Capítulo 36

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Capítulo 36

Intentando mantener la calma, el Dr. Ríos Bernal analizó todas las opciones que tenían.

Regresar a la ciudad para que Victoria tuviera a los bebés... Hablarle a la doctora para que ella llegara hasta donde ellos...

Pero ninguna de las 2 era la más fiable...

V: llama a la doctora, mi amor...

H: Victoria, no podemos regresar. Estamos a 2 horas de camino y necesitamos sacar a los bebés pronto...

V: ¿qué vamos a hacer entonces??

H: voy a hablarle, pero tengo que llevarte al hospital más cercano...

V: pero Heriberto... Nuestros hijos...

H: tienes que estar tranquila, mi amor... Todo va a salir bien... Necesito que seas valiente...

El novio intervino.

Jo: el centro de salud no está muy lejos, doctor...

H: te refieres al hospital, ¿no...?

Jo: no es nada grande ni moderno como el de la ciudad...

Lo que menos quería Heriberto en ese momento era criticar la salud pública de aquel lugar... Aunque tendría que hablar seriamente con el gobernador sobre ese tema...

Pero, ¿cómo tenían las mujeres a sus hijos...? ¿Seguían conservando el mismos sistema de hace años...?

An: todos siguen confiando en las parteras...

Los padres de la novia dijeron que ya habían mandado a llamar a una señora experta en atender partos...

Pero la ciencia había evolucionado... La medicina... Los métodos para traer bebés al mundo también...

Y la preocupación de Ríos Bernal era que no se trataba únicamente de un bebé, sino de 2...

No lo demostraba, pero estaba paniqueado... Porque nada estaba saliendo como lo habían planeado...

Las emociones y pensamientos se le cruzaban sin parar, intentado decidir qué era lo mejor... Hasta que sintió que Victoria le apretaba la mano fuertemente, como nunca lo había hecho... Ni en sus momentos de pasión...

V: creo que tuve una contracción...

Eso aceleraba más el alumbramiento...

H: vamos al centro de salud... Allá deben tener todo lo necesario para un parto...

Jo: voy por la camioneta, doctor... Yo los llevaré al hospital...

H: no es necesario, José.

Jo: no voy a dejar que usted conduzca solo, doctor. (Extendiéndole una mano para que le diera la llave) Por favor.

Heriberto tomó en brazos a Victoria y salió apresurado, detrás de los recién casados.

Qué momento más oportuno para decidir nacer... En medio de una fiesta de bodas...

Pero después sentirían pena por haber interrumpido la celebración, ahora era momento de pensar en los bebés y en Victoria.

V: Heriberto... Otra contracción... (Con él en el asiento trasero)

H: voy a hablarle a la doctora...

Sábado en la noche, la mayoría de las personas salían a hacer vida social o a divertirse... ¿En dónde se encontraría la ginecóloga y haciendo qué...?

POR CONQUISTARTEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora