¿Qué ocurre cuando dos criaturas venenosas intentan dominarse mutuamente?
Bianca Greco nació en una de las familias mafiosas más influyentes de Italia. Inteligente, ambiciosa y ferozmente independiente, ha pasado toda su vida luchando para demostrar...
Las lágrimas amenazan en derramarse pero las contengo lo más que puedo intentando reconocer a la persona que tengo enfrente quien parece alguien totalmente diferente a quien solía conocer.
—Habla — le ordeno.
—Veras — se acomoda en la silla frente de mi — me fue muy bien vendiendo tus venenos al principio enana, pero un comprador especifico me convenció en volverlo mi único benefactor. Si puedo decir que me resistí ante la oferta de la mafia siciliana al principio pero ante la cantidad obscena de dinero es difícil no querer traicionarte para arreglarme la vida.
—¡Yo te estuve salvando la vida por mucho tiempo idiota! — le grito.
—Lose, pero no me la resolvías permanentemente, no miento cuando digo que te quiero pero ellos exigían cada vez más y entendí que yo era su mejor opción es su juego de ajedrez que juega a algo más grande que solo a comprar veneno.
Gabriel procede a querer tocarme la mejilla pero lo alejo queriendo golpearlo en la cara pero no puedo.
—¿Desde cuándo? — exijo.
—Cuando me contaste lo te tu compromiso y conocí a mi tu futuro cuñado.
—Debe ser una broma
—Zack ayuda a la mafia siciliana querida, a cambio de su ayuda deben matar a tu futuro esposo y así destronarlo para que Zack pueda tomar el poder de la mafia árabe.
—¿Y tú los estas ayudando? ¿Sabiendo lo que me harás a mí? — sin poder retener ese par de lágrimas que se resbalan por mi mejilla decido dejar ver mi vulnerabilidad. Estoy cansada de hacerme la fuerte, mis murros se derrumban mientras veo la traición de la persona en quien más confiaba.
—No llores enana, no es personal lo juro... solo son negocios, tu mejor que nadie sabe lo que es eso.
—Te odio.
—No me digas eso.
—¡Eras mi mejor amigo! — grito a todo pulmón a lo que el cierra los ojos como si mis palabras lograran afectarlo pero en este punto ya no sé qué es real en él.
—Bianca — toma mi mano a la fuerza —tu más que nadie debe saber que no se puede confiar ni en nuestra propia sombra en este negocio.
—Maldito, eres un hijo de puta.
—Creo que necesitas una linda siesta enana — suspira el levantándose. Gabriel se levanta y saca una jeringa con un líquido raro, mi instintos se alteran. Intento moverme para deshacer los nudos que me tienen atada.
—¿Qué es eso? — pregunto.
—Oh, lo conoces bien de hecho — lo miro extrañado mientras procede a inyectar el líquido en el suero conectado a mi —Datura Stramonium o mejor conocida como la manzana del diablo. Tienes varias de estos en tu invernadero.
—Gabriel — suplico.
—Si es venenosa y una planta alucinógena, estudie bien tontita. De ti depende que traiga el antídoto, vendré luego y espero aceptes el trato enana — me lanza una de esas miradas que solía darme cuando armábamos un plan juntos, no sé cómo jamás me di cuenta de lo impostor que era pero ahora el me sostiene fuerte inyectando sin dóciles el líquido en mi cuello.
—Disfruta el viaje— me dice por último dejándome sola comenzando a entrar en pánico por los efectos del propio veneno que yo creo. El dolor empieza tenue pero sé que solo ira aumentando más y más.
Malek
El plan de Claire si ha funcionado, rastreamos el celular de Bianca que nos guio a una bodega abandonada. Pero lo único que encontramos fue una sola silla con cuerdas donde parece tenían amarrado a alguien.
Mi único objetivo en mente es encontrarla lo antes posible y hacer arder a esos quienes se atrevieron a tocarles un solo pelo. Daniel parece aterrado ante la imagen frente nosotros y llama a sus hombres empezando a lanzar órdenes.
—Quiero que todos y cada uno de ustedes salgan por la calles y vigilen todo Roma en busca de alguna señal de mi hermana y su patrona ¿¡Entendido!?
—¡Si señor! — contestan todos al unisonó.
....
Al cabo de unas horas la impotencia solo me hace sentir más ridículo y débil. Debería ser capaz de proteger a mi prometida, mi futura mujer. Y lo será, me asegurare de colocarla en un vestido blanco caminando hacia a mí en el altar aunque tenga que obligarla. Porque es mi mujer, la única a la cual tengo ojos y tal vez sea amor o esas boberías. Solo sé que no puedo vivir en paz sin ella a mi lado.
No hay mucho avance y cada segundo en tortuoso para mi hasta que los hombres de Daniel entrar a la bodega con un hombre bastante golpeado imagino que por ellos mismo, ya que aun intenta resistirse a que ellos lo acerquen a nosotros.
—Él sabe algo señor — me informan al ser yo quien me acerco.
—¿Qué sabe?
El hombre parece decidido a permanecer la boca cerrada así que doy la orden y los hombres de las víboras sacan las armas apuntando directo al cráneo del tipo.
—Habla — le ordeno
—Disculpe señor, no sé de qué se supone deba hablar — contesta con clara falsedad de víctima. Jamás fui de paciencia y ahora con Bianca lejos de mi mucho menos así que saco mi propia arma y la meto en la boca del tipo sin importarme lo doloroso que le sea.
—Decides hablar o te meto todo el cargador por la boca ¿Qué decides? — impongo.
El tipo asiente indicándome que ha decidido hablar con la mirada llena de miedo y retiro mi arma para dejarlo hablar.
—La chica, la chica que buscan... mi jefe habla de ella.
—¿La chica? Descríbela — pido.
—Pelo negro, piel pálida con ojos verdes intensos
—Ella es — le confirmo con una pequeña felicidad formándose en mi pecho.
—Se que mi jefe quería encontrarse con ella cueste lo que cueste
—¿Y quién es tu jefe? — pregunto.
El tipo baja la mirada claramente intimidado por lo que puede sufrir si abre la boca pero le ira peor si no la abre así que retiro el seguro de mi pistola asegurándome de que el la escuche.
—¡La mafia siciliana! Trabajo para la mafia siciliana.
اللعنة - ¡Allaena!
Bianca tenía razón.
Consigo mi celular marcándole a Daniel y en cuestión de dos segundos él contesta.
—¿Malek? ¿Sabes algo?
—Amigo es la mafia siciliana, ella tenía razón. Esto es guerra, se metieron con Bianca así que alista a los soldados. Hare una llamada y traeré más refuerzos de Egipto
—Hecho — me asegura el.
Es hora de armar una sangrienta guerra, voy a recuperar a Bianca cueste lo que cueste. Le llamo a mi hermano menor Izak, él se encargará de traer todo de allá.
—¿Hermano? — es lo primero que pregunta cuando me contesta.
—Es hora de que vengas a Roma Izak
Solo espero no sea demasiado tarde.
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