Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Capítulo 26: La Señora

2.5K 192 53
                                        

Narra Ivy:

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Narra Ivy:

Aquél día no tenía turno en el hospital, por lo que aproveché para despertarme tarde y preparé unas tortitas con mermelada de desayuno.

Gracias a los ingresos de mi trabajo como doctora más lo que ganaba en la banda, mi ritmo de vida había cambiado y podía permitirme muchas más comodidades. De hecho, pude adoptar a una gatita llamada Gaby, era mi mayor consentida, pero no solía llevarse bien con casi nadie, a mi madre la respetaba pero cuando llevaba gente a casa normalmente les gruñía apartándose de todos lo máximo posible.

Estábamos las dos tranquilamente disfrutando de lo que consideraba la mejor comida del día cuando me llegó una llamada, por unos segundos entré en pánico pensando que pudiera ser Galia, pero me encontré con que se trataba de mi amiga de la banda.

- Buenos días chiqui.- Saludó a través e ella línea con entusiasmo.

- Buenos días.- Le respondí con voz de cansancio, no sabía de donde sacaba aquella chica las energías.- ¿Ya estás en el estudio?- Lola además de cantante se dedicaba al mundo de la fotografía y trabajaba en un estudio de la zona.

- Si, estoy harta de hacer fotos para renovaciones del carné de identidad o para los pasaportes.- Se quejó.- esto no fue lo que contaron cuando quise ser fotógrafa. - Reí con suavidad ante sus palabras.- Por cierto , te llamaba porque ayer se encontraron una agenda en una de las mesas del pub, y al parecer, pertenece a una tal Señora Saralegui que es la pelinegra sexy con la que te reencontraste anoche. Espero que no te importe que haya dicho que te pasarías en media hora por casa de Thalía para recoger la agenda y llevársela tu misma a la sexy pelinegra.

- ¿Qué has hecho qué?- Pregunté alarmada, mi plan de mañana tranquila lo acababa de mandar a la mierda.

No sólo tendría que ir a la oficina de Galia a dejar la agenda, sino que tenía que pasarme por casa de Thalía, mi exnovia para recoger la dichosa libreta.

Definitivamente había preferido tener que ir a trabajar que tener que ver en una misma mañana a mis dos exnovias.

Durante mucho tiempo fui incapaz de tener nada con nadie desde que tuve que alejarme de Lia porque mi cabeza no dejaba de comparar todo con la forma en la que una vez me sentí, la conexión y la forma en la que teníamos de complementarnos era inigualable. Sin embargo, un día conocí a una linda mesera que me hacía reír, y con la que comencé a llevarme bastante bien, nunca se sintió de la misma forma que lo que tuve con la pelinegra pero si que terminamos saliendo juntas, y tras un año de novias descubrí que me ponía los cuernos. Aquello afectó bastante a mi autoestima, pero no me destruyó como la separación con Galia lo hizo. Así que, me di cuenta de que aunque Thalía me gustó, nunca llegué a enamorarme de ella, y desde luego Gaby siempre la detestó.

La chica me pidió disculpas en repetidas ocasiones afirmando que me quería a mí aunque tenía problemas de autocontrol cuando bebía, pero por supuesto me negué. Yo no era de relaciones abiertas, y quería que quien estuviese conmigo me respetase de la misma forma en la que yo la respetaría a ella.

Sosteniendo tu miradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora