Capítulo 2 / Fernando
"¿Está bien si vamos a tu casa?"
Fernando sale por la puerta de la casa, frustrado por no poder hacer mucho más que escapar de ella por un rato. Félix lo está esperando apoyado en el auto y arquea una ceja con desconcierto al escuchar la pregunta.
"Claro. ¿Todo bien?"
Fernando no responde sino que se monta rápidamente por el asiento del conductor. Félix lo imita, y él enciende el auto y se alejan. ¿Todo bien? Rara vez. En su casa nada había estado bien desde hacía muchos años, pero de un tiempo para acá era más insoportable estar ahí. Fernando reconoce los momentos en que todo se empieza a ir por el precipicio, los comentarios de su madre que le dan a entender que el síndrome de abstinencia de Eric está comenzando a ser inaguantable. Son esos días donde le dan ganas de mandar todo a la mierda.
Félix le toca el hombro con el puño y Fernando lo mira. Le devuelve el puño con afecto y al soltar el volante, se da cuenta que los nudillos le duelen de tanta fuerza con que estaba empuñando la mano.
"No sé qué pasó pero tengo lo necesario para que te calmes," habla Félix. Saca un porro de marihuana y Fernando resopla risueño. Lo agarra para llevárselo a la nariz.
"Dulce salvación. ¿Podemos fumar en tu casa?"
"Si, hoy está libre," responde Félix, agarrando el porro nuevamente. Fernando vuelve a mirar al frente.
"¿Tu hermana no estará en casa?" pregunta, tratando de sonar lo más relajado posible. ¿Tratando? No tiene porqué tratar.
"Sus amigas llegan hoy de vacaciones y se van a reunir. Y mi padre, ya sabes, no llega hasta más tarde. Un día de la pera."
Se permite pensar en Clara por unos instantes, todo porque se descubrió sintiéndose decepcionado de que no iba a estar en la casa. Luego de lo que sucedió entre los dos no la volvió a ver en la fiesta. Supuso que se había encerrado en el cuarto. Él regresó a estar con sus amigos y no le pareció prudente buscarla. Por el contrario, se ligó con una chica del curso y se pasó el día siguiente pensando en qué hubiera pasado si Félix no los hubiese interrumpido.
La noche del viernes fue un desliz. Había estado tomado, llevaba un tiempo sin tener sexo, y ella había estado ahí, dispuesta. Se mentiría si dijera que no le había encantado saber que él también le gustaba a ella. Llevaba siendo amigo de Félix desde la infancia y aunque prácticamente habían crecido juntos, jamás había visto a Clara como una hermana, no de la manera en que ve a Félix. Pero si había crecido viéndola como una niña, y no fue hasta el quinceañero de ella que eso cambió. Algo en la forma de andar era distinto, y su cuerpo entero se veía provocativo. Quizá se debía a que había comenzado a salir con Silvio, su ahora ex novio, que la había paseado por la habitación como el mayor premio posible. Fernando recuerda haberlo pensado también y cuando se cruzaron camino al baño, le acarició la mejilla y le dijo lo linda que se veía, y Clara se sonrojó como una fresa dulce recién sacada del suelo. Fernando mantuvo la distancia desde entonces. Por mucho que quisiera verla como mujer, no dejaba de ser la hermana menor de su mejor amigo.
Decide apartarla de los pensamientos y acerca una mano a la radio para buscar música. Opta por una de Fito Paez, un rock en español sutil, que fuese preparando el momento para cuando empezaran a fumar. Una vez donde los Henríquez, van directamente a la sala de estar, donde está la televisión y los aparatos de juegos. Félix tiene la última versión de Nintendo, que fue un regalo de la navidad pasada. Había pedido específicamente tres controles, para asegurarse de tenerlos disponibles para ellos dos y para Clara. Se sirven dos vasos de gaseosa, se sientan en el sofá, y una vez relajados, sacan el porro. Se lo pasan un par de veces mientras juegan en la consola.
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De antes, para siempre
RomanceClara pensó que su meta de perder la virginidad antes del nuevo año escolar estaba desecha hasta que, la última noche antes de comenzar clases, tiene un encuentro furtivo con Fernando, el mejor amigo de su hermano, que los deja a ambos intrigados y...
