16

1.5K 95 40
                                        

— Oh, chucha.

— Auch.

Al intentar alejarme rápidamente del Mateo por el susto de la voz, enderecé mi cuerpo y pasé a pegarle un cabezazo en el mentón. Mientras él se ponía una mano en la zona golpeada, yo me la ponía en mi cabeza que también había quedado adolorida.

Miramos en dirección a la voz. Era el Nacho.

Y el Joaquín.

Conchetumare, ¿y sí habían notado lo cerca que estábamos?

— ¿Andan comprando juguitos? —Preguntó el Nacho.

Pero sentí el alivio volverme al cuerpo en cuánto me percaté de que ambos andaban terrible volaos, aunque de todas maneras me había fijado en la cerca arqueada del Joaquín, que parece que en realidad estaba ignorando mi existencia. 

Bacán, ambos fingiríamos demencia. Total, tampoco es que realmente hubiera pasado algo de importancia.

— Hermanito, vámonos pa' la casa, hace cualquier calor. —Se quejó el Joaquín apoyándose a un lado del puesto.

El Nacho empezó a mover sus brazos en modo de despedida. — Nos viramos, gente, cuídense.

El Joaquín ni se despidió y ambos siguieron su camino como si nada. Los seguimos con la mirada.

— ¿Qué fue eso? — Me sentí terrible perdida. — No creo que hayan cachado que...

— No. — Se apresuró en responderme. — Andaban en la quinta dimensión esos hueones.

Me fijé en sus amigos caminando y como cada vez se veían más lejanos. Volví mi mirada al hombrecito frente a mi con una duda emergente.

— El Joaquín... No sabe nada, ¿cierto?

Apoyó un brazo en el mesón. — No. No somos tan cercanos como pa' contarle las cosas que realmente me importan.

Asentí con mi cabeza.

¿Había insinuado que soy parte de los temas que realmente le importan?

— Sus jugos. —Habló el señor volviendo junto a nosotros y posó los vasos para que los tomáramos. El Mateo pagó y cuando los tuvimos en la mano, dimos media vuelta para volver a nuestro puesto.

Lo escuché a mi lado hacer un sonido y ladeé mi cabeza para ponerle atención, pero luego cerró su boca.

— ¿Me ibai a decir algo? —Fruncí ligeramente mis cejas.

— No. —Observó algunas personas sentadas en la arena para poder esquivarlas. — O sea... ¿Te puedo hacer una pregunta?

— Sip.

— ¿A ti nunca te interesó el Joaquín?

— Pero si dije como chorrocientas veces que no. —Solté una pequeña risa. — ¿Por?

— El día del carrete los vi.

Paré en seco.

— ¿Nos viste?

— Si, o sea, vi que estaban bailando super bien, por eso... Creí que a lo mejor te gustaba él, no quería interponerme en eso.

— No. — Me apresuré en responder. — Nunca me gustó el Joaquín, aparte tenía claro que solo buscaba pelarse con alguien y a lo mejor fui una candidata pa' él... De hecho, bueno, en el carrete casi me da un beso.

Sus cejas se movieron levemente.

— Pero me fui antes, no pude. No quise en realidad. Solo que estaba muy curá pa' comprenderlo.

Summer love [chilensis]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora