No Bromeo Muñeca

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Bianca


—Mi esposa — repite.

Lo quede mirando unos largos segundos esperando a que se riera en algún momento oh algo que insinuara algún tipo de broma, pero no sucedió, permaneció entre serio y complacido.

—Debes estar bromeando — digo.

—Yo no bromeo muñeca — sonríe de lado —Veras necesito una esposa para heredar mi lugar como el capo de los Escorpiones, mi hermano mayor que jamás estuvo en este negocio y desapareció por muchos años regreso con intenciones de tomar el mando que no le pertenece. Para tenerlo para mi necesito casarme primero, eso según las reglas que mi gente puso para que todo sea legal.

—Hmm lo comprendo, pero le has preguntado a la chica equivocada — miro hacia otro lado.

—Yo opino que eres perfecta, te he observado por un largo tiempo desde que empecé a ser socio con tu hermano y eres una mujer fuerte, concentrada y decidida. Piénsalo bien, haremos una unión entre mafias que haría a las víboras más poderosas y viceversa.

Volví a mirar mi M16 quitándole el seguro y apunte al blanco tome un suspiro y dispare tres veces, en las tres veces acerté en medio. Volví a mirar al hombre árabe de ojos verdes esmeraldas.

—No — contesto.

—¿No? — pregunta claramente confundido, como si no fuese nada común que alguien se atreva a negarle algo.

—No, yo no quiero un esposo — bajo mi armo volviendo a poner el seguro —y aun que tienes un punto con el cual empatizo, no te conozco. Puedes conseguir otra chica como esposa, una que si muera por estar contigo. Ese no es mi caso.

—Bianca-

—No te funcionara tratar de convencerme créeme— le interrumpo, sonreí con superioridad. El solo me siguió estudiando con la mirada, se dio media vuelta para tomar un cigarro y encenderlo, uno de esos cigarros gruesos exóticos, fuma unas caladas y vuelve a mirarme.

—Yo te quiero a ti — dice con total seguridad, totalmente seguro de lo que quiere y eso me agrada pero en este caso, a mí no me puede tener.

—Malek, yo no soy para ti — digo tratando de sonar tranquila y comprensiva.

—¿Quién lo dice?

—Yo.

—Yo opino que eres perfecta para mí.

—No me conoces rulitos — rio suavemente, empezando a sentir esa ansiedad que me hace sudar de las manos a lo que siento la necesidad de irme ya.

—Eres terca lo entiendo... eso solo hace que me gustes más.

Tomo mi bolso ya decidida en no seguir con esta conversación —Bueno, no siempre se tiene lo que uno quiere, si no quieres hablar de negocios importantes entonces es momento que me vaya — le doy una suave sonrisa cordial.

—No me rindiere Bianca

—Disfruta intentando entonces — sonreí —Adiós Malek

Me di vuelta camino a la salida. Malek será muy guapo, y muy bueno en los negocios incluso su personalidad parece encantadora. Pero yo no voy a subir gracias a un hombre. Subiré a lo alto por mí misma.

...

Volví a casa y me encerré en mi oficina. Llame a mi mejor amigo Gabriel el experto en códigos y en hackear lo que sea. Al parecer necesita más del veneno de plantas que recolecto, un pequeño hobbie mío.

Rendida salí al jardín. Tomé mis guantes especiales y me dirigí al invernadero tomando unos pedazos de esta cuidadosamente para luego ir a mi pequeño laboratorio donde puedo cortarla, convertirla liquida y volverla aún más potente en un pequeño frasco de vidrio. Vender veneno de plantas ha sido un hobbie muy lucrativo últimamente y Gabriel en mi cliente número uno.

Tocan a la puerta y detengo lo que hago me quito lo guantes y la mascarilla para salir. Imaginé que iba a ser Tatiana llamándome para la cena, pero para mi sorpresa me encontré con el árabe de rulitos con un gran ramo de rosas a la mano.

—¿Malek?







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