Miranda
Me levante de la banca ocasionando que una ráfaga de viento levantara levemente mi falda, la preciosa niña me ofreció la mano y yo la tome encantada, Pat se levantó a la par y empezó a buscar la raíz de los gritos, Isabella estaba expectante, pero no estaba asustada, me hacía saber que se sentía bien conmigo y que no me temía.
—¿Eres tú la Isabella que buscan, cariño?—la niña asintió dedicándome una media sonrisa, divise a los lejos dos figuras masculinas acercarse hacia nosotros, mi cabello me impido enfocar más a causa de las ráfagas de viento que habían empezado, sentí como Isabella soltó mi mano dirigiéndose a aquellas dos figuras y apenas pude articular.
—Espera, cariño—volteo a verme sonriente y con una mirada me hizo saber que estaba bien y con las personas indicadas a tan solo unos metros de llegar con los dos hombres que aún no había observado del todo bien, me percaté de que tomaban a Isabella bruscamente de la mano haciéndola caminar hacia mí, subí la mirada de la pequeña que esta vez se encontraba muy asustada a la cara de... <<Samanta Ferrera>>, grito mi subconsciente cuando reconocí su sonrisa burlona y llena de sorna.
—Mira que escena tan mas encantadora, te estuve observando unos minutos...es casi imposible creer que la maravillosa e inocente Miranda que acabo de ver, es la misma que asesina a sangre fría—dijo con una sonrisa torcida, estaba helada pero no por las palabras de Samanta si no por la vulnerabilidad de Isabella a su lado, corría peligro y yo no podía permitir que le hiciera daño.
—Vaya Samanta, no puedo decir que me da gusto verte porque no es así, pero dime esperas algún cliente por alguna esquina cerca.
—No deberías hablarme así...podría asesinar a esta preciosa niña aquí mismo...lo que sería una gran pérdida ¿no lo crees? —note como empuñaba un arma corta en la sien de Isabella, ella tembló y note como unas cristalinas lagrimas resbalaban por sus mejillas, verla ahí tan vulnerable a lado de esa bruja me hizo estremecer de impotencia, y detrás de ellas no pude creer lo que mis ojos veían. Estaban Alec e Iker justo detrás mirando aterrados. Samanta se percató de que desvié la mirada y miro de reojo para observar a quien veía ignorándola por completo.
—Hola guapo, veo que te unes a la fiesta—dijo dirigiéndose a Alec, ate los cabos rápidamente, Alec nunca me había hablado de su familia pero la expresión de su rostro me afirmaba que no solo estaba sorprendido de verme si no que estaba aterrando tanto o más que yo por la situación de la pequeña... ¿acaso era a ellos a quien se dirigía Isabella? De ser así alguna relación deberían de tener.
—Samanta, no pretenderás armar un escándalo aquí, ya sabes vía pública y menos con una niña inocente de por medio.
—Es mi seguro de vida, querida—Pat permanecía pasible a mi lado, pero estaba segura de que estaba ideando un plan, note como Alec adelantaba unos pasos y Samanta se giraba a apuntarle sin quitarnos la vista de encima.
—Ni un paso más, guapo, o una bala atravesara el pequeño cráneo de la niña—camine un paso hacia adelante poniendo las manos en alto, aunque estaba intranquila por Isabella y su bienestar hable y camine con mucho aplomo hacia ella.
—Retrocede—ordeno, pero no detuve el paso. — ¿Tienes idea quien disparo la bala que le atravesó el brazo a tu querido tío hace como un mes? Fui yo y puedo volver a hacerlo, Miranda—note como la mano comenzó a temblarle, fue entonces cuando note que no dispararía y seguí acercándome.
—Baja el arma Samanta, a esta distancia podrías dispararme de manera concisa y no lo has hecho, quiere decir que ni siquiera sabes usarla—dije insolente mientras seguía caminando hacia ella.
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PREFIERO MORIR ©
Fiction généraleEl crimen organizado nunca había tenido tanta fuerza y poder, hasta que el apellido Anderson entro en el negocio. Con el paso del tiempo ha ido ganando terreno y hoy en día tienen más dinero, propiedades y poder que cualquier organización legal o il...
