Capítulo 13: El Retiro

4.6K 286 117
                                        

N/A: Esta historia hace reiteradas menciones a la religión, pero me gustaría dejar claro que no habla de ninguna concreta, y que tampoco busca ofender a nadie

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

N/A: Esta historia hace reiteradas menciones a la religión, pero me gustaría dejar claro que no habla de ninguna concreta, y que tampoco busca ofender a nadie. El respeto a las creencias de cada personas lo considero como algo fundamental. Si en algún momento, alguien siente algún tipo de ofensa me lo puede comunicar con total libertad y lo tendré en cuenta para disculparme <3 . 

Narra Galia: 

No tenía ni la más remota idea de qué estaba haciendo. 

Desde que conocí a Ivy, tenía la constante sensación de que mi cuerpo actuaba antes de que mi mente considerara lo que se suponía que iba a hacer. 

Así fue como acabé metida en un autobús rodeada de algunas compañeras de clase, el profesor de educación física, el sacerdote y una profesora. Al parecer íbamos a una especie de retiro espiritual a dialogar con el santísimo y a reflexionar sobre el rumbo de nuestras vidas. 

Tras los exámenes esto era sin duda lo que menos me apetecía hacer, pero no quería dejar estos cuatro días sola a la rubia en aquel ambiente tan asfixiante. 

La directora vino entusiasmada a felicitarme al ver que mis notas habían subido, y que estaba apuntada en esa fatídica lista de asistentes al retiro. 

Por suerte no rastreaban la maleta, así que había colado dos botellas de ginebra, no sabían cómo se suponía que iba a aguantar aquello sino. Para empezar, la rubia ni siquiera iba sentada conmigo en el bus, el profesor de educación física le había pedido que se sentara con él delante para que fuera guiando las oraciones. 

Y sí, la hora y media de viaje hasta aquel pueblo perdido al que íbamos se la pasaron repitiendo una y otra vez un listado de oraciones. Si me decían que estaba en medio del inicio de una película de terror me lo creería, por suerte, me las apañé para esconder mis AirPods y ponerme a escuchar música. 

Cuando el autobús paró vi que nos encontrábamos en una de esas casas antiguas de estilo campestre, rodeada de árboles, con un extenso jardín y patio natural, y muchas habitaciones contiguas.

- Buenas tardes, niñas. Muchísimas bendiciones a todas, espero que en estos días puedan sentir el amor del padre en vuestros corazones.- Nos habló una mujer mayor, dueña de la casa, nada más salir del autobús.- Tendrán que compartir habitaciones de cada dos. 

Bueno, igual después de todo no iba a ser tan malo, pensé mirando a la rubia, nuestras miradas se conectaron y no hicieron falta palabras para entender que iríamos juntas. 

- Galia, igual tú deberías quedarte con la habitación que solo tiene una cama. - habló el profesor de educación física poniendo una mano en mi hombro. 

- ¿Por qué tendría que ser yo?- increpé apartando su mano. 

- Oh no se preocupe, ya lo hemos hablado, iremos juntas así podré ayudarla a aprender bien las oraciones.- Intervino la rubia llegando a mi lado y sutilmente tocándome el brazo para que me calmara. 

Sosteniendo tu miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora