Al llegar a casa, había mentido de nuevo. Aseguró que fue un accidente en el laboratorio de ciencias, que algo líquido le cayó encima. Su padre no preguntó al respecto, sabía que su hijo no estaba siendo sincero, pero no lo presionó. Sin embargo, le hizo saber que podía confiar en ellos, que un accidente lo tenía cualquiera y que no iban a regañarlo por tropezarse o que se le cayesen cosas de las manos. Eran conscientes de la tormenta emocional que estaba atravesando y lo que menos convenía era insistir. Dejar claro su apoyo incondicional y amor era más que suficiente, aunque el chico no se abriese de inmediato. Le dijeron que no se preocupase por el uniforme, que podían encargar otro jersey a la escuela. El dinero no era un problema, y aun así, el joven no podía evitar sentirse culpable. Su teléfono había sonado varias veces mientras se duchaba. A la cuarta, logró descolgar a tiempo, con una toalla enrollada desde el pecho y otra alrededor de su cabeza. Leer el nombre le hizo sentir un pinchazo incómodo en el corazón y un deseo irrefrenable al mismo tiempo. Anhelaba que el otro le confesase la verdad, pero a la vez, tenía miedo y no quería enfrentarse a la realidad.
-¿Eiji?
-¿Estás bien? ¿Qué te ha hecho ese imbécil?
Imaginaba que Sanemi le diría lo que había ocurrido, el hombre estuvo muy enfadado a pesar de su silencio. Cuando le contaba todo al director, o lo intentaba, el profesor estuvo detrás de él como un depredador esperando el mínimo error de su presa para cazarla. Aunque, quizás, era solo su imaginación. Admitía que los dos tíos de Eiji y su padre siempre le habían dado mucho miedo.
-Sí, estoy... -volvió a mentir. Pero esta vez, el engaño le dolió, lo aplastó como un yunque cayendo sobre sus costillas. Sus sollozos aparecieron, inesperados para él. No había aguantado más de dos segundos. Ya no tenía su fortaleza de antes, todas las vivencias horribles habían destruido sus muros de protección. -No... -jadeó con fuerza entre llantos. Se limpiaba los ojos, desesperado, con la mano libre, delante de un espejo empañado que no mostraba su reflejo. -Ya no quiero ir a clases... No sin vosotros... No quiero estar allí...
-Daiki, está bien. Estoy aquí, te escucho, solo respira. Puedes contarme tu versión, si quieres. Si no, no pasa nada. -su voz era tan dulce, tan relajante, que Daiki no comprendía cómo era posible que tuviese a alguien como Eiji a su lado, cómo algo tan bueno y maravilloso estuvo en su vida desde que nació.
-Etō me expuso delante de todo el mundo... -dio un hipo leve. Nunca había escondido su sexualidad, no la ocultaba como un secreto. Pero tampoco lo decía abiertamente. Se permitía ser, sin más misterio. -Yo solo quería estar tranquilo con Rini-chan... Vino él y empezó a gritar que era un marica, que me estaba aprovechando de ti y Ken usando mi apariencia... Rini estaba tan confundida que creí que ya no quería ser mi amiga y yo... -su llanto aumentó, tembló. -Me enfadé tanto que eché a la basura mi esfuerzo por cambiar... Empecé a pegarle. A intentarlo, digo. -un suspiro inverso lo ahogó un segundo. -Ni para eso sirvo... -su respiración se iba irregularizando con cada palabra, cada recuerdo que le arañaba. -Y todos piensan que el accidente fue mi culpa... Y ni siquiera sé por qué... -los sollozos se transformaron en un llanto intenso. Se sentó en el inodoro tapado, dejando el móvil en su regazo y comenzando a limpiar sin descanso sus mejillas y ojos. No escuchó de nuevo la voz de su amigo, y si estaba hablando, sus lloros sonaban por encima del volumen del móvil. El dolor que estaba sintiendo era desesperante, horroroso. Nada de lo que hiciese ahora lo estaba disipando. Lloraba y lloraba como si intentase purificarse, expulsar en las lágrimas todas esas toxinas que envenenaban su mente. Tras dos minutos, el desahogo se hizo notar. El peso de la tristeza se hizo más ligero y el cansancio emocional dio pausa a la tormenta. No sabía si Eiji le había dicho algo, si había estado en silencio o se había ido. Vio que la llamada continuaba, sintiendo un peso menos. No le había abandonado.
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Kimetsu no Yaiba: Next Generation
Fanfiction¿Alguna vez te has preguntado qué sería de nuestros jóvenes protagonistas en un mundo distinto, una dimensión alternativa en la que su hogar es la época moderna? Este spin-off de El Ascenso del Dragón cuenta las historias de Daiki, retoño de Tanjiro...
