83.- ¡Tu lo mataste!

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Alec


—Lo que es una verdadera noticia es el recientemente anunciado matrimonio de la hermosa Miranda Anderson y el codiciado joven Henry Wilson...él mismo se ha tomado la molestia de hacérnoslo saber y estamos más que ansiosos de poder presenciar el evento y obtener la primicia...en cuanto a la hermosa novia, ella no ha venido con el novio a anunciar su compromiso, me imagino que debe estar muy ocupada atendiendo toda la organización de este evento magnánimo—decía una reportera animosa, tan ajena a todo lo que había detrás de ese supuesto matrimonio. Aunque pensar en Miranda caminando hacia el altar para encontrarse con ese hijo de puta que nos estaba haciendo daño, me asesinaba el alma y el pensar en que el matrimonio pudiera ser consentido, era aún peor, después de todo ella creía que estaba muerto y quizá por el dolor habría aceptado. Observe a Patrick, que parecía estar descifrando mis pensamientos y hablo decidido.

—Ni siquiera lo pienses Alec, ella te ama y por supuesto odia a Henry, jamás aceptaría casarse con él, debe de estarla forzando y como piensa que estás muerto está dejando de luchar de cierto modo...pero de verdad créeme...la conozco y sé que todo esto no le cayó para nada bien.

—A mí tampoco, Patrick—musite más para mí mismo aunque aun así Patrick lograra escucharme. Cuando volvimos la vista al televisor una de las mujeres del programa hablo.

—Aunque para ser honestas yo esperaba verla casada con este chico que llevo a la inauguración del hotel en Dubái, con el mismo con el que se le vio en la cena de beneficencia...este chico...Alec...ellos dos fueron noticia por semanas en los periódicos en las revistas y aquí mismo, además hacían una pareja encantadora—dijo muy dulce la conductora.

—Les dije que esto era malo, más para Alec que para ti Patrick—dijo Iker señalándonos mientras mandaban a un corte comercial en el programa. Patrick pensó un momento sin responder nada, para después hablar.

—Si Iker tienes razón, es malo para Alec ahora su juicio está más nublado por la ira que antes...pero también tiene algo de bueno...—lo mire confundido, puesto que tenía razón con lo de mi juicio nublado por la ira incluso más que antes de recibir dicha noticia—Estoy casi seguro que Henry querrá hacer la boda lo más publica y social posible, asistirá la gente más importante y más influyente de Nueva York y del mundo quizá...es ahí donde nosotros entramos—dijo Patrick analítico, mientras yo sopesaba cada una de sus palabras.

— ¿No creo que estemos invitados a esa boda? —dijo Iker irónico.

—Y quien dijo que necesitamos una invitación para asistir...



Miranda

"...así que sí, tengo un problema con eso...amo demasiado cada faceta de Miranda Anderson, desde la más molesta y frustrante, hasta la más tierna, bondadosa, sensual y romántica...ese básicamente es mi problema"


Desperté de golpe con la esperanza de encontrar a Alec aferrado a mi mano susurrándome cada palabra de aquella noche que me había desarmado, diciéndome que amaba cada faceta de mí. Pero no era así, no estaba ahí conmigo, la luz blanca que desprendía la pulcra habitación hacia que me dolieran los ojos, cuando pude mirar a mi alrededor tratando de incorporarme una fina manguera conectada a mi brazo me lo impidió <<Estas en un hospital>> me susurro mi subconsciente, era cierto, estaba en un hospital y las imágenes volvieron a mi mente; había caído por las escaleras, me saque la aguja que estaba conectada a mi brazo y a la manguera sintiendo un dolor electrizante recorrerme el brazo. Quería levantarme de ahí y quizá con un poco de suerte podría huir y regresar a la mansión o conseguir ayuda, pero lejos de Henry de sus garras controladoras y despiadadas y de la inminente boda que me esperaba si me quedaba. La máquina comenzó a emitir un ruido constante cuando me quite una pinza que tenía en el dedo, baje los pies de la cama obligada a dar un brinquito por lo alta que era, estaba descalza pero tampoco me importo, sentí el frio suelo en las plantas de mis pies y comencé a caminar hacia la puerta con un dolor punzante en el vientre <<Tu bebé Miranda, tu bebé>> analice a que se refería mi subconsciente recordándome sobre mi bebé y una opresión en el pecho me hizo doblarme de pensar en esa horrible posibilidad que mi subconsciente murmuraba asustado.

—No...no puede ser—musite tocando mi vientre, no sentí el pequeño bulto que hasta hace unas horas estaba ahí, el nudo en mi garganta se situó rápidamente y trate de tragármelo mientras me acercaba temblorosa y titubeante al registro médico que estaba en una carpeta plateada a los pies de mi cama, tenía los ojos ahogados en lágrimas, apenas podía ver a través de ellas, al abrir el registro, muchas de las palabras no las entendía, gracias a los nombres científicos, pero las únicas 4 palabras que logre entender, fueron suficientes para provocarme un mar de lágrimas y un dolor aún más fuerte que el mismísimo físico "Legrado por aborto espontaneo" .

—No...no...mi bebé...—susurre destrozada tirándome al frio suelo de rodillas, tapando mi cara con las manos y llorando a mares—Alec cuida de él...—dije dolida, con la voz temblorosa, después de unos minutos de estar ahí tirada me levante del suelo aun llorando, aún tenía la firme intención de escabullirme del hospital, abrí un poco la puerta y al extremo del pasillo vi a uno de los hombres de Henry custodiar todo el pasillo, si corría lo suficientemente rápido podría llegar al estacionamiento y gritar por ayuda, quizá hubiera personal de seguridad o policías. No podía dejar de llorar, me era imposible, las lágrimas me nublaban la vista tanto que temía caer en el trayecto. Asegure la bata que tenía puesta, solo eso llevaba puesto así que sería mejor evitar quedarme desnuda, me asome una vez más a la puerta y conté hasta tres—1...2...3—abrí la puerta de golpe y salí corriendo en dirección opuesta del hombre que custodiaba el pasillo, por supuesto el hombre no tardó en darse cuenta y lo escuche correr detrás de mí, con pisadas rápidas y pesadas, di vuelta a la derecha donde el pasillo se terminó y vi a lejos una salida de emergencia, corrí más rápido hacia ella y justo cuando estaba a punto de salir a la luz de la calle, entrando por ahí, otro de los hombres de Henry me esperaba con los brazos abiertos, me detuve de golpe chocando en su pecho, yendo al suelo de nuevo por la fuerza del impacto, me tomaron por los brazos mientras veía como enfermeras se acercaban caminando apresuradas, una de ellas llevaba una jeringa.

—Señorita por favor, tranquilícese...no me obligue a ponerle el sedante—dijo compasiva mientras entrabamos de nuevo en la habitación de donde había salido, forcejee con los hombres con las muy escasas y pocas fuerzas que me quedaban, que eran ya muy nulas.

—Devuélvanme a mi bebé...quiero a mi bebé...—dije sollozando, note como una enfermera me miro enternecida y compasiva y más atrás entrando por la puerta Henry, que parecía asustado y conmovido.

— ¡TODO ESTO ES TUCULPA...TU QUERIAS QUE LO PERDIERA HENRY...TU ME EMPUJASTE POR LAS ESCALERAS...TU LOMATASTE...ASESINO...TE ODIO...TE ODIO! —grite entre sollozos y la enfermera se acercóa mi sosteniendo mi brazo firmemente, introduciendo la aguja y dejando salir ellíquido que había en esta, mis músculos comenzaron a relajarse, y mis parpados acaer pesados sobre mis ojos, antes de cerrar los ojos observe a Henry susurrarun lo siento...un lo siento que por nada del mundo creería que fuera sincero...    

PREFIERO MORIR ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora