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-Lo primero que te digo y lo primero que haces.- murmuró Hiccup furioso, le hartaba el hecho de que Patán siempre terminara acorralado.

-Lo siento, sabes que no soy muy bueno corriendo.- se excusó el pelinegro.

-Lo curioso, es que yo debería ser el más lento, por mi contextura.- comentó Patapez y el Jorgenson lo fulminó con la mirada, su comentario no le ayudaba en nada.

-Te juro que la próxima vez, dejo que te capturen.- volvió a hablar el castaño caminando más rápido para adelantarse.

-Ni tú te lo crees.- musitó el Ingerman por lo bajo.

-¡Hiccup, dejaste inconsciente a tu…!- Patán no pudo terminar su oración, pues el ojiverde se dió rápidamente la vuelta y le propinó una fuerte cachetada.

-¡Al policía!- interrumpió iracundo- A nadie más.- añadió bajando más su tono de voz.

-¡Eso duele!- renegó su amigo sobando su mejilla golpeada- ¿A dónde carajos vas?- pregunto confundido al verlo caminar hacia otro lado.

-A ver a Astrid, al menos esta vez, la acompañare a casa.- respondió siguiendo su camino y sin molestarse en voltear a verlos.

-¿En ese estado? ¿Furioso?- interrogó Patapez viéndolo caminar.

-Me iré calmando, no sería capaz de gritarle.- contestó y luego giró un poco su cabeza para verlos por sobre su hombro- Nos vemos luego.- se despidió y siguió con su camino.

-Adiós.- respondieron los otros dos al uniso.

† † †

-Y por eso tenemos que hacer dos operaciones con "x"…- estaban en clases de matemáticas, casi toda la clase estaba bien dormida por las aburridas explicaciones del profesor. En cambio, Astrid miraba para la pizarra, pero no estaba atendiendo.

-¿Ast, estás bien?- le susurró Brutilda.

-¿Eh?- la chica volteó a verla confundida y su cerebro se demoró en entender las palabras de su amiga- Oh, lo siento. Sí lo estoy.- contestó a su pregunta.

-Sigues pensando en él.- más que una suposición, era una afirmación por parte de Brutacio.

-Bueno, yo...- la joven no terminó por el llamado de atención de su profesor.

-¿De qué están hablando?- el adulto se paró frente a la carpeta de la rubia en busca de una respuesta- Dígannos, somos todos oídos, ¿no es así, clase?- miró al resto de alumnos.

-Sí.- respondieron vagamente los jóvenes.

-Le decía a los gemelos que no tienen que ser los resultados iguales- mintió la Hofferson.

-¿Y por qué ellos no me preguntaron?- el maestro alzó una ceja.

-Profesor...- habló Tilda- Recuerde que usted dijo que no le pregunten en sus horas de clases.- señaló con una sonrisa de lado.

-Bueno, continuemos.- terminó el tema con rapidez y regresó a la pizarra.

-Nos salvamos de un gran castigo.- comentó el gemelo.

-Sí, pero quiero que acabe toda clase.- suspiró Astrid.

-Para ver a Hiccup.- su amiga le sonrió en forma pícara.

-No creo que venga, no puede arriesgarse.- dijo la ojiazul sin saber que el chico en realidad la venía a recoger, y hasta le tenía una sorpresa.

-Muy buenos días, alumnos- habló el director Bocón abriendo la puerta. La clase lo miró con atención- Profesor, necesito que la señorita Astrid Hofferson venga conmigo.- solicitó.

† DESTINO DIVINO †Donde viven las historias. Descúbrelo ahora