Habían pasado dos semanas desde los acontecimientos con Hiccup, en ese lapso de tiempo no se habían visto ni topado por ahí. Por más de una ocasión lo fue a buscar, nunca lo encontró en su refugio y cuando preguntaba, le decían que estaba robando o que tenía mejores cosas que hacer. Había hablado algunas veces con Patapez o Patán, el último, desde aquel incidente, no la volvió a tratar bien, no la quería y le mentía diciéndole que el castaño ya tenía con quien estar; ella era astuta, conocía a Haddock y sabía que era bien difícil que pusiera ojos en una chica fácilmente, así que no le creía al pelinegros.
-¡Y no vuelvas! ¡Hiccup ya no te quiere!- gritó Jorgenson, mientras Astrid se alejaba de aquel callejón corriendo y rodando los ojos.
-¡Al menos, dile que necesito hablar con él!- le gritó ella dándose la vuelta- Solo díganle que vine, si es posible que me busque en mi casa.- pidió con un poco más de calma observando al Ingerman, pues le tenía más confianza.
-¡No irá, olvídalo!- volvió a refutar Patán.
-No entiendo cómo me pudo agradar alguna vez.- le dijo la joven a sus amigos quienes la habían acompañado.
-Déjalo, lo importante es que tienes que hablar con Hiccup. Vamos a seguir buscándolo.- habló Brutacio tomándola del brazo para hacerla caminar, dieron la vuelta dispuestos a seguir el camino.
Sin embargo, un sujeto se atravesó en su camino unas cuantas cuadras adelante.
-¡Denme todo lo que tienen!- gritó aquel sujeto que no era ni Hiccup ni sus amigos. Él cargaba cuchillo en mano.
"Al parecer este es diferente a Hiccup." pensó Hofferson.
Los tres estaban asustados, aunque Astrid ya haya convivido con uno de ellos, pero jamás pensó que después de entablar amistad con Hiccup la iban a atacar no importara quien sea. Lo extraño, es que nunca lo había visto desde que entró en los callejones. Conocía a todos y sabía sus nombres, este de aquí no. El tipo tenía cabello negro, ojos marrones, alto y fornido, algo que a la gemela, la dejó sorprendida. Sin pensarlo dos veces, ambas chicas le dieron las carteritas que portaban, suerte que aquel chico no exigió por sus celulares, porque si no, sus madres los tendrían bajo vigilancia el resto de su vida.
-Y más les vale que se atrevan a decirle nada a la policía.- amenazó el ladrón y se fue corriendo adentrándose más en los callejones.
-Bueno, parece que no le agradé-. comentó Hofferson con burla hacia sus amigos, pero se percató que la chica no estaba escuchándola- ¿Tilda?- la de trenzas estaba en trance, viendo hacia donde aquel ladrón había huído- ¡Brutilda!- la llamó esta vez en un grito, sobresaltándola.
-¡¿Qué?!- exclamó llevándose una mano al pecho- ¡Ahhh! Lo siento. Genial, nos robaron, ¿qué haremos?- cuestionó cruzándose de brazos y Tacio negó con la cabeza.
-Mamá llegará en la noche, tengo que hablar con Hiccup.- al parecer a Astrid le importó más el arreglar las cosas con Haddock que su cartera robada.
-Claro.- le dijo su amiga con decepción- Tienes suerte de que al menos alguien te ame.- suspiró y sintió el brazo de su hermano rodeando sus hombros con confort.
-¿De qué hablas?- Astrid frunció el entrecejo- Tilda, desde que nos conocemos jamás hemos tenido envidia la una a la otra, ¿a qué se viene esa frase ahora?- interrogó.
-Nada.- la gemela quiso evitar el tema, pero ambos se le quedaron mirando- Es que ese ladrón me parecía… Emm… Algo lindo.- confesó desviando la mirada.
-Ash, siempre dices lo mismo de todos y los terminas olvidando. Además, recuerda que nos atacó y amenazó.- comentó Brutacio un poco más relajado.
-Lo sé, pero vieron sus ojos, son hermosos.- soltó en un suspiro, el cual fue muy melososo para el chico, quien se alejó rápidamente de su hermana con un gesto de asco.
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† DESTINO DIVINO †
Фанфикшн¿Perdonarías a la persona que te mintió por no hacerte sufrir? ¿Darías todo por la persona que amas? En un Universo Alternativo, a los 10 años Hiccup Haddock escapa de casa, dispuesto a no volver. 7 Años después se ha convertido en un ladrón que viv...
