Eventualmente, la luz del sol hizo su trabajo al despertarlo. A pesar de que le estaba costando espabilarse más de lo normal. Sus sentidos, que estaban siempre alerta, comenzaron a encenderse cuando notó que Illyria no estaba junto a él. Al levantar la vista, no solo no la veía por ningún lado, sino que no había nada de ella. Sus cosas habían desaparecido.
La muñequera de su brazo, abierta y desactivada. Tirada entre sueños en medio de las sábanas de la cama. Y al lado suyo, reposando en una mesita de noche, una sola bellota.
La tomó entre sus manos, con confusión, con todo tipo de pensamientos agolpándose en su mente. Se levantó presto, se vistió. Illyria no estaba en el salón principal de la posada, no estaba en el pueblo, no había ido con Impa.
Link frunció el ceño, sin poder pensar en una explicación clara del porqué.
Se había ido.
જ⁀➴
El brillo del sol expandía su calcinante esplendor por todo el desierto de Gerudo. No había sido muy fácil llegar hasta allí, pero sabía que hubiera sido mucho más difícil de no haber aprovechado el módulo de teletransporte de la tableta Sheikah. Esta pesaba en sus alforjas, mientras el sudor se acumulaba en su frente; por el calor, por la preocupación. La guarida Yiga ya no quedaba mucho más lejos.
Le pesaba saber que se había llevado algo que no le pertenecía, la hacía sentir como a una ladrona, pero con un poco de suerte, tendría la oportunidad de verlo de nuevo para devolvérsela... Solo tenía que esperar que sus planes funcionaran. Solo tenía que convencer a Kogg de desistir de su idea de acabar con el héroe elegido.
Más adelante, las ruinas que daban entrada a la que había sido su guarida, su hogar, se presentaron ante ella. No lo pensó demasiado para entrar, pero cuando las sombras la cubrieron por fin, la invadió un escalofrío. Sus vellos se erizaron y sintió la cautela como una urgencia.
Todo estaba especialmente callado. Más de lo que lo recordaba. No tardó demasiado para encontrar en su camino a algunos de los altos guardias que custodiaban los pasillos, quienes adoptaron una postura defensiva al verla llegar con sus ropajes hylianos y el rostro al aire, cuando era una regla esencial y establecida vestir siempre los ornamentos Yiga en la guarida.
—¡Esperen, esperen! ¡Soy Illyria! —Se apresuró a chillar, antes de que la atacaran.
Ambos se quedaron de piedra al momento.
—¿Illyria? —murmuró uno, el que ya incluso había dado un paso al frente.
Era creíble. Sus coletas cereza que siempre quedaban visibles aún con el traje Yiga evidenciaban su identidad. Ambos volvieron a la postura de guardia, retrayendo sus enormes espadas. No obstante, sus figuras parecían tensas.
—Sí, sí, soy yo —dijo ella, tomando aire con alivio—, es que... los Sheikah me quitaron mi traje Yiga y no tuve tiempo de recuperarlo antes de venir, y sé, la norma: sin traje Yiga, hay calabozo, pero...
—Illyria, hay una orden de llevarte inmediatamente con el jefe en caso de ser avistada. —Le interrumpió uno de los guardias, con una voz monótona que a ella se le antojó tétrica.
—¿Qué? —alcanzó a decir ella apenas.
—Se encuentra en la sala de mítines —terminó de decir él. Ambos se hicieron a un lado para permitirle el paso por el corredor.
—Ven con nosotros —sentenció el otro, con un tono tan funesto que ella sabía que en realidad no había ninguna otra opción.
A Illyria se le heló la sangre, mientras caminaba por la guarida que antes le había hecho sentir tan acogida, escoltada muy de cerca por esos dos enormes gorilas que no dudarían en partirla por la mitad si se le ocurría intentar cualquier cosa.
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Pertenecientes || BotW Link
FanfictionLuego de un año entero de preparación, tomando su tiempo, fortaleciéndose y con la intención de poner su destino sobre sus hombros, Link está listo para recoger la llave fundamental que le guiará en pos de sus metas: la Espada Maestra. Aquella que r...
