15 (ACTUALIZADO)

357 11 0
                                        

Sevilla. España.

Hace unas semanas.


Ivanna Belova.

─ ¿Cómo has conseguido escaparte de esa cárcel que tienes como trabajo, hermanita? ─ pregunta mi hermano desde el otro lado de la habitación, con esa mezcla de reproche y curiosidad que siempre consigue sacarme una sonrisa nerviosa.

Después de enterarme de los planes que tienen contra él en su club, tuve que hacer que viniera hasta Sevilla para contárselo en persona. No puedo usar el teléfono; nos tienen totalmente pinchados en la base y esto es demasiado importante como para arriesgarlo. Cada vez que necesitamos comunicarnos, recurrimos a mensajes cifrados en páginas seguras, cortos, concisos, por si alguien logra interceptados.

2d-Sv1-Vn0s

"En dos días nos vemos en Sevilla"

Corto, claro y conciso. Llevamos años enviándonos mensajes de este tipo y nos entendemos a la perfección.

He conseguido un par de días por asuntos propios ─como lo llaman aquí─ y le pedí que viniera desde Andorra. Nadie sospechará que el mismísimo Igor Belova reside allí, y mucho menos que estará por aquí unos días; están demasiado ocupados como para tenerlo todo controlado.

─ He conseguido escaparme un par de días, pero Iván no ha corrido la misma suerte ─ explico ─ Él llamaría demasiado la atención si intentara venir a Sevilla, y además está metido de lleno en la misión tienen entre manos.

─ Espero que sea importante, porque me estás poniendo en riesgo al hacerme venir hasta aquí ─ dice con voz dura ─ La Teniente Coronel está demasiado cerca y aún no es el momento de actuar. Te quiero, hermana, pero si la cagas, estás muerta.

─ Que sí, que sí ─ respondo con despreocupación,aunque sé perfectamente que nunca en la vida me haría daño ─ Si no fuera importante, yo tampoco me arriesgaría al venir. Te recuerdo, hermano, que la que está con ellos 24/7 soy yo. Perdería el doble si me descubren; saben que hay un topo y están desesperados por dar con él.

─ Lo dudo ─ replica, imperturbable. La habitación que hemos reservado en este hotelucho de mala muerte parece a punto de caerse a pedazos, pero nos sirve para hablar sin levantar sospechas ─ Habla.

─ Dentro de poco tienen pensado hacer una especie de redada en tu casino de Las Vegas porque se han enterado de que es tuyo y de ciertas... "actividades" que realizas allí ─ su rostro se transforma en veneno puro según me va escuchando ─ Se van a infiltrar como trabajadores y planean hacerte daño mientras tanto. Es lo único que sé hasta el momento; no estoy dentro de su organización y sólo sé lo poco que se comenta, no confían del todo en mí. Iván está metido en la misión, pero no he conseguido verle para que me diera más detalles antes de avisarte, y no sabía si tendría tiempo de hacerlo si esperaba unos días más. No tardarán más de dos meses en actuar, y tienes que estar preparado.

─ Irán en unas semanas ─ dice con calma, casi como si la gravedad de la situación no le afectara ─ Tengo planeado hacer una buena subasta con mujeres y niñas bastante... exóticas, por así decirlo. Es una mercancía de primera de la que puedo ganar muchísimo dinero.

─ ¡Qué asco me das cuando haces ese tipo de cosas! ─ le grito, con mezcla de rabia y pena ─ !Deja a las mujeres y las niñas en paz!

Aunque no me involucro en los negocios turbios de mi hermano, no puedo evitar sentir algo de pena por ellas, y la ira que me provoca que él ni siquiera lo considere un problema se me dispara el pecho.

COMANDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora