Link repasó las cosas en sus alforjas, organizando todo en orden de prioridad; dependiendo de qué tan importante fuera de sacar durante la misión, para no entorpecerla.
Parado frente a la entrada de la guarida Yiga, en ese centro arqueológico que se habían afanado para establecerse, suspiró, tras comprobar que lo tenía todo. Especialmente las bolitas de arroz paralizantes, preparadas con arroz de Hyrule y hongos somníferos. Tenía sólo dos oportunidades para hacer que esa chica las comiera y él pudiera conseguir una ventaja para... secuestrarla. Una vez más, la idea le hizo mella en la mente. ¿Podía llamarse el bueno si usaba las mismas tácticas que los malos?
Debía relajarse, verlo más como una recuperación, pensó, aunque seguía siendo incorrecto. Pero era todo por un bien mayor.
Una vez lo tuvo todo en su lugar, se alistó para entrar, sin pensarlo más. Lo único que tendría que hacer sería andarse con cuidado, no alertar a nadie. ¿Dónde debía buscar? ¿En el salón de entrenamiento? Muy peligroso. ¿Debía esperarla en la zona de habitaciones? Ni siquiera tenía idea de dónde quedaba, pero era el lugar de dónde ella iba saliendo.
Se había pasado el día leyendo y releyendo los diarios de viaje almacenados en la biblioteca de la guarida; viendo sus ilustraciones toscas y las descripciones de los lugares que todos los otros soldados habían visitado, ensoñándose totalmente. A pesar que era difícil saber la hora dentro de ese lugar, dado que estaba bajo tierra, asumía que pronto tendría que ser hora de sus entrenos de sigilo, con los otros ninjas novatos. Pero dado que no se le daba de maravilla, agradecía que en su lugar se fuera llevar a cabo un mitin en la sala de reuniones.
Salió al pasillo principal de la zona de recámaras, que formaba parte de un pasadizo secreto cuyo final conectaba al camino principal de la guarida, al que él también había llegado. Link encontró refugio tras los numerosos pilares cúbicos que sostenían el techo, huyendo de la mirada de los enormes guardias que hacían guardia por todos lados. Habían aumentado la seguridad desde la última vez que había estado en el escondite Yiga... Esperaba que los plátanos bélicos que había llevado consigo fueran suficientes para distraerlos y abrirse paso entre todos. Se preguntaba cómo haría siquiera para encontrarla... a ella y a la espada. Pero pronto, como por obra del destino, esa palpitación volvió a sus entrañas. Ese magnetismo, algo que lo obligó a mirar hacia una dirección específica. Y ahí la vió.
Ella saludó a uno de los oficiales amistosamente cuando le vió en la puerta que daba al pasillo en dirección al área de mítines, él le devolvió el saludo con la cabeza, sin desviar la vista del frente un segundo. Y aunque pronto se adentro al pasaje y se quedó sola, sintió algo extraño. Se giró para ver por donde había venido, porque creyó sentir que alguien estaba cerca suyo, pero no había nadie. Se detuvo unos segundos cuando al seguir avanzando, esa sensación de ser observada se fue haciendo más fuerte. Miró hacia los lados de aquel pasillo estrecho, hacia atrás de nuevo, hacia arriba... donde Link se retrajo al casi cruzar miradas. En la zona elevada de la guarida, había una suerte de caminos hechos con tablas de madera; estructuras probablemente usadas por las arqueólogas Gerudo que estudiaban originalmente la zona. Link se preguntó si acaso había hecho demasiado ruido al subir hasta ellas, por las escaleras. Pero aunque estuvieran viejas y rechinantes, había procurado que de sus pies y manos no se provocara ningún sonido.
¿O era que también lo sentía...?
Luego de pasar unos segundos en silencio, sin ver o escuchar nada que la alarmara, Illyria siguió su camino, aunque intranquila. Afinó el oído y la vista. Pensaba en el sentimiento que la seguía queriendo obligar a mirar hacia arriba. Ya había sentido eso antes, algo muy similar..., cuando había visto al héroe por primera vez... Mucho más intensamente cuando había pasado por el lado de él, luego de haber tomado la espada.
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Pertenecientes || BotW Link
FanficLuego de un año entero de preparación, tomando su tiempo, fortaleciéndose y con la intención de poner su destino sobre sus hombros, Link está listo para recoger la llave fundamental que le guiará en pos de sus metas: la Espada Maestra. Aquella que r...
