Capitulo 26

589 54 1
                                        




Ace no sabía que estaba haciendo ahí. La mujer frente a él había tirado el plato en sus manos, haciendo que se rompiera en el piso.

Ace retrocedió un poco. La mujer tenía cabello rubio, y un vestido largo de color celeste.

Algo en él decía que la conocía pero a decir verdad no recordaba como había acabado parado en la mitad de una sala.

¿Ace..?— Ace ladeó su cabeza. Sabía como se llamaba.

¿Hola? Disculpe, no sé como termine aquí.. — Dijo el. Debía de recordar todo lo que le enseñó Makino sobre modales. Había llegado de la nada, y aunque la mujer no se veía enojada.

¿Como? ¿Q-que pasó..? Tu..— La mujer se acercó a él. Ace se sonrojó al sentir como tocaba su cara y sus brazos. Pronto tocó su espalda lo miró de arriba abajo dando vuelta a su alrededor.

¿Barba blanca?— la mujer pareció sorprendida. Se tapo la boca y miro al joven. Ace hizo sus labios una línea, aún sonrojado por el acercamiento de la mujer.

La mujer finalmente lo tomo de las mejillas y para quedar cara a cara.

Cuando el menos lo espero ella lo abrazó frotando su mejilla con la suya.

Ah~ mi hijo, eres tan guapo.. me alegra mucho conocerte a si..— Ace se quedó pensando, quería separase pero al mismo tiempo recibir este tipo de contacto de parte de ella lo hizo sentir bien.

Pronto vio a su alrededor. Las fotos. Estaba el de pequeño, con esta mujer. Había unas de bebé, otras con él en sus brazos, sonriendo.
Se dio cuenta también de que había tres sillas en la mesa.

Ace fue demasiado lento. Pero se dio cuenta de quien lo estaba abrazando era su madre.
Pronto Ace correspondió el abrazo.

¿Tienes hambre? Estaba apunto de hacer algo de comer..— Dijo ella. Ace la miro. Y se preguntó si había un pequeño el, o algo a si.
Pero no dijo nada. No sabía que decir.

Mucho menos sabía que decir cuando Roger llegó a casa con ropa casual y con un pequeño él dormido en sus brazos.

¡Llegue! Rouge cariño, ace se quedó dormido de nuevo.. y— Roger miró a Ace, se quedó mirándolo por minutos, entrecerrando los ojos.

Miro al ace que estaba dormido en sus brazos y al que estaba sentado en el sillón.
Roger siguió su camino subió y bajo las escaleras esta vez ya sin él Niño en sus brazos.

Tocó a Ace pensando que era una ilusión. A el joven le apareció una vena en la frente.

¡No me toques!— Dijo haciendo que Roger quitara su mano. Rouge apareció con una sonrisa.

¡Ah! ¡Cariño mira!— Jalo al joven para que se levantara. Roger igualmente hizo lo mismo. Lo miro de pies a cabeza, se deprimió por tres minutos al ver su espalda diciendo que como había pasado eso.

Después fue como si nada. Lo invitaron a comer. Ace se sintió extraño, verlos hablar y preguntarle cosas como si nada, como si no fuera de locos que él estuviera aquí y que haya un pequeño el arriba durmiendo.

¿¡El segundo comandante?! ¡No esperaría menos de ti!— Dijo Roger soltando una gran risa pegándole a Ace en la espalda haciendo que esté se ahogara con la comida.

¿Tu.. ? ¿Nos conocías?— Ace negó. Rouge ya no pregunto sobre eso. Ace realmente quiso pensar mal de Roger. Pero verlo preguntarle cosas, o preocupado por el, preguntándole como era barbablanca con el. O a su madre quien acariciaba su mano o limpiaba su cara haciéndolo sonrojarse.

¿Que edad tienes?— Pregunto Roger.

Veinte— Dijo el. Roger sonrió diciendo que era joven. Le dio consejos de todo. Aunque después se deprimió más al enterarse que era un usuario de una fruta del diablo, pero después le dijo que no se concentrara solo en su fruta, que usara haki.

¡Úsalo! Debes de tenerlos todos, barbablanca sabe mucho— Pronto pusieron galletas en la mesa. Chocolate caliente y se pasaron al sillón en donde siguieron hablando hasta la madrugada.

Ace se había permito contarles todo, sin afán de hacerse la víctima, había sentido la necesidad de hablar con ellos, les habló de sus hermanos, de Garp, de Dadan, de todos, jamás había tenido ese nivel de confianza con nadie.

Cuando llegó el amanecer, ace sintió que debía de despedirse ya.

Yo.. creo que me tengo que ir— Su madre lo miro preguntándole si no se quería quedar más. Él negó diciendo que tenía que irse.

Ella lo abrazó y besó sus mejillas. En su vida había esperado algo de Roger, jamás, pero esta vez él espero algo.

Y si, Roger para despedirse lo abrazó.

Cuídate mucho hijo— Dijo el hombre, ace correspondió el abrazo quedándose con el aroma de su padre, olía a mar.

Finalmente sin mirar  atrás dejó la casa, dejó la casa con una sonrisa, algo o alguien le había dado una pequeña oportunidad.



¡Ace! ¡Ace!— Abrió los ojos mirando esa cara tan conocida.

¡Ey! ¡Despertó! ¡Avísenle a Pops!— Marco ayudó a Ace a sentarse. Llevo a su cara un paño húmedo limpiándola.

Te caíste al mar y duraste casi un día dormido, ¿como te sientes?— Ace murmuro algo que Marco no comprendió.

Tengo que ver a oyaji— Dijo Ace. Fue imposible para Marco detenerlo.

Y para Barbablanca, fue algo gracioso ver a Ace venir casi arrastrándose para preguntarle sobre el haki, y los tipos que había.

Le pregunto por qué quería saber. Y ace solo se quedó dormido en el piso de su habitación.

Barbablanca solo río.

Aunque pronto Ace entrenó su haki con toda la tripulación Marco ya no lo soportaba.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Familia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora