72.- Debes estar demente.

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Miranda


—Olvídalo Miranda, debo colgar, te mantendré al tanto de Michael—dude por su despedida repentina, pero solo por este momento decidí dejar el tema por la paz.

—Está bien, gracias Andrew y dile a Leila que nosotros la mantendremos al tanto de la situación.

—Claro Miranda, hasta luego—pulse el botón de fin de llamada y mire a los cuatro hombres que estaban expectantes de todos y cada uno de mis movimientos.

—Está bien, tío Michael se está recuperando—respiraron aliviados pareciese que habían estado conteniendo la respiración.

—Bien entonces manos a la obra, tenemos una cuenta que saldar—dijo Pat decidido.

—No puedo estar más de acuerdo, pero denme unos minutos para ponerme algo más apropiado—dije mientras señalaba el vestido negro que había elegido para llevar al entierro de los padres de Alec, asintieron y justo cuando comencé a caminar hacia la puerta, el sonido familiar del timbre de mi teléfono celular me hizo detenerme, lo busque con la mirada y no lo veía por ningún lado, hasta que vi a Mike que se acercaba apresurado con mi teléfono en la mano, me lo extendió y sentí miedo de responder el numero era desconocido—Mike necesito que rastrees el numero—dije y el asintió sonriente sacando el aparato de la otra noche.

— ¿Listo? —pregunte y levanto su pulgar a modo de afirmación, todos estaban expectantes hasta que por fin conteste— ¿Si?

—Hola encanto—dijo la ronca voz del otro lado del teléfono que de inmediato reconocí.

—Henry—dije rodando los ojos.

—Qué bueno que reconoces mi voz, preciosa, será lo único que escucharas por el resto de tu vida.

—Eso te gustaría mucho, ¿verdad Henry?

—Por supuesto que me gustaría, y creo que la única opción que tienes de recuperar a tu mejor amiga y a la pequeña hermana de Hoffmann radica en ti.

— ¿En mí? ¿Qué es lo que quieres? —pregunte angustiada, tratando de controlar las ganas que tenia de gritarle a la bocina y dejar sordo al maldito hijo de perra que me estaba amenazando.

—Algo muy simple Miranda, solo tienes que acceder y todos ganamos.

— ¿Todos o solo tu Henry?—escuche su risa irónica del otro lado del teléfono.

—Discutiré mis términos y la vida de estas dos mujeres que tengo bajo mi poder cuando tu sentido del humor y tu ironía no estén tan activos ¿de acuerdo? —dijo y sin esperar a que yo contestara algo, me colgó el teléfono, mire la pantalla y después a Mike interrogante, negó con la cabeza.

—Fue imposible rastrearla señorita, como sea que estén haciendo esto, están mejor protegidos, no será fácil atraparlos ni tampoco dar con ellos—dijo desanimado, negué con la cabeza, pesarosa. Nuestras posibilidades se reducían y yo no podía aceptar que Isabella pasara más tiempo con esos maniáticos, obviamente también estaba preocupada por Grecia, pero Isabella es pequeña y es tan solo una niña que seguramente después de esto necesitara terapia.

—Y bien ¿Qué fue lo que te dijo ese malnacido?

—Que negociaremos sus términos cuando no esté hablándole irónicamente—dije sin pensarlo.

—No tenemos nada que negociar con él—dijo Pat enfadado y me miro—Ni se te ocurra acceder en medio de la desesperación, encontraremos la forma—había descifrado mi mirada, sabía que si entregarme regresaba a Grecia con su madre y a Isabella con lo único que le quedaba en este mundo; sus hermanos, lo haría sin pensarlo, asentí y señale la salida.

PREFIERO MORIR ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora