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CAPITULO 3: Una vida antes

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25/08/2012. 5:42am

Después de lo que se sintieron como varias horas de labor de parto, oír llorar a aquel recién nacido hizo que sintiera un gran alivio la joven que estaba acostada sobre la camilla del hospital, hospital al que la habían llevado apresuradamente.
Apesar de ser un bebé que no fue planeado, que fue el error que cometieron dos adolescentes al no usar protección una vez estando solos y ser un completo fastidio de nueve meses para aquella joven que no estaba lista para ser madre, apesar de todo éso... ella insistía para que la dejaran ver a su pequeño.
Un pequeño niño que dejó de llorar al sentir el calor de su madre cuando ella lo tomo en brazos.
«Se parece a su papá... de güero» pensó ella al ver a su hijo por primera vez y eso la hizo sonreír.
Mi padre dejo la secundaria y se puso a trabajar mientras mi madre me cuidaba en casa de sus padres. Mis abuelos por parte de mi padre no lo apoyaron en ése momento y mis abuelos por parte de mi madre la dejaron quedarse en su cuarto en lo que veían como serían las cosas de ahora en adelante. Noches de desvelo estresante, un trabajo que lo agobiaba y problemas de efectivo hicieron que mi padre nos dejara dos años después cuando mi madre le dió la noticia de la llegada de otro bebé a sus vidas.
Mis abuelos no encontraban la forma de seguir ayudando a mi madre así que la corrieron de su casa tiempo después.
Mi hermanita nació un 12 de junio en el año 2014 y mi madre le dió el nombre de Elizabeth.
Por ese tiempo uno de los tíos de mi madre acepto que nos quedáramos en su casa en lo que buscábamos un lugar para rentar. Mi madre consiguió un empleo sencillo en dónde le pagarían poco pero lo suficiente para empezar. Su tía se había ofrecido a cuidar de los niños cuando ella fuera al trabajo, para que no tuviera que preocuparse por ellos mientras lo hacía. Todo parecía marchar bien... pero con el tiempo, la situación llegó a un punto en el que ella también se hartó.

10/09/2019. 11:46am

Hacia un calor espantoso aquella tarde de domingo,yo estaba acostado en el sillón y mi madre me pidió que fuera a buscar a mi hermana porque nos llevaría a comprarle unos zapatos.
El centro estaba lleno de gente, el ruido y el calor hacían del momento algo insoportable.
Después de bajar del taxi y caminar entre la gente con dos niños a ambos lados nos detuvimos un momento, para descansar en la esquina donde se encontraba un centro comercial, nuestra madre se notaba cansada y un pensamiento cruzó por su cabeza. De inmediato alejó ése pensamiento, cómo ella podría hacer algo así? Pero el estrés por el que pasaba en ese momento hizo que empezara a considerarlo... y sin darnos cuenta tomo una decisión que cambiaría la vida de los tres.
- Quédense aquí, okey? Ahora vuelvo, iré a ver los zapatos a la tienda de ha lado -se oía nerviosa, pero nada que a un niño hiciera sospechar. Ella se arrodilló, me entregó la mano de mi hermana y me dijo al oído- cuida de tu hermana en lo que regreso, sí? Asentí, después se levantó y después de vernos detenidamente se perdió entre la gente.
Las horas pasaron y ella seguía sin aparecer,en ese momento también una empleada del centro comercial notó que llevábamos tiempo esperando ahí y también notó ha aquel hombre que fingía hablar por teléfono sin apartar la mirada de nosotros, el instinto la llevó a dejar lo que hacía por un minuto y acercarse a los niños.
- Hola
- Hola -respondí sin dejar de mirar el suelo, cuando alcé la mirada ví a esa linda chica de pelo negro y lentes, usaba unas botas extrañas que iban bien con su falda negra y su playera del trabajo roja.
- Dónde están tus papás?
- Mí papá no vino con nosotros, mamá no debe tardar en venir -la voz llena de inocencia conmovió a aquella chica que nerviosa seguía mirando de reojo al sujeto en el teléfono. Tenía que pensar en algo, algo para que pudiera alejarlos de ahí y estuvieran más seguros... entonces se le ocurrió una idea.
- Porque no la esperan adentro? Está haciendo bastante calor y adentro es más fresco.
- Pero... mí mamá va a venir.
- La ventana es muy grande y de cristal, seguro que cuando venga podrás verla y hacerle señas.
Lo pensé por un momento, mamá me había dicho que no fuera con extraños, pero ella parecía amable y además seguiría cerca de donde mamá nos dejó.
- Mmmmm... okey -el niño se levantó del suelo y le tendió la mano a su hermanita- Ven Eli, esperaremos a mamá adentro, sí? -no espero respuesta de su hermana, la tomó de la mano y ambos se metieron.
La chica volteo a ver si el sujeto seguía ahí pero él ya se había marchado.

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