Miranda
Esa noche como pudieron bajaron las escaleras para ver a tío Michael en el despacho, que quería hablar con ellos con respecto al incidente de mi habitación, me habría encantado estar presente cuando hablo con ellos pero Pat me dio un sedante sin darme cuenta y en unos pocos minutos ya me estaba quedando dormida, lo último que distinguí fue la voz de Pat disculpándose por haberme dado el sedante.
—Lo siento hermosa, tienes que descansar y esta es la única manera de lograrlo...—no escuche nada más y me deje arrastrar por el poder del sedante a ese mundo donde podía perdonar a Alec de inmediato y seguir siendo la bonita pareja feliz que habíamos sido hasta hace unas semanas.
Alec
Para cuando llegamos al despacho de Michael Anderson, sentía que las costillas me ardían a fuego vivo y con dificultad podía estar de pie, afortunadamente Evan estaba en el mismo estado que yo así que eso me obligaba a mantenerme de pie orgulloso por la paliza que le había propinado. Una vez que estuvimos ahí, Michael rio para sus adentros y nos indicó que nos sentáramos, obedecimos y nos sentamos ambos con dificultad.
—Bien caballeros, propinarse una paliza con estragos como estos es verdaderamente una labor titánica y supongo que fue lo bastante entretenida para mi sobrina...pero eso no es de lo que quiero hablar con ustedes, quiero que me digan porque demonios comenzó toda esta pelea y como terminaron apuntándose a la cabeza con sus armas frente a mi sobrina convaleciente—el silencio se hizo en la habitación y justo antes de que yo hablara lo hizo Evan.
—Michael, no suelo culpar a las demás personas pero esta vez tengo que hacerlo, si Hoffmann no fuera un celoso enfermizo nada de esto habría pasado.
— ¿Celoso enfermizo, Hamilton? Escúchate, eres patético.
— ¿Patético Hoffmann? Patético que quieras conseguir su perdón después de lo que le hiciste.
—No solo quiero conseguirlo, lo conseguiré y créeme cuando te digo que llevo la ventaja—le guiñe un ojo desvergonzado y observe como Michael tenía las manos cruzadas sobre el escritorio mirándonos fastidiado.
— ¡Basta! Parecen dos niños peleando—nos miramos con evidente odio y nos volvimos a mirar a Michael que resolló antes de hablarnos de nuevo.
—Como les dije, sabía que esto pasaría en cuanto supe que regresabas a Nueva York Evan y más aún después de lo que paso contigo Alec, los entiendo se los juro, es mi sobrina y puedo decir que es hermosa tan hermosa que a veces su belleza parece irreal, es inteligente, es una líder y una experta en su trabajo, entiendo que hayan perdido la cabeza endiosados con ella, que no tengan control sobre sí mismos cuando están cerca de ella y que quieran hacer lo que sea para que ella este al lado de alguno de los dos y poder presumirla como su novia ante la sociedad, pero carajo esto fue demasiado hasta para ustedes, mírense están hechos trizas, si algo pasara en este momento ninguno de los dos podría protegerla aunque quisieran y no estoy diciendo que necesite protección—Michael se levantó del gran sillón donde se encontraba y camino de un lado a otro—Aun así hay algo más importante que tengo que decirles, el atentado en el que Samanta apareció en el parque no fue una coincidencia, alguien de verdad intentaba asesinarla...—golpeo el escritorio con el puño enojado, estaba frustrado porque habían atentado contra la vida de Miranda lo único que de verdad le importaba, lo que más amaba y habían estado a punto de arrebatársela.
—Los que iniciaron el fuego estaban con Samanta, ella no tuvo el valor para disparar pero los demás interfirieron para terminar lo que ella no pudo hacer, afortunadamente no consiguieron su cometido...a que voy con todo esto, los necesito en perfectas condiciones para cuidar la vida de esa mujer que ambos dicen amar, tendrán que trabajar juntos o por lo menos para mí para poder conseguirlo sin que ella se dé cuenta, su orgullo no le permite depender de nadie y mucho menos que tengan que cuidarla como una niña pequeña, pero no expondré su vida.
ESTÁS LEYENDO
PREFIERO MORIR ©
Ficción GeneralEl crimen organizado nunca había tenido tanta fuerza y poder, hasta que el apellido Anderson entro en el negocio. Con el paso del tiempo ha ido ganando terreno y hoy en día tienen más dinero, propiedades y poder que cualquier organización legal o il...
