Grecia
Se la habían llevado, y yo fui tan débil como para no poder hacer nada, nada estaba a mi alcance, mamá había querido criarme lo más distante del mundo de la mafia donde papá estaba envuelto, donde tío Michael estaba inmerso y también Miranda sin remedio. Eso no impedía que fuera mi mejor amiga, la quería y la quería mucho, como a la hermana que nunca tuve, pero sentirme culpable por su secuestro y todo porque me usaron de rehén para doblegarla me hacía sentirme mal. Cuando llegamos a la casa de los Anderson y curaron Evan, Patrick y Alec, el señor Hamilton y Michael no dejaban de dar vueltas por toda la casa hablando por teléfono, los tres hombres que habían sido golpeados brutalmente se quejaban de dolor mientras Andrew los atendía y yo estaba ahí presenciando todo lo que Samanta había provocado solo para llevársela.
—Mamá...todo esto es por mi culpa, si no hubiese sido tan débil como para defenderme, ella estaría aquí con nosotros...—dije en un susurro cargado de melancolía, mamá me abrazo y acaricio mi cabello para tranquilizarme.
—Claro que no es tu culpa, no es culpa de nadie...—dijo con voz tranquilizadora, llore un rato más en su regazo hasta que Michael y Steven hablaron con todos, y que durmieron a los tres hombres que se negaban a ser sedados, los entendía estaba desesperados por saber del paradero de Miranda pero en el estado en el que se encontraban no harían más que arriesgarse, cuando se quedaron dormidos, me levante con decisión sobresaltando a mamá.
—Michael, quiero ser parte del rescate de Miranda, quiero contribuir para traerla de regreso—mamá se levantó de donde había estado sentada llevándose las manos a la boca y Michael siguió con el semblante serio.
—Entiendo que estés desesperada, todos lo estamos, pero no te arriesgare de esa forma, casi pierdo a Miranda hoy, no te perderé a ti también...—dijo Michael tomándome por los hombros, no entendí a qué se refería con perderme a mí también, y como era de esperarse proteste.
—No puedes impedírmelo Michael, no me quedare de brazos cruzados mientras ustedes van y arriesgan la vida—lo mire retadora, sentí la mano de mamá tomar mi mano para girarme, me miro a los ojos de manera conciliadora.
—Grecia...cariño, sé que quieres ayudar, pero créeme cuando te digo que ayudas más quedándote aquí.
— ¿Porque todos los demás pueden arriesgar su vida y yo no?... ¿qué tiene de valiosa mi vida? Si yo estuviera en el lugar de Miranda, estoy segura de que ella haría algo para traerme de vuelta.
—Pues ahora piensa ¿Qué te diría Miranda si estuviera aquí?
—Pero no está y quiero contribuir para que regrese...sana y salva—dije arrastrando las palabras corriendo enojada escaleras arriba, entre en la que es su habitación y me senté en el suelo al pie de la cama.
—No me quedare de brazos cruzados Miranda lo prometo—susurre a la nada, mientras comenzaba a llorar y lentamente me quedaba dormida en la alfombra.
Miranda
Comencé a despertar, abrí los ojos con pesadez, la luz que se colaba por el ventanal me parecía tan intensa que me dolieron los ojos al intentar enfocar la vista, había amanecido, esta vez sí dormí varias horas, instintivamente me lleve la mano a la cabeza, me dolía, era un dolor intenso y las imágenes de la noche se agolparon en mi cabeza, esta vez no había despertado en la cama, estaba en el suelo donde Henry me había acorralado, me senté recargándome en la pared, observe el vestido desgarrado y como a duras penas cubría el lado derecho de cadera hacia abajo, dejaba a la vista mis bragas de encaje, me levante del suelo tratando de arreglar el vestido, cosa que fue inútil.
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PREFIERO MORIR ©
General FictionEl crimen organizado nunca había tenido tanta fuerza y poder, hasta que el apellido Anderson entro en el negocio. Con el paso del tiempo ha ido ganando terreno y hoy en día tienen más dinero, propiedades y poder que cualquier organización legal o il...
