CARTAS I

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"Querida Rosa:

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"Querida Rosa:

Lamento haber tardado tanto en atreverme a despedirme de ti.

No sé ni cómo se puede despedir una de su madre, porque eso es lo que eres para mi.

Tenía miedo de hacerlo, porque pensaba que despedir para sanar era como decirte adiós, y nunca te quería olvidar. Pero las visitas a la psicóloga me han hecho ver que es solo una forma de no vivir en el pasado.

Sé que lo que más he hecho a lo largo de mi vida ha sido darte quebraderos de cabeza, como las veces que me escabullía para escapar de los eventos sociales familiares, o cuando llegaba con las faldas suplicándote que consiguieras hacerme un pantalón con ellas... Recuerdo como el día que me corté por primera vez el pelo tuviste que arreglar el caos que hice en él para que no quedara tan desigual. También recuerdo que fuiste la primera persona a la que le conté que me gustaban las chicas, llegué a ti llorando después de haberme pasado días insegura sobre cómo contártelo, y tú solo me abrazaste con una sonrisa y me dijiste que todo estaba bien mientras fuera una muchachita responsable y cuidadosa con ellas, a pesar de ello, ambas supimos que durante mucho tiempo no lo cumplí. Podría pasarme meses interminables dándote las gracias por todo lo que has hecho por mí.

Lamento haberte hecho sufrir en mi desesperación, sé que de algún modo u otro siempre has permanecido conmigo , y debió de haber sido duro ver cómo cada parte de mi se desmoronaba convirtiéndome en alguien que ni yo misma reconocía. Fue como si una neblina permanente de oscuridad me envolviera, pensé que no merecía la pena vivir, y ni siquiera fui capaz de ver que si tu apostaste por mí sería por algo.

En más de una ocasión te grité enfurecida, culpándote de haberte ido tan pronto, de haberme abandonado. Quiero pedirte disculpas por ello, ya que nunca debería haberte culpado.

Todavía hoy me pregunto ¿qué es, lo que tanto, Ivy como tu veis en en mí como para decidir amarme?. La rubia me reprocharía si estuviese leyendo esto, porque ella, al igual que tú, siempre se empeña en hacerme ver lo increíble que soy percibida desde su mirada. Muchas veces temo decepcionaros, porque me aterra que la Galia que pensáis que soy no sea la real.

Acertaste con ella, es una chica excepcional y maravillosa, creo que no hay nada en la tierra que se compare con la bondad que guarda su alma. Constamente nos miro y siento que somos perfectamente complementarias, su luz brilla más en mi sombra, y ésta última brilla más en su luz.

A día de hoy, me siento agradecida de tener dos ángeles de la guarda, a ti que estés donde estés puedo sentirte en mí, y a mi Corderito con quien tengo la inmensa suerte de amanecer cada mañana.

Te amo con toda mi alma, puedes descansar en paz de que estoy ilusionada por el nuevo camino que me otorga la vida al lado de mi rubia. Ya sólo puedo pedirte que nos reserves un hueco a tu lado dónde estés, porque no quiero a otra persona que no seas tú recibiéndome tras mi futura (y espero lejana) muerte.

Tu querida niña problemática.

GALIA".

Sosteniendo tu miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora