Un mes después
Había pasado un mes desde la inauguración del hotel, desde que había visto a Samanta, desde el incidente del brazo de tío Michael y desde que Alec y yo habíamos iniciado una relación contra todas las probabilidades y riesgos girando en torno de esta, pero todo marchaba bien.
El hotel estaba teniendo mucho éxito, los ingresos estaban siendo muy altos y al paso que íbamos recuperaríamos la inversión en poco tiempo, de Samanta no había vuelto a saber nada, seguramente estaba planeando una venganza bien organizada para poder aniquilarnos, en cuanto al brazo de tío Michael ya estaba del todo recuperado y que decir de mi relación con Alec, se había portado como todo un caballero incluso me había enamorado como muchos hombres ya no lo hacían, me enviaba flores, escribía recaditos que me hacía llegar por debajo de mi puerta, se quedaba conmigo a dormir exclusivamente por el gusto de verme dormir y despertar e incluso una vez había cocinado para mí, estaba superando las expectativas que tenía sobre él. De hecho esta mañana me había enviado el desayuno a la oficina con una nota que decía:
"Hermosa, me surgió un imprevisto, me será imposible desayunar contigo...te veo más tarde, disfruta de tu desayuno"
-Con amor, Alec.
Comí el desayuno preguntándome cual sería el imprevisto que le había surgido, y preocupándome por su bienestar, deseando fervientemente que estuviera bien y regresara sano y salvo sin ningún rasguño.
Alec
Había pasado un mes desde que me avisaron sobre el operativo y al cabo de ese tiempo no podía seguir aplazándolo más, el alto mando empezaba a cuestionar mi forma de trabajo y el tiempo que llevaba sin obtener nada que sirviera en contra de Michael Anderson. Me citaron por la mañana para hablar sobre el asunto y sabia sin remedio que la reunión era para afinar detalles sobre el operativo, no podía dejar que eso sucediera, no podía dejar que dañaran a Miranda, no ahora y muchos menos por mi culpa. Así que le envié el desayuno disculpándome para que no sospechara nada y me dirigí al buro de investigación, extrañándola. Entre en la sala de reuniones donde ya se encontraban todos los de mi equipo de investigación incluida Tania Benson que me miraba con una sonrisa desorbitada, me senté a un costado de Taylor que a pesar del incidente que habíamos experimentado cuando nos conocimos se había vuelto un buen colega.
-Sigues vivo, Alec.
-Y tú sigues siendo un bocón, Taylor-dijimos divertidos y golpee su brazo con mi puño. Un instante después entro Damon Stevens en la habitación con una expresión pesarosa y mortificada, toco su mentón de manera casi desesperada y se dispuso a hablar.
-Caballeros y señorita, esta situación se está volviendo asunto federal y noticia en todos los buros de investigación, nuestros fracasos nos están marcando con una mala reputación en todas la organizaciones de investigación y justicia, no culpo a nadie, sin duda los Anderson están protegidos hasta los dientes, pero con las direcciones de las casas de Michael Anderson y de su sobrina...he tomado la decisión de llevar acabo el primer operativo en las dos mansiones. -estaba decidido. Ni siquiera podría objetar para dar una negativa a la opción del señor Damon y eso me enfurecía, trate de tranquilizarme y hable queriendo sonar despreocupado.
-Señor Stevens, las probabilidades de solo entrar, interrogarlos y no obtener nada son muy altas.
-No hablemos de probabilidades negativas, pensemos en que encontraremos algo que los inculpe para presionarlos a hablar-trague saliva con dificultad, tense la mandíbula de solo pensar que pudieran tocar a Miranda, pero ante esta situación no podía hacer nada.
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PREFIERO MORIR ©
Ficción GeneralEl crimen organizado nunca había tenido tanta fuerza y poder, hasta que el apellido Anderson entro en el negocio. Con el paso del tiempo ha ido ganando terreno y hoy en día tienen más dinero, propiedades y poder que cualquier organización legal o il...
