Capítulo 12: El estudio

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Narra Ivy:

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Narra Ivy:

Estudiar para los exámenes de esa semana no estaba siendo tarea fácil, al menos no cuando mi mente se encontraba pensando en cierta persona, y en cómo iba a ir todo después de que confesáramos nuestros sentimientos.

Asumir que me gustaba una chica tampoco estaba siendo sencillo, lo cual me resultaba ridículo por mi parte, ya que, por la disposición en la que estaba configurada la sociedad, si fuera un chico no tendría nada que asumir porque no se saldría de lo que se esperaría de mí. Pero, lo que realmente me costaba era el hecho de que había una parte de mi que al mirarse al espejo no se reconocía, sentía que había traicionado a esa pequeña niña que en medio del silencio de la Iglesia contemplaba las imágenes prometiéndose ser la chica perfecta para ir al cielo y no tener que acabar sufriendo en el infierno.

Esa promesa surgía de la propia existencia de un miedo interno que existía porque algo dentro de mí, siempre supo que no era como se esperaría que fuese.

Apenas había encontrado tiempo en toda la semana para estar con Galia, y en parte, tampoco me había querido esforzar en encontrarlo, pensé que sería la mejor forma de no distraerme, al menos, hasta que acabaran los exámenes.

Siempre había sido una persona bastante exigente conmigo misma, hasta el punto de que esperaba siempre sacar más de un 9. Pero también se me había hecho fácil, pasar horas estudiando era mejor que pasarlas pensando. Tampoco había sido una chica de muchas amigas como para salir mucho, así que, estudiar se convirtió en una escapatoria de una realidad en la que me sentía muy sola.

Notaba que el estudio era algo que yo podía controlar, se convirtió para mí en un lugar seguro en el que huir de mi propio vacío interno, pero, no supe ver en qué momento eso pasó a ser un agobio de autoexigencia. Ya solo quedaba un examen más al día siguiente, pero las horas que llevaba con los papeles frente a mi en el escritorio era como si una nube negra impidiera mi visión, no podía concentrarme y ni siquiera alcanzaba a leer bien.

Gal: Hola. Saliste corriendo hoy después de clase, ¿estás bien?. Apenas sé de ti lo poco que hablamos antes de los exámenes.

Gal: Sticker gatito triste

Al leer sus mensajes decidí directamente llamarla, así que marqué su número y esperé a que me contestara.

- Hello, ¿how is my pretty girl? - escuché que me hablaba en inglés a través de la línea.

- No muy bien, no consigo concentrarme.- Me quejé.- te juro que cada vez que intento leer algo de inglés ahora mismo es como si las palabras estuviesen escritas con jeroglíficos.

- Es normal, llevamos muchos exámenes ya esta semana. -durante esos segundos nos replanteábamos hasta qué punto merecía la pena tanto sufrimiento por unos exámenes.- Oye, ¿tu madre trabaja esta noche?- mi madre algunas noches se quedaba cuidando a una señora mayor para traer algo más de dinero a casa.

Sosteniendo tu miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora