Amigo, la poesía es para los enamorados.
Yo solo soy un perro sin dueño.
Soy quien no tiene a nadie a su lado,
el personaje imperfecto.
Mi historia no es una de amor,
mi historia ya no habla de sueños.
Niña que un día despertó.
Han pasado los años,
Nos hacemos viejos.
Ya no endulso los recuerdos.
Nada ni nadie nos salva del vacío.
Estamos tan rotos los que estamos rotos.
Ven, siéntate a hablar conmigo.
Tal vez entiendas lo que quise decir
cuando dije: ya no soy quien era.
Buscas una vieja memoria en mí,
esa parte de mí ya no está en espera.
Esa parte de mí ya no queda.
Hay un hueco, un avismo.
Ya no es lo mismo.
Ya no es lo mismo.
Ya...
No es lo mismo.
Aunque por dentro aun grito,
aunque escape de mis sentidos,
aunque me quede una estrella,
aunque siga siendo fugaz y bella...
ya no vendo lo que soy
no a cambio de un poco de cariño.
Ya no cambio por nada ni nadie.
(Miento) me cambió el abismo.
Y ya nada es lo mismo.
Las lágrimas no caen,
no es tristeza, es cansancio.
Las cosas no mejoran
aunque me esté esforzando.
No soy nada, nada tengo.
Despierta estoy ya del sueño.
Me pesan los párpados
y lo siento si muerdo,
pero toda mi ternura
se quemó en el infierno.
Adiós a los viejos tiempos.
