Capítulo 10: Reconocimiento

5.1K 365 109
                                        

Narra Ivy:

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Narra Ivy:

Un par de zumbidos interrumpieron mi sueño, con pereza me removí para coger el móvil y ver qué hora era pero uno par de ojos verdes mirándome hizo que se me olvidara qué iba a hacer.

- Buenos días, rubia.- Comentó sentándose en el sofá cama improvisado que habíamos montado. - o rompecorazones debería decir. - habló con una sonrisa mientras me tendía una bandeja con churros y chocolate caliente. - perdóname

- ¿De qué hablas? - pregunté con curiosidad metiendo el extremo de un churro en mi boca limpiando con mi lengua las gotas de chocolate que se deslizaban por mis labios, Galia pareció perderse mirándolos por unos instantes y luego se recostó con la espalda erguida. - no fui yo la que desapareció.

- Te dejé sola allí, no sé en qué estaba pensando yo sólo...- el que se fuera con aquella chica me dolió más de lo que esperaba, pero a la vez me alegraba de que al menos el día de su cumple hubiese podido ser ella misma y que la satisfageran de una forma que yo no podía.

- Está bien, era hora de que pudieras sentirte un poco menos asfixiada e hicieras lo que te apeteciera. - sonreí fijándome en ella, pero cuando vi una marca en su cuello el churro que sostenía entre mis manos ya no se me hacía tan apetecible, el imaginarla con alguien hacía que una presión se instalara en mi pecho, y no debería ser así.- además, conocí a chicas majísimas y me lo pasé increíble, cuando quieras podemos volver.- exclamé recordando lo cómoda y segura que me sentía mientras bailaba, no tuve que contenerme por tener a un chico 5 años mayor bailando detrás mía.

Galia me miró con una sonrisa y me di cuenta de que debería tener la boca manchada de chocolate o algo porque no paraba de mirármela.

- ¿Estoy manchada? - le pregunté acercándome a ella, y con mucha delicadeza pasó una mano por mi labio inferior haciéndome sentir un cosquilleo que se multiplicó al verla chupar su dedo lleno de chocolate.

- Te quiero mucho, Ivy. - habló la pelinegra atrayéndome a sus brazos rodeando mi cintura.- Esa escuela es una mierda pero hizo que te conociera y eres justo la persona que necesitaba en mi vida, no sabes lo feliz que estoy de que seas mi amiga.

Amiga.

Al final, eso era lo único que podría ofrecerle, ¿no?.

Y seguramente lo único que ella aceptaría.

- Galia Saralegui, ¿desde cuándo eres la cursi de la relación? - bromeé golpeando su hombro y separándome sutilmente para contener mis emociones más fácilmente. - ahora, mueve el trasero que la semana que viene tenemos tres exámenes y me quiero ir a duchar.

- Aburrida. -se quejó rodando los ojos y así fue como tras un abrazo de despedida cada una fue a su casa a afrontar la vuelta a la rutina.

Tras una ducha traté de ponerme a estudiar pero mi mente n conseguía concentrarse, sentía un conflicto interno en el que se me abrían dos caminos y no estaba preparada para saber cuál tomar. Por un lado se encontraba el camino seguro y fácil, me autoconvencía que ese era el que debía tomar, ni podía meterme a ciegas en el camino difícil sin tener si quiera confirmado que me gustaban las chicas, pues ni siquiera había estado con un hombre para saber si ellos me gustan.

Sosteniendo tu miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora