le traía de cabeza. Amaba a su padre, no era mala persona, pero era difícil convivir con él, por lo que cada vez que debía plantarse allí y quedarse su tiempo correspondiente terminaba con el humor no muy positivo, agotado y saturado. Estaba deseando cumplir aquel año sus 18 para que aquella ley de custodia ya no le afectara y pudiera quedarse con quien mejor considerara. Daiki nunca imaginó que la vida de Eiji se convertiría en algo tan pesado de sobrellevar, con exceso de responsabilidades, y entendió mejor su situación y el por qué no pudo visitarle. Le dio lástima saber que el día a día de su amigo de la infancia no era tan fácil como parecía. Para compensar, él le contó al más mayor cómo le había afectado su ausencia y que, por aferrarse a la idea de estar juntos, negó el paso a cualquier potencial amigo durante años. Esa misma soledad auto impuesta fue la que terminó rompiendo su estabilidad emocional y convirtiéndole en una persona conflictiva. A Eiji le desagradó oírlo, sintiéndose responsable de la decisión del otro de tomar el camino erróneo. Rememorar con él todos aquellos recuerdos plasmados en fotos que tenía en un álbum, en la comodidad de su cama fue una maravillosa escapada al perfecto pasado. Con aquel libro sobre la almohada y ellos echados boca abajo, miraban las imágenes y veían a aquellos pequeños niños sonreír felices en un tiempo donde no existían los problemas ni las preocupaciones; fotos de vacaciones de verano en la playa, de invierno en la nieve, de salidas a picnics, de obras escolares, de baños de espuma en los que quedaban enterrados en la tina, de momentos de juego, de fotos a traición en sus siestas, de cumpleaños... Nunca convivieron en la misma casa, cada uno tenía la suya, pero el tiempo juntos era tanto cada día que lo parecía.

-Echaba mucho de menos esto... Me siento como si acabara de regresar en el tiempo y tuviera 10 años... -para el alma de Eiji era espléndido, hacía tanto que no experimentaba aquella calma, aquella felicidad y despreocupación.

Daiki sonrió y dejó caer la cabeza sobre el hombro de su amigo, visualizando las fotos.

-Me siento igual. -se generó un corto silencio antes de que se echara de lado y apoyara la mejilla sobre la mano, con el codo en la almohada. -Eiji... -consiguió llamar su atención, borrando su anterior sonrisa. -Prométeme que te quedarás conmigo pase lo que pase. -no quería volver a perderlo, fue su primera y única persona importante, sin contar a su familia. Recibió su azul y profunda mirada, esperando una respuesta con cierto temor y nerviosismo. Su cuerpo se encontraba tenso, con deseos de temblar. Quería confiar tanto como su niño del pasado lo habría hecho... Vio cómo el otro sonreía, cerraba el álbum, lo ponía bajo la almohada y le imitaba al echarse de lado, mirando hacia él.

-Lo prometo. Yo tampoco quiero que nos alejemos de nuevo. Esta vez lucharé con todo lo que tengo si llega a ocurrir. -esperaba no tener que hacerlo y que pudieran continuar su compañía con calma, sin problemas. Si sucedía... no iba a aceptarlo tan fácilmente como la primera vez. Casi era un adulto y quería empezar a tomar las riendas del su vida, de su rumbo y sus relaciones.

Kimetsu no Yaiba: Next GenerationHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora