En algún momento te escribí un poema.
Hablaba sobre atardeceres. Que bueno saber que no me quieres. Tu amor siempre me pareció poca cosa. Lo mismo me pasa con las mariposas. Nada de poseer alas preciosas, lo que amo es el libre vuelo. Y si te encierro te pierdo. Quero seguir tu ruta de lejos, verte reir por tu cuenta y que si alguna lágrima sale de tus cuencas que no sea por mí. La única forma que veo de tenerte siempre es dejarte ir.
