Tras haber pasado una noche más en Hatelia y haber disfrutado de una mañana en su costa, los jóvenes finalmente partieron rumbo a Farone. El camino era un poco escarpado y poco concurrido. Conforme más avanzaban, el ambiente se iba sintiendo más húmedo y los árboles comenzaban a techar el camino.
Link miraba a Illyria de vez en vez, en silencio. Tratando de corroborar su semblante, sin desaprovechar la oportunidad de notar la belleza de su perfil; su cabello rojo alborotado o sus largas pestañas pelirrojas. Pero su semblante tenso.
A pesar de que para ese momento, seguro que eran lo más cercanos que habían sido en 100 años, había sido un día silente. Tras todas las emociones del día anterior, Illyria no parecía sino ausente e intranquila. Él consideraba que eso era comprensible; recuperar recuerdos era una situación complicada. Pero no dejaba de inquietarle el hecho de que ella parecía seguirse resistiendo notoriamente a ello.
Volviendo su vista al largo camino que aún se extendía frente a ellos, Link sopesó lo que quería hacer. Algo dentro suyo le invitaba a respetar la perturbación de la chica y mantener su propia impasibilidad; eso era lo propio, lo que debía hacer. Pero otra impulso mucho más fuerte dentro suyo, lo invitaba a hacer una conversación. Indagar, comprobar cómo ella se sentía. Era un sentir imperioso. Se le comenzaba a dificultar el controlarse y eso también le inquietaba.
Y sin embargo, al final cedió:
—Illyria... ¿estás bien?
Parecía que su voz la había sacado de un pequeño trance, pues ella pegó un respingo. Luego le miró.
—¿Yo? Eh, sí, claro. ¿Por qué?
—Has estado... muy callada todo este día.
—Oh, no es nada —hizo un ademán para despreocuparlo, pero su rostro no evidenciaba la misma tranquilidad—. Tan solo disfruto el camino.
Link hizo un gesto ambiguo, haciendo ver que no le creía nada. Mantuvo por unos segundos el silencio, mientras avanzaban. Al final, suspiró, dejando a sus inquietudes ganar, notando cómo de nuevo sentía que le era imposible controlarse.
—Dime algo... ¿Realmente recuerdas lo que fuiste? ¿Recuerdas algo? ¿Puedes decir quién eres? —sonrió él, tímidamente, referenciando las que fueron palabras de ella, con la intención de aligerar el ambiente.
Pero ella no sonrió. Su mueca se cuarteó apenas en un semblante más tenso. Pasó saliva, inclinó la cabeza. Abrió la boca con la intención de balbucear alguna respuesta, pero de vuelta, un ruido en sus alrededores la puso alerta. Otro crujido de ramas. Miró hacia todos lados, tratando de cerciorarse que no fuera nada.
Incluso Link se puso un poco alerta, pero aunque ninguno rescató nada del paraje, la tensión sobre los hombros de Illyria aumentó igualmente.
¿Quién era ella...?
¿Yiga o hyliana?
¿A quién debia apoyar?
Eran preguntas que resonaban en su cabeza una y otra vez. Y el hecho de sentirse observada no ayudaba en lo más mínimo.
—¿Illyria?
—Yo... —pasó saliva—, necesito más tiempo —suspiró, agachando la cabeza. Sin ser capaz de mirarlo a los ojos.
Link apretó un poco los labios, pero asintió.
Ambos volvieron a sumirse en el silencio durante el siguiente tramo. Las miradas del rubio hacia ella no se detuvieron, pero el silencio no volvió a ponerse tan incómodo sino hasta que pasaron las horas. Los árboles se hicieron palmeras; los arbustos, bromelias y la tierra se fue parchando en fango. Claros indicios de su entrada a la región de Farone.
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Pertenecientes || BotW Link
Fiksi PenggemarLuego de un año entero de preparación, tomando su tiempo, fortaleciéndose y con la intención de poner su destino sobre sus hombros, Link está listo para recoger la llave fundamental que le guiará en pos de sus metas: la Espada Maestra. Aquella que r...
