Capítulo 13: ¡La Santa Milennia es falsa!

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Capítulo 13

¡La Santa Milennia es falsa!



Los cinco poblados que residían en el cordón montañoso "La Esperanza" se vieron afectados por la plaga. Los informes que llegaron a manos de Maurice eran alarmantes

A veces, las fuentes cometen errores; un cero adicional puede convertir un simple cuarenta en cuatrocientos. Un pequeño desliz en la escritura o quizás una excusa injusta, solo la persona que lo hizo podría saberlo.

Linxz se encargó de eliminar por completo esta información, esto nunca llegaría al emperador

Sin embargo, aquel que piensa que todo lo puede también comete errores, y en este caso subestimó a esos humildes campesinos. El supuesto examen nunca tuvo lugar, la atención médica resultó ser una farsa. Y cuando Linxz llegó, no lo hizo solo.

Los sacerdotes curativos no eran ingenuos; si el dueño ordenaba que giraran hacia la izquierda, obedecerían sin dudar. Los habitantes fueron confinados en sus hogares, y se recopiló a todas las personas que se encontraban en los campos.

Pero, algunos ratones asustados, huyeron.

Estos cinco pueblos dependían de un intercambio constante; la gran mayoría eran amigos o familiares entre sí. No se requería de una gran inteligencia para darse cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Cuando vieron a un hombre con una túnica blanca, paseando como si fuera el dueño absoluto del mundo, supieron que debían tomar medidas. 

Antes de ser confinados, algunos padres instaron a sus hijos a huir, como si fueran prófugos de crímenes atroces.

Había caminos secretos, diseñados para escapar en caso de invasiones enemigas, y fueron estos senderos los que utilizaron para huir de aquellos que supuestamente debían protegerlos.

Markus, con apenas catorce años, cargaba en brazos a su hermanito de tres meses y llevaba a su hermana de cuatro años a cuestas. Se unió a otro niño de once del mismo pueblo, pero no conocía su nombre y tampoco se lo preguntó.

A medida que avanzaban, se les unían niños y niñas cada vez más pequeños. Algunos eran bebés que iban en brazos de los mayores, ninguno superaba los ocho años de edad.

Caminaron juntos durante unos cuatro días sin hacer ninguna pausa. Los senderos que salían del cordón montañoso convergían en el Río Zot.

Markus, era el único que conocía el camino, su padre le había indicado que descendiera por el río en busca de ese lugar donde los niños encontraban refugio en tiempos de guerra. Siendo el mayor de todos, su corazón se llenaba de dolor al ver cómo los demás quedaban atrás, sin vida.

En ese momento, solo faltaban tres días a pie para llegar, y él tenía que llegar, sus hermanos tenían que llegar.

El gato salió a cazar. ¿Pero cómo podría mancharse las patas él mismo?

Cuando divisaron el Río Zot, ya era demasiado tarde para ellos. Linxz envió a varios magos de su confianza, con la orden de que nadie pasara.

¿Qué haría Markus ahora? Lo único que le quedaba por hacer.

Acomodó a sus hermanos junto al niño de once años, quien no había pronunciado palabra durante todo el trayecto. Luego, se dirigió a los demás pequeños para explicar la situación: todos debían permanecer ocultos durante una noche y un día.

Él se encargaría de todo.

Miró al niño de once años y le preguntó su nombre. El pequeño, temblando de miedo, respondió "Agustín".

La santa debe morir// En Corrección Donde viven las historias. Descúbrelo ahora