Capítulo 27
Si Victoria no se había terminado de despertar, con lo que le había dicho su marido lo hizo.
V: ¿qué...?
H: estoy casi seguro que estás embarazada... Tenemos que ir al hospital para hacerte una prueba...
Ya él se había sentado y ella lo imitó, sin el pudor de cubrirse... Sonrió con la sorpresa de la sospecha de Heriberto...
Pero, ¿por qué le sorprendía la posibilidad de estar embarazada? Llevaba una vida sexual activa con su marido y ninguno de los 2 se estaba cuidando...
Entonces lo abrazó...
V: ¿crees que puedas estar equivocado...? No quiero ilusionarme en vano...
H: te lo puedo asegurar... ¿no has tenido mareos? ¿Nauseas...? ¿Algún otro síntoma...?
V: no... Ninguno... ¿Es eso normal...?
H: puede pasar... Cada embarazo es diferente, cada cuerpo es diferente...
Era un privilegio tener un marido médico... Pero era un mayor privilegio tenerlo como compañero de vida... No lo cambiaría por nadie...
V: ¿estás feliz...?
H: muy feliz... ¿y tú...?
V: también... No creí que pasaría tan pronto...
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El doctor Ríos Bernal era una eminencia y estaba considerado por todos en el hospital como una maravilla del mundo... Porque cuando todos los médicos locales intentaban salir de la ciudad, él había llegando siendo de la capital...
El hecho era que tenía acceso a todo el hospital según su conveniencia como si tuviera un poder que los demás no tenían...
Por eso llegó acompañado de su esposa al área de los laboratorios.
Dijo que necesitaba tomarle una muestra de sangre y le dieron todo lo que necesitaba.
V: ¿lo harás tú mismo...? (Sentada en la silla y viéndolo ponerse los guantes quirúrgicos)
H: claro...
Lo vio preparar la jeringuilla, un tubo, el alcohol en el algodón... Y cerró los ojos cuando él le tocó el brazo en busca de una vena...
V: ¿no era mejor una prueba casera...? ¿O una de orina...?
H: no me digas que le tienes miedo a las jeringas...
V: no, pero duelen los pinchazos...
H: siempre he creído que eres muy valiente...
Él sonrió al verla con los ojos cerrados, la expresión eran compungida, como esperando lo peor...
V: en algunas cosas, mi amor... En otras no mucho...
H: ya... Listo... (Soltándole la liga)
V: ¿ya??
H: sí, con este tubo será suficiente... (Mostrándoselo en sus dedos)
V: no sentí nada...
Era bueno con las jeringas, con el bisturí, con las manos en general...
H: hay quienes dicen que tengo buena mano... No sé qué opine mi mujer...
Heriberto se había inclinado hacia ella, que seguía sentada en la silla. Le acarició una mejilla con su mano libre.
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POR CONQUISTARTE
FanfictionEnamorada y a punto de casarse, la hermosa Victoria no imagina que conocerá a un hombre dispuesto a todo por conquistarla... El apuesto doctor Ríos Bernal... ¿Qué será capaz de hacer para lograrlo...?
