59.- Absurdo.

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Miranda


De camino a la mansión le sugerí a Alec que nos detuviéramos a comer.La evidente actividad física de hace un momento dentro del Corvette me había dado hambre. Alec asintió y nos desviamos de nuestro primer destino que era la mansión, ahí podríamos comer pero después de tanta tragedia quería sentir que éramos una pareja normal. No me pregunto dónde quería comer simplemente aparco en un subway. Cuando bajamos atrajimos las miradas de muchos curiosos que obviamente se habían sentido atraídos por la talla del auto del que habíamos bajado y nos los culpaba el Corvette Z06 atraería las miradas de cualquiera especialmente por la cantidad exorbitante de dinero que costaba, y por la llamativa carrocería sin mencionar el amarillo que tampoco era un color del todo sobrio y disimulado. Entramos con las manos entrelazadas mientras hablábamos y sonreíamos, nos situamos en la barra donde se supone que deberíamos de pedir, una chica tomo nuestra orden y esperamos a que nos la entregaran. Estaba acostumbrada a sentarme, ordenar algo y recibirlo directamente en mi mesa, pero sentirme más normal también me hacía sentir bien. Tomamos la bandeja con nuestras órdenes y nos sentamos en una de las mesas que estaban a un costado de la gran ventana que daba a la calle, no había mucha gente, pero la poca gente que había nos observaba con mucho detenimiento.

—Alec, la gente nos ve de manera extraña—sonrió divertido dándole un sorbo a su vaso.

—Estuviste en los periódicos y en los noticieros locales la semana pasada, los medios se atiborraron de imágenes tuyas, creo que tan solo te reconocen...además eres hermosa, es evidente que te vean—le sonreí complacida con su respuesta.

—¿Entonces todo el mundo se enteró de que estaba secuestrada?

—Sí, bueno por lo menos toda la ciudad de Nueva York lo sabía, la policía catalogo tu desaparición de primera prioridad—dijo dando un mordisco a su baguette.

—Tu eres la policía, Alec—dije sonriendo— ¿Tu tuviste algo que ver con eso de catalogar mi desaparición como prioridad? —cerro la boca a punto de darle una mordida, deposito la baguette en la bandeja dio un sorbo a su bebida y hablo.

—Si te digo que sí, sería alardear, si te digo que no, sería mentirte así que prefiero alardear...—dijo divertido lo que provoco que sonriera mientras arrancaba un pedazo de mi baguette. —Si, en cuanto Andrew nos revisó esa noche tome el teléfono, hable al buro de investigación y di la precisa orden de que catalogaran tu desaparición como de primera prioridad.

— ¿Y no te objetaron por eso?

—No, di muy buenos argumentos—dijo orgulloso.

— ¿A si? ¿Cómo cuáles?

—Que tu secuestro se había llevado a cabo en un lugar público, frente a muchos testigos. Que te llevaron a punta de arma de fuego, que nos golpearon de manera salvaje para detenernos de hacer algo para impedirlo y la mayor de las razones es que tu secuestro tuvo lugar en un evento de caridad totalmente social y exclusivo, eso y gracias a mi influencia en la policía de Nueva York, facilito que no cuestionaran mis órdenes.

—Bueno, agente Hoffmann, buen trabajo, no sabía que sería capaz de tanto por rescatarme.

—Daria la vida para mantenerte a salvo, Anderson, como tengo que decírtelo para que dejes de cuestionarlo—sonrió divertido y le dio otro gran mordisco a su baguette, hice lo mismo y un momento después, recordé que Tania había sido nombrada por Henry en la limusina de camino a la mansión Wilson, me hizo sentir la necesidad de decirlo, lo mire sin decirle nada, me observo con detenimiento y pareciese que me leyó el pensamiento.

PREFIERO MORIR ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora