Ah, el verano. No era el primer día, tampoco había transcurrido tanto tiempo desde su comienzo. Si no fuera por las altas temperaturas sería la estación favorita de Daiki. Vacaciones, fiestas, playa, viajes... No obstante, en aquel momento había algo más que quería y el tiempo iba demasiado lento a su parecer. Quedaban escasas horas, mas para él era como si los minutos fueran años. De un lado a otro, ansioso, seguido por Flakes corriendo detrás, recogía su cuarto por orden de sus padres para permitirle la tan esperada salida. Y lo hizo más rápido de lo pensado, su habitación jamás estuvo tan limpia. Quería llevarse a su mascota, pero temía que el camino fuera molesto y que al llegar alguien le pisara las patitas. Los festivales siempre tenían una buena cantidad de personas caminando. El cachorro estaría más seguro en la comodidad del hogar, con su familia.
-Te ves muy bien. -Tanjiro inspeccionó que la ropa de su hijo estuviera en orden sobre su cuerpo delgado. El hermoso yukata violeta de estampado floral se ceñía con suavidad a la cintura estrecha del joven gracias al obi que lo ataba. Era simple, cómodo y desprendía un aire estival, tradicional que pocas veces se veía en alguien como él. Su flequillo fue ordenado por los dedos del hombre y recogido en un delicado moño que no permitía que sus mechones rebeldes asomaran. Verle cerrar su estilo con los pendientes hanafuda que dejó para él fue una caricia para el corazón del adulto. Aunque siempre los llevara en sus pequeñas orejas, le traía recuerdos presenciar aquellos accesorios colgantes en conjunto con tal ropa. Presenciaba una imagen grabada con fuego en su memoria y en el papel viejo de antiguas fotos descoloridas, capturando la sonrisa infantil de su propio padre cuando era joven, portando aquellos mismos pendientes. Una época antigua y cercana al mismo tiempo.
-¡Yo también quiero ir! -Yoko no tardó en reclamar.
-El año que viene vamos todos, ¿sí?
-¡Pero yo quiero ahora!
-Mañana trabajamos, pero prometo que la próxima iremos y te daremos un regalo por esperar.
-Humm... -la niña se cruzó de brazos, mirando a su padre con el ceño fruncido. -Vale. -él acarició su cabeza y se volvió hacia Daiki.
-¿Tienes las llaves de casa y tu móvil?
-¿Y no es más fácil que me quede a dormir fuera?
-No. -respondió su madre con rapidez.
-Lo es, pero... -miró con deje de preocupación a su esposo y de nuevo a su hijo. -¿Estás seguro de que podrás? No te sentirás en casa y Eiji no estará contigo.
-Papá, hace años que no pasa nada. No tiene por qué pasar ahora.
El pelirrojo suspiró por la nariz, sin quitarle la vista de encima.
-Está bien... Pero si te empiezas a sentir mal, llama e iré a por ti. -el joven no le constestó, pues ya había salido corriendo hacia la cocina. -¡No te olvides de ninguna medicina! -exclamó para hacerse oír.
-¿Estás seguro de esto? -Inosuke inquirió con el cachorro en brazos, mimándolo a caricias.
-No... Pero tampoco sabremos si esa época ha pasado o no si le seguimos protegiendo tanto.
-A mí no me importa protegerlo, ¡es mi cachorro!
-Lo sé, pero es mejor para él. -suavemente, tomó a su hija por los hombros, la atrajo y comenzó a rascar sus oídos, evitando que ella escuchara. -Nosotros moriremos antes por ley de vida, si no le dejamos lidiar con sus problemas, ¿qué será de él cuando no estemos para cuidarlo?
-¡Papi, me haces cosquillas! -la niña se reía y retorcía.
Inosuke no supo responder. Desde hacía más de veinte años, tras adaptarse y comprender mejor la vida humana en sociedad, así como el funcionamiento de las propias personas, se le hacía complicado llevarle la contraria a Tanjiro. No era como en su juventud, que negaba hasta lo más evidente solo por llevar razón o porque él así lo creía. Ahora era diferente, había crecido, tenía una mentalidad, una capacidad de comprensión mayor. No podía estar en desacuerdo con el pelirrojo sin un buen motivo. Estaba en lo cierto y le molestaba. No le agradaba la idea de que su hijo se enfrentara solo a los continuos retos de la vida y estaba seguro de que a su marido tampoco, mas era lo correcto. Debían permitirle encarar a estos por sí mismo, ellos solo podían apoyarle desde atrás.
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Kimetsu no Yaiba: Next Generation
Fanfiction¿Alguna vez te has preguntado qué sería de nuestros jóvenes protagonistas en un mundo distinto, una dimensión alternativa en la que su hogar es la época moderna? Este spin-off de El Ascenso del Dragón cuenta las historias de Daiki, retoño de Tanjiro...
