Galia Saralegui se vio obligada a asistir a una escuela en la que claramente no encajaba.
Se había resignado a que la ignoraran, por eso le sorprendió que aquella bonita niña le hablara.
Pronto, se dieron cuenta de que a pesar de que aparentemente...
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Narra Ivy:
Cuando llevas toda tu vida actuando como si estuvieses previamente configurada, al ver que te faltan comandos o instrucciones mentales que seguir te desubicas y no comprendes cuál sería la mejor forma de proceder en determinadas situaciones.
El haber escuchado a Clara llamándome desviada me había afectado más de lo que esperaba, y sabía que había fallado a Galia por no decir nada ante ese término.
Lo cierto, es que estaba aterrada.
Nunca me había gustado ningún chico.
A menudo, Martina y Jimena me hablaban de chicos, me mostraban fotos de actores, modelos, e incluso niños de la ciudad, fingía el que alguno me resultara atractivo. Pero al mirarlos, no sentía nada, podía decir si alguno me resultaba o no objetivamente guapo, sin embargo, el simple hecho de pensar que tuviera que besarme con alguno me daban arcadas.
Siempre pensé que era porque mis hormonas tenían un tipo de retraso, y por ello nunca me molestaba en mirar a los chicos. También, culpaba al hecho de la frecuente desconexión que tenía con mi cuerpo en ese ámbito, todo lo que supe del tema del sexo era por lo que me habían explicado en la escuela y según me dijeron se hacía con el único fin de tener hijos.
Recuerdo alguna conversación que había escuchado a mis compañeras sobre el placer del acto sexual, a lo cual se comenzó a unir lo que ví en algunas películas, y un día decidí experimentar con mi cuerpo. Lamentablemente, lo que se suponía que iba a ser placentero acabó convirtiéndose en un sentimiento de culpabilidad que terminó pasando a dolor en el pecho y a días de llanto, a la semana busqué una Iglesia alejada, me vestí de la forma más discreta posible y me confesé por haber intentado tocarme.
Me habían enseñado que eso estaba mal, que ese tipo de placer era pecado. Y no fue hasta que comencé a salir de la burbuja con algunas escapadas a las discotecas, cuando descubrí que no había nada de malo en ello.
Pese a todo, el mensaje de mi escuela había calado tanto en mí que aun me costaba tocarme sin sentirme mal por hacerlo.
Aprendí a mantener el control, me acostumbré a explorar poco sobre este asunto, lo cual, se me hacía bastante sencillo, ya que ninguno de los chicos que había conocido o visto habían despertado ninguna sensación en mí.
Sin embargo, todo eso cambió cuando la conocí a ella.
Galia me parecía la persona más guapa y atractiva que había conocido en mi vida, había algo en ella que desde un primer momento hizo que quisiera acercarme. En un principio, me autoconvencí de que lo hice por ser buena compañera, luego me di cuenta de lo cómoda que me sentía con ella, así que traté de ser su amiga. Eso sin duda fue la mejor decisión que había tomado, era la primera persona con la que me sentía yo, estar a su lado me liberaba.
Me gustaba la versión de mí que me sale cuando estoy junto a ella, pero a la vez me aterraba los cambios que estaba comenzando a notar. Por un lado, una voz interior que me había pasado años encerrándola comenzaba a hacerse eco, queriendo gritar y estallar, arrasando con todo a su alrededor. Ella estaba despertando todo aquello que siempre había tratado de encerrar, esa rebeldía que debía estar bajo llave, pero también, las sensaciones que crecían en mi interior cuando la tenía cerca.
Acostumbraba a ver a mi amiga Jimena emocionada porque iba a ver a su cita, pero nunca comprendía la razón de su entusiasmo desenfrenado. Ahora, puedo identificarme con ella cada vez que estoy con Galia.
Cuando me toca, mi ser hormiguea extrañando el regreso de su tacto, cuando acaricia inocentemente alguna parte de mi cuerpo, mi piel se eriza, y cuando la tengo cerca solo pienso en cómo se sentirá volver a sentir sus labios besando los míos. Nunca pensé que yo podría llegar a conocer esta nube de sensaciones que me abrumaban pero a la vez me encantaban.
Ella sacaba un lado de mi que no conocía, me estaba volviendo más atrevida, más segura. Pero tenía miedo de salir de ese control, de ese guión al que sentía encadenada mi vida, porque sabía que salir de ahí supondría tener que encontrarme a mí misma en medio de una batalla que no estaba segura si libraría.
Todo este caos mental había permanecido en mi desde la hora de la salida, cuando busqué a la chica de pelo negro y no la vi por ningún lado. Sabía que debería haber dicho algo, pero ¿cómo defender lo que aun ni yo comprendía?. Una pequeña parte de mi me decía que estaba mal el querer besar a otra chica, antes de ser capaz de defenderme hacia fuera, tenía que destruir el mismo monstruo que derribaba mis defensas desde dentro, y me avergonzaba saber que ese monstruo formaba parte de mi misma.
Ring. Ring. Ring
El sonido del teléfono hizo que mi delirio mental finalizase.
- ¿Diga? - pregunté esperando respuesta de la otra línea.
- ¿Ivy? Soy el padre de Galia. - Eso hizo que todas mis alertas se activasen, mis nervios aumentaron sobremanera y me erguí en la silla, pese a que no me viera.
- Buenas tardes señor Saralegui.- Respondí amablemente.
- Verás, no sé si mi hija te comentó algo pero en dos días es su cumpleaños. - abrí mi boca sorprendida, no me había dicho nada. - Su madre ha venido especialmente para el evento, estamos pensando en darle una sorpresa y hacer una cena familiar. Sé que usted es la única amiga que tiene mi hija en la escuela, así que ¿qué le parecía acompañarnos esa noche?.
- Me encantaría. - Dije, y tras despedirnos el pánico comenzó a adueñarse de mí.
¿Cómo que nunca se me había ocurrido preguntarle cuando era su cumple? Tenía dos días para recuperar su amistad y encontrar el regalo perfecto para ella. Aun no sabía ni por dónde empezar.
Lo bueno, es que Galia era acuario.
Los acuario siempre se complementaban bien con los sagitarios, divagó mi mente y aparté esos pensamientos para concentrarme en mi tarea y comenzar a trazar un plan.
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¡Buenas! ¿Cómo estáis? En este capítulo quería adentrarme más en el personaje de Ivy.
¿Qué os parece Ivy? ¿Alguna vez os habéis identificado con ella?
Espero que os guste el capítulo.
Llevo días durmiendo poco y no puedo parar de bostezar, lamento mucho si ven algún error, y agradecería si me lo advirtieran para corregirlos en cuanto me despierte.
Pero quería subiros cuanto antes un nuevo capítulo.